Hojas
Sueltas

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(Siempre y cuando haya material para publicar)

enero 2013



Jaime Garza

Charla

Des-composición
in-quietud

Fabiola Morales Gasca
-Before Midnight-

Before Midnight
la presentación,
la risa,
el coqueteo
y quizás el beso.
[the whisper]
en el oído izquierdo.

El temblor,
las promesas de ninfas,
y tal vez un amanecer
con una aurora boreal,
sólo una copas más.

Caballero don Quijote
abriendo la puerta
del maceratti a dulcinea

[The luck]

Un beso en la escalera,
la pasión con prisa,
ardiente y fugaz
and before midnight
el climax, el cielo

No entiendo el por qué
dicen que no he de encontrar
amor en el antro,
anyone, anywhere
before midnight


Jaime Garza G.

El fuego interior

él cambia de tamaño y densidad a capricho. Puede materializarse tan diminuto como un mosquito en la palma de mi mano, o tan grande como para abarcar todo el cielo a la vista. A veces aparece como nube, a veces lo hace como piedra. Si quiero verlo basta que cierre los ojos y encienda mentalmente una flama dentro de mi pecho, del lado izquierdo. Si él quiere verme, simplemente se hace visible en el lugar más insospechado, eso sí, me avisa. Siento cómo un hilo de fuego recorre mi espalda en forma de espiral, de abajo hacia arriba y, al pasar por el corazón y llegar al entrecejo, me deja sentir un chispazo de su energía.

El tercer golpe de luz, el definitivo, se produce cuando se ha materializado y mi mirada se cruza con la suya. No siempre se muestra pero siempre está ahí. Anoche, por ejemplo, mientras caminaba solo hacia mi casa, pude oír el aleteo de sus alas y sentir su respiración, cuando brincaba de árbol en árbol. Una bola de fuego hizo las veces del farol en la esquina más oscura del trayecto. Antes de cerrar la puerta pude escuchar a mi espalda que me decía: “Descansa el cuerpo, pero que tu fuego interior nunca repose.” Al voltear ya no estaba ahí.

( De Ian y el Dragón. Fragmento, 2012)

Julieta Libera Blas

Lindo Gatito

La mujer siempre lo miraba desde la sala de su casa. El gato la miraba desde afuera y maullaba de tanto en tanto. Ella le sonreía. él ronroneaba y se restregaba en el filo de la ventana. Ella apenas si se acercaba. él hacía todo lo posible para acercarse.

Una tarde el gato no llegó. Ella se preocupó. Salió a la calle. No lo vio. Pasaron las horas, los días, las semanas y el gato, simplemente, no regresó.

Una mañana despertó, miró el techo de su cuarto y supo que era el momento. Ella lloró. No se levantó por días de su cama. Su cabello rizado se enredó entre las almohadas y éstas, acaloradas de su cabeza, se destiñeron, se deshilaron, se deshicieron. Las sábanas se ensuciaron. El blanco de sus cortinas se volvió negro y la ventana jamás se abrió.

Una tarde ella no pudo más y se disparó.

El gato regresó a los quince días, se había ido a una fiesta.

Se sentó en la cornisa de la ventana. Se lamió una herida y otra más. Se asomó hacia la recámara y supo que algo grave había sucedido. No había alimento, agua, ni aquella caja de cartón que lo protegía del frio. Lloró por horas, por semanas y por meses.

Una noche, el gato blanco, no pudo más…


Sonia Silva-Rosas

Zona light

Un gran trozo de carne, miradas ausentes y rostros distantes, diversos aromas y terribles humores. Todos los ruidos y todos los silencios en medio del Periférico. Lágrimas entre vagones y esperas interminables, una pareja que discute sobre Avenida Universidad, un hombre que deambula por Insurgentes arrojando su hedor enrareciendo el aire light de la zona.

La ciudad es una mujer de largos cabellos motorizados, una puta que paciente espera a que alguno se despida de ella entre los vagones de un metro que vomita carne todos los días; y en cada vagón se marcha algo de quienes desesperados le esperan, seres malditos por el tiempo que escurren por las manecillas de un reloj que nunca se detiene.

