Venezuela es tierra prolija, entre muchas otras cosas, en poetas y poesía y Pablo Mora, venezolano, tachirense, es, sin duda, un buen ejemplo de ello. En la montaña, en el valle, en la sabana, en el llano, donde quiera que haya vida, por suelo venezolano, manantiales de poesía encontrarás a tu paso. Poesía que se vive, que se siente, que se ve; que se toca o se percibe en el paisaje, en la gente, en la mirada de un niño o el andar de una mujer. (Escrito quede, lo escrito, aunque no venga a lugar ... ).
Lo que aquí publico de Pablo Mora son sólo fragmentos de algunos trabajos que él me ha enviado. Los textos completos, al igual que otros de sus trabajos pueden leerse en
Poesia.org.ve

Pablo Mora


Aunque nativo de Santa Ana del Táchira (1942) buena parte de la existencia de Pablo Mora ha transcurrido en San Cristóbal. Una afortunada frase de Heidegger en El ser y el tiempo permite explicar la actitud ódica de Pablo Mora: "El mundo es a la par suelo y escenario". Este bardo no sólo ha captado la pulsión del vivir histórico y del vivir cotidiano de la polis sino ubicado con propiedad en medio de la rosa de los vientos de las corrientes estéticas e ideológicas, entrantes de manera continua por la gran puerta internacional de esa ciudad fronteriza, irguió en certeza sensible una obra lírica de interpretación y actuación sobre su entorno, de gran significancia y alcance. Heredero de la tradición en la gaya ciencia de la juglería de un Manuel Felipe Rugeles o de un Juan Beroes sus composiciones contribuyen a enriquecer el patrimonio literario de los Andes venezolanos.

A partir de una actitud ódica de identificación con su mundanidad inmediata y a la vez de apertura al pensamiento artístico universal de estas décadas Pablo Mora ofrenda su poesía a sus contemporáneos. En ella ha aposentado el registro de sus vivencias, las intuiciones de su corazón, las cogitaciones de su talento, la firmeza de su exigencia. Ha compuesto, con sus palabras impregnadas de libertad imaginativa, una lírica de alta latitud calológica. Posee en su haber creativo Almácigo (1978 ), Almácigo 2 (1980), Almácigo 3 (1982), Almácigo 4 En Tiempo de Guerra (1985), Almácigo 5 (1986), De la noche insomne (1992), Almácigo 6 En Tiempo de Paz (1993), Asombro al descubierto (1996), A coro en el asombro (Antología) (2000), Parte de asombro (2000), Insomnio terminal (2001). Además de: Franja Fecunda (1989) y Cuenta Abierta (1994).

San Cristóbal al margen de la explosión desarrollista macroeconómica pero nucleada en torno al soledoso cultivo de su armonía entre su corporeidad arquitectural y su paisaje, entre los bienes materiales y espirituales, cuenta con un próvido poeta quien la entiende a través del amor y la lleva, existencialemnte, en sus cantos.

Capitán de Poetas, Pablo Mora conduce ahora las voces de sus huestes líricas al través de las páginas de A coro en el asombro y con ello no hace otra cosa sino aportar al mundo de la poesía del mundo un canto coral para enriquecimiento de la belleza y de la espiritualidad de sus lectores.
(Escribió: Lubio Cardozo)

otras Obras:

Fragmentos de Asombro al descubierto
© Pablo Mora
© Taller Literario MUCUGLIFO

1

FUEGO QUE PASAS Fuego amigo Fuego
En el bosque que sólo tú conoces
llama que corre salta y se desliza

Testigo de la noche primigenia
sé vuelo de latidos y esperanzas
el encaje del mar juvenecido
la lujuria del alba descubierta
la pena capital de la belleza

La centuria crispada de milagros
el puma americano a la intemperie
el grito salpicando en la garganta
nunca jamás la lumbre acuartelada

Oh Padre Padre Nuestro Sideral
A los pies de la muerte y la derrota
funda la sinrazón mientras fulgures
mantén en alto la locura en cierne
desnudo solitario insomne en vela
velando a pensamientos desatados

4

LA SEMILLA DEL HOMBRE germinando
La oscuridad del hambre en emboscada
Los suspiros indígenas gargantas
pececillos aullando en la creciente
crujientes vendavales milenarios
los pliegues de los siglos cabizbajos

Por obra y gracia del insomnio el hombre
el hombre rayo que arde en la tormenta
alarido crispado en huracán
por fin él ocupándose del hombre
el hombre simplemente el hombre a solas
en paz consigo con su pena al hombro

Al descubierto hermano universal
guarango chontaduro cañahuate
chaguaramo apamate guayacán
samán araguaney o flamboyán
universal ceniza en singladura
en pulpa en hueso en lluvia en soledad

Los pájaros los árboles el hombre
el hombre a punta de hombre y tempestad
semilla germinal a la intemperie
andando andando andando andando andando

