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Raúl Márquez




Mujer contemporánea

1

Estás sola en el mundo:
En tu mundo
Sola
Con un regalo y un silencio,
Algo qué decir
Y qué callar.
Sola porque sí:
En la vida, en la muerte.
Sola en las palabras, en los sueños.
Con tu otro yo,
Con tu líbido
Encarnado y hambriento.
Sola
Triste, vacía,
Escrutando astros,
Alimentando placeres furtivos
Sola, mujer,
Desgraciadamente sola...

Y el teléfono no suena


2

Debajo de tu falda
Voy a construir
Un nido,
Para que cuando crezcas
No te sientas sola.


3

Ahora gritas
Y te emborrachas.
Aguardas un cuerpo
que queme el placer;
vives
y mueres
con un llanto ahogado
detrás del perfume.


4

Reconozco tu cintura
Y es de abril tu pecho
La sana desnudez de tus rodillas.
Evoco tu imagen:
aquella rosa negra
Que iluminaba las paredes,
El templo rojo que atesoras,
La calma ciega,
Las horas
Levantando preguntas y cuchillos...

Reconozco tus gritos
..................... en cada orgasmo.


5

Dame tu voz
Repetida por la lluvia.
Golpea incesante
Las ventanas
Que mis ojos describen.
Pulsa la soledad
De esta hora fecunda

Aguarda
La tormenta
De un corazón desatado.


6

Es ahora o nunca.
Es
El tiempo
Frutal
En que te espero,
Tiempo terminal,
Acechante y eterno,
Que todo lo fulmina
Con su eléctrica presencia:
Va matando el verano
De golpe a golpe de reloj

Por eso
Presiento morir
Cuando el tic tac
anuncia
Un nuevo amanecer.


7

Enséñame a olvidar
Tu sonrisa,
Tu voz
Y tus lunares,
Tu pubis en reposo
Después de la tormenta,
Tu cara acariciada por la luna,
Tu ardor
Y el sin fin
De infinitos temblores

Enséñame el lenguaje
Que descifra
El abecedario de tu abismo


8

Aprendí a amarte
en la inconsciencia de las cosas.
Tu claridad
Me cegó
En el instante del sexo.
Fui feliz, mujer,
Desprendiéndome de todo.
Aprendí a amarte
Desnudo y sin cabeza
Dejando en su lugar
Un espejo con tu imagen


9

Aviva mis sentidos.
Devuélveme mi ánfora
Y el fruto de ese amor
Que jamás termina.


10

Agotado
de tanto amarte,
de tanto esperarte,
de buscarte insomne
entre la gente
de pulsar tu cuerpo
entre mis piernas,
de rajar tu imagen
contra el cielo,
de gritar frenético
estoy agotado
Estoy agotado de este amor,
De esta pesadumbre
Silenciosa y henchida

De este perenne suicidio
Estoy cansado.


11

Vago cada día
Hacia mi propio fin,
Allí te encuentro,
Pesarosa
Guardando bajo llave
Tus recuerdos, tus orgasmos.
Aquellas noches,
Que no supimos
Si eran tuyas o mías;
Aquel temblor,
Aquella paz
Insurrecta y volátil;
Toda la nostalgia
Fraguada en ausencias
Y mensajes furtivos.

La penumbra del cuarto y
La turbia desnudez
De nuestras voces,
Construyendo un abismo.


12

Eres mía.
Lo sabe el viento
De la alta noche.
Lo sabe tu almohada
Y tu blue jeans.
El rincón infatigable
De tu alma
Donde habita mi imagen,
Con cinco kilos menos.


13

Fui tu amante
y tú me buscabas,
en frenética alegría
entre el pasmo y el alcohol.
Te duchabas
Pensando en mí,
Masturbándote quizá
Con mi recuerdo.
Fui tu niño, tu obsesión,
Tu locura.
Te entregabas
A la risa,
Enmascarabas nuestra ausencia,
Nuestra fiebre
Que ardía en destellos,
Más allá
Del qué dirán
Y del porqué.

Me gritaste porquerías,
Me insultabas
Y luego te fumabas temblorosa
mi último reproche.
Maldecíamos al tiempo
Y a la vida
Porque era, como era.

Fuimos amantes,
Simple y sencillamente,
Sin iglesias
Ni suplicios.


14

No soy
Lo que supones que soy.
Y es vano
Cualquier artificio
Que busque descifrarme

Sólo sé
Que te amo
(supongo que es amor toda
esta poética malherida...)