Decapitados, suicidas, locos e indigentes, mujeres en busca de una migaja de amor, secuestradores que planean el siguiente golpe; políticos y su eterno bla bla bla, el narcotráfico que crece y el pan en la mesa de los pobres que escasea. Las telenovelas y su eterno cuento de la sirvienta que se casa con el dueño rico de la mansión y las chachas del Pedregal soñando que algún día, algún día (sopas), que algún día se verán como Bárbara Mori o como Thalía y el resto tan sólo tan solo que busca a alguien en internet para matar el rato, para cibersexo, para mostrarse desnudo, para sentirse cerca aun estando lejos.

La gente sueña pensando que el sueño algún día dejará de ser sueño para transformarse en una realidad que ya no es realidad en estos días, más bien es una especie de burla, una especie de farsa que obliga a todo mundo a representarla, una realidad que tal vez es un mal sueño y de ese mal sueño nadie, absolutamente nadie <> despertará, porque este mal sueño es toda una realidad y esta realidad es un mal sueño, aunque alguien diga por ahí que la vida es sueño. ¿Será acaso que esto es un sueño y pensamos que es la realidad y vivimos esta realidad buscando alcanzar algún sueño?

Alguien me dijo hace poco que esta vida ya la había yo vivido antes y que estaba de vuelta porque tenía que evitar los errores que había cometido en mi otra vida, o sea que esta vida y mis vidas anteriores han sido todo un pinche fiasco y me niego rotundamente a pensar, aceptar y/o considerar siquiera que no he dejado de ser una pendeja y que en todas mis vidas he sido la misma idiota que comete los mismos pinches errores y entonces me pregunto cuántas vidas me faltan para dejar de ser una imbécil.

Esta es mi realidad, una realidad en la que de nuevo busco el sueño porque el insomnio de nuevo es el pan nuestro de cada día, una vida que transcurre en una ciudad como tantas en el mundo, repleta de gente pobre que cada día aumenta en número y que los políticos buscan la manera de exterminar. Esta vida ya no es una vida normal, es una vida light, una vida para uno cuantos, para ésos que pueden pagar, pagar, pagar y el resto, así de jodidos que estamos, pues no encajamos en la forma light que tiene esta vida hecha para niños light, ésos que se pueden tomar la vida más a la ligera, que viajan en camionetas chingonas y no les falta el pan, ésos que escuchan reguetón y ven las relaciones en pareja como la oportunidad de coger, coger, coger, hasta el cansancio y utilizan todo tipo de pomaditas y pastillas para durar y durar más, porque para ellos esta vida light que se les regala es eso, sólo una cogida más que se debe disfrutar pues para eso están los condones, ¿qué no?, para eso está el aborto legalizado, para eso está la libertad que ya no es libertad sino un libertinaje light que se debe aprovechar al máximo.

Libertad, coger, aborto, narcotráfico, decapitados; muertos por aquí, muertos por allá, secuestros; personas que de pronto desaparecen del mapa, frialdad, frialdad, insensibilidad, frialdad, insensibilidad, pobres, más pobres, un chingo de pobres; la gasolina que sube, sube, sube y el huevo hasta los huevos, la tortilla, el pan… el PAN… Santa Madre de Dios… ¿Dios? ¿Quién es ese señor? Dios, Dios, Dios… Si vieras cuánta gente muere de hambre, cuánta miseria hay en el mundo, cuántos niños sufren, ¿seguirías siendo Dios? Mientras los pobres buscan resignación y fortaleza en las iglesias, no sólo de los domingos a las doce, los santos sólo les observan silentes desde los nichos llenos de veladoras y de incienso porque ojos tienen pero no ven, oídos tienen pero no oyen, boca tienen pero no hablan… y si hablaran, ¿qué sería lo primero que dirían?

Esta es la ciudad en donde vivo, con su tráfico sobre Avenida San Antonio que mienta madres porque no se avanza, con el metrobús hasta la madre transportando a toda esa gente que regresa del trabajo con las ganas quebradas y con la soledad a cuestas, con el metro lleno de personas que se arriman los sexos buscando sentir, sentir, porque eso, señores, hace mucho, mucho tiempo que dejamos de hacerlo.



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De los Cuadernos de un Soñador
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