54

CON LAS MANOS abiertas y aprendices
estamos en la noche agazapados
nos asombran las bóvedas y el viento
Entre noches de pálpito y conjura
nos quedamos de pronto sin presente
sin futuro sin fe sin osadía

En la helada tangencia de la muerte
esperamos la noche alguna noche
la noche como muro como asombro
la muerte nuestra noche predilecta

Junto al río o al borde de la noche
desde el umbral azul de los fogones
crepitando en enigmas postergados
pregunta que pregunta por las sombras

55

¡OH FORMAS de la noche intemporales
como la luz! ¡Oh arterias! ¡Oh camino!
¡Oh ausencias insepultas! ¡Oh distancias!
¡Oh asombro el de tus magmas encendidos!

Deseo de partir al infinito
de cara hacia el misterio para siempre
Asombro nocturnal en gloria erguido
deslumbrando los tránsitos finales

Paso del tiempo paso de las cosas
Paso del hombre a solas con su sombra
Lumbre para escaparnos de la muerte
cuando necia la noche nos persigue
la noche sepulcral donde morimos
cuando a nacer apenas empezamos


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INSOMNIO

NOSOTRAS Y NOSOTROS

poetas de un siglo moribundo, náufragos de apabullantes hormigueros de concreto. Hijos de Bolívar y del Che. Del sol, del viento y de las lluvias. Hermanos de Violeta, Alí, Víctor, John Lennon y sus guitarras vivas. Camaradas de la rosa, de Aquiles, de Argimiro. A poco de ver nacer el siglo que evocará nuestros nacimientos y barbaridades, al terminar de pintarle de rouge los labios a la luna.

CONSIDERANDO

DECRETAMOS

En una palabra, el INSOMNIO.

JURAMOS

No dar descanso a las pestañas hasta dar con la unidad de nuestro pueblo - nuestros pueblos - y el espacio verbal intelectual, en el que ha de renacer la Poesía que irá por las calles del dos mil con nuestras firmas y nuestra propia sangre, alegre, entre las venas o corriendo por Cantaura, por Yumare, El Amparo. Guantánamo, Chiapas, Santa Cruz o Valle Grande.

Insomnio, apuntala nuestros días, sepulta nuestros odios, enrumba nuestra paz y nuestras armas cargadas de futuro.

Definitivamente,

Insomnio, insomnio, insomnio, insomnio, insomnio. Luz, luz, luz, fuera de la luz la muerte.

Tras un amanecer que al fin alumbre un día con la noche esclarecida de azul mañana que la fe vislumbra.

Insomnio, insomnio, insomnio hasta la muerte. Luz, luz, luz, fuera de la luz la muerte. ¡Insomnio para el hombre de este tiempo!


ODA AL OBRERO

Sangre sed sudor
sangras hombría y sed de amor
sientes sed sudas semillas
suenas a barro sufres a cántaros
suspiras por la lluvia y por el sol
sonríes ante el florecer
siembras callos
semillas te circundan
surcos abres con tus huellas
sabio de semillas y sembrados
sembrador de gloria
segador de frutos
soñador de surcos
sangras sudas y surges entre todos

Obrero de mi llano
obrero de mi monte
obrero de mi aldea
señor de los señores
salvador del agro y del verdor
siglos te coronan
siglos coronan tu gloria y tu sudor
sol de toda aurora
soldado de toda patria
soldado del arado
soldado del trapiche
soldado del molino
soldado del viento y del amor
sal del mundo y sus riquezas
salmista de los valles y veredas
sacerdote del trabajo
semillero del tiempo y la esperanza
sacristán del pan y sacristán del vino
sobradamente conocemos tu sed
y tu sudor y tu sequía y tu simplísimo salario

Sobran siempre tus salvadores
y nunca viene el salvador
mas tú sigues siendo
el surtidor del verde de la espera

Ser vivo
sirves
sufres
sobórnante
sobrecárgante
sudas
surcas
siembras
sueñas
sufres y
surges y
sobrevives entre todos

Solícito obrero universal
simple y llanamente campesino
sobre un mundo de metales
-----sumergido
-----menos hombre
-----más máquina
-----más pobre cada dáa;

Sobran semillas
Sé el propio segador de tu sembrado
Semillas te pedirán mañana
Sal de tu sueño salte de tu sombra
Surge
Siega y siembra
Siembra y segarás
Sal de tu pozo salta de tu sueño
Sumérgete en el campo

¡Tú solo eres un sol alienta brilla!


Borges ante el espejo de su sombra

A veces en las tardes una cara nos mira desde el fondo de un espejo; el arte debe ser como ese espejo que nos revela nuestra propia cara. Aquí también esa desconocida y ansiosa y breve cosa que es la vida. Más allá de este afán y de este verso me aguarda inagotable el universo. Dejo que me sucedan los días, acostado en la oscuridad. Aún, siquiera parcialmente, soy Borges… no sabré quién fue Borges. ¿Quién es el mar, quién soy? Lo sabré el día ulterior que sucede a la agonía. Piensa que de algún modo ya estás muerto. Si pudiéramos comprender una sola flor sabríamos quiénes somos y qué es el mundo. Oh destino el de Borges, haber envejecido en tantos espejos, haber buscado en vano la mirada de mármol de las estatuas, haber examinado litografías, enciclopedias, atlas, haber visto las cosas que ven los hombres, la muerte, el torpe amanecer, la llanura y las delicadas estrellas, y no haber visto nada o casi nada sino el rostro de una muchacha de Buenos Aires, un rostro que no quiere que lo recuerde. Oh destino de Borges, tal vez no más extraño que el tuyo.

Gracias quiero dar al divino laberinto de los efectos y de las causas… por el fulgor del fuego que ningún ser humano puede mirar sin un asombro antiguo… por el hecho de que el poema es inagotable y se confunde con la suma de las criaturas y no llegará jamás el último verso… por la música, misteriosa forma del tiempo.

La mano jironada de un mendigo agrava la tristeza de la tarde. La noche es una fiesta larga y sola. La calle es una herida abierta en el cielo. Ajedrez misterioso la poesía, cuyo tablero y cuyas piezas cambian como en un sueño y sobre el cual me inclinaré después de haber muerto. Los días son una red de triviales miserias, ¿y habrá suerte mejor que la ceniza de que está hecho el olvido? Qué importa el tiempo sucesivo si en él hubo una plenitud, un éxtasis, una tarde. Creo en el alba oír un atareado rumor de multitudes que se alejan; son lo que me ha querido y olvidado; espacio y tiempo y Borges ya me dejan. Dios ha creado las noches que se arman de sueños y las formas del espejo para que el hombre sienta que es reflejo y vanidad. Por eso nos alarman. Ver en la muerte el sueño, en el ocaso un triste oro, tal es la poesía que es inmortal y pobre. La poesía vuelve como la aurora y el ocaso.

Pido a mis dioses o a la suma del tiempo que mis días merezcan el olvido, que mi nombre sea Nadie como el de Ulises, pero que algún verso perdure en la noche propicia a la memoria o en las mañanas de los hombres. Yo que soy el que ahora está cantando seré mañana el misterioso, el muerto, el morador de un mágico y desierto orbe sin antes ni después ni cuándo.

Hay una línea de Verlaine que no volveré a recordar, hay una calle próxima que está vedada a mis pasos, hay un espejo que me ha visto por última vez, hay una puerta que he cerrado hasta el fin del mundo. Entre los libros de mi biblioteca (estoy viéndolos) hay alguno que ya nunca abriré. Este verano cumpliré cincuenta años; la muerte me desgasta, incesante.

Las cosas no sabrán nunca que nos hemos ido. Morir es una costumbre que sabe tener la gente. A todos, tarde o temprano, nos va entregando la vida. Los gauchos aprendieron los caminos de las estrellas… fueron pastores de la hacienda brava… Eran sufridos, castos y pobres. La hospitalidad fue su fiesta. Alguna noche los perdió el pendenciero alcohol de los sábados. Morían y mataban con inocencia. No dieron a la historia un solo caudillo. Vivieron su destino como en un sueño, sin saber quiénes eran o qué eran. Tal vez lo mismo nos ocurre a nosotros.

Siempre en mi vida fueron demasiadas las cosas. Ahora puedo olvidarlas. Llego a mi centro, a mi álgebra y mi clave, a mi espejo A veces en las tardes una cara nos mira desde el fondo de un espejo. Pronto sabré quién soy. Quiero ser recordado menos como poeta que como amigo. Quiero morir del todo; quiero morir con este compañero, mi cuerpo. Agua, te lo suplico, acuérdate de Borges, tu nadador, tu amigo.

Pablo Mora
E-mail: moraleja@telcel.net.ve

Por la Justicia, en cualquier caso

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Pablo Mora. (Santa Ana - Táchira, Venezuela., 1942). Graduado en Letras en la Universidad Católica "Andrés Bello" en 1966, obtuvo doctorados en Psicopedagogía y Periodismo en universidades italianas. Profesor Titular Jubilado de la Universidad del Táchira, UNET, de la que fue Director de Cultura. Su bibliografía en poesía comprende los siguientes títulos: Almácigo (1978), Almácigo 2 (1980), Almácigo 3 (1982), Almácigo 4 En Tiempo de Guerra (1985), Almácigo 5 (1986), Almácigo 6 En Tiempo de Paz (1993), De la Noche Insomne (1992) y Asombro al descubierto (1996). Otras publicaciones son: Franja Fecunda - Discurso - (1989) y Cuenta Abierta