15

Es necesario que te lo diga
Es necesario
Concentrarme en las palabras
Que se parecen a ti.
Por una vez en la vida,
Es indispensable gritarlo,
Ahogar las banalidades
De este mundo,
Conectar todos los teléfonos
a mis entrañas,
subirle el volumen
a aquella canción,
revolcarme entre tus piernas
hasta morir de frío,

quebrar todos los espejos,
y olvidarme del reloj.


16

Devuélveme
Lo que soy.
(he aquí estos poemas...)


17

logré poseerte
cuando aún no conocías
las dulzuras de tu cuerpo,
cuando aún
tu pecho diurno
sabía a madreselva

y llevabas
en los ojos
una rosa celeste.


18

El día
que regreses,
afanosa y esquiva
la claridad volverá
a destellar
contra la ventana.
No sabré de números u oropeles,
Se borrará todo indicio
De oquedad o cansancio

Volverá el afán,
La avaricia
El temblor de buscarte
De sombra en sombra.


19

Eres como un moscardón de proa,
Tu cuerpo es pequeño
Pero ancho de abrazo y tempestad
Desatas tu porfía
Contra el mundo
Obstinada en imponer
Tu poderío,
Auscultas el poniente
Con cierta angustia,

Y sigues el camino
Trivial
Que nos separa.


20

Es tiempo de exiliarnos.
Es tiempo de romper
Con este drama.


21

tal vez
sea lo mejor
y el tiempo
nos dé
tarde o temprano
un poco de consuelo


22
Tocarte
fue lo más
natural,
lo más humano.
Fue noble y profundo,
Tocarte.
Recorrer cada espacio,
Cada floración
Cada pequeña herida,
Cada cicatriz.
Fue alimentar el fragor
Y dejar de escribir
Un poema.


23

He aquí mi vida:
antes o después
del vicio.
Crece en angustia
Se desvela inventando
Febriles temblores,
Confidencias
Cuyas raíces y vocales
Produces en tu cuerpo.
No tengo más qué decir,
He aquí mi vida,
Tu prolongación
Un tanto frágil.


24

Amo el himen
De tu boca
Hace mil años,
Oh, mujer,
Que por ti
Se encienden y se apagan
Las interrogaciones...


25

Una canción para ti
En esta noche,
Con aires de antaño,
Con rimas de angustia.
Para ti,
última imagen
Del amor no correspondido,
Compañera de solaz
Dulce y compacta,
Para ti
Que atesoras sutil
Los acertijos, levantas
La copa de la lujuria,
Das de beber
Y de comer
A los hambrientos
Y a los asesinos.

Una canción para ti
En esta noche,
Un sol matutino
Un mapa, un aura
De fabulosa alegría

Una taza de té
O una cerveza
Para que aprendas
A soñar.


26

El día que
Me muera,
Llegará el olvido,
En alas de angustia
Vagaré por tu casa,
Te tendré cercana
Al otro lado del teléfono,
Palpitaré
En cada sombra, en el aire,
Cruzaré las paredes
Cenaré junto a ti,
Me bañaré contigo.
Descubriré
Realmente
Quién eres tú,
Aunque sea demasiado tarde.


27

Sigilos
Y voces,
Delatan tu llegada,
Anuncian
Tu partida.
Este querer destrozarlo todo,
Este temblor
Que recorre
Tu ámbito
Y
Las regiones del sueño.
Este querer aislarse,
Encontrarse en ti,
Desafiar la duda
Y el presagio
De gozar y sufrir
Amándote.


28

Como un río
en ausencia de astros.
Caminas sigilosa,
Apartas
La cólera y el fragor
Que en la tarde
Habita
Aquello que pesa
En el instante
En que se despiden nuestras voces.
Tu lateral silencio
Mi arduo aislamiento
Se alejan y se buscan
Mientras estás con él,
O con ellos
O contigo misma
O cuando tienes ganas
A las tres de la mañana
O cuando vas en microbús,
O cuando regresas
Cansada
Y te duchas,
Sin mí.


29

Te amo,
Sin nada más que mi cuerpo
Abarrotado de ausencia,
Sin nada más que mi voz
Apagada por la lluvia,
Sin nada más que mi sueño,

Sin ti...


30

Hoy
Cada parte de mí
Lleva algo de ti.
Cada vida en tu vida,
Un ayer...
Tu cercanía:
Asombro y rumor.

El pasado:
El único aposento
Donde puedo poseerte...

Raúl Márquez
radamarca@hotmail.com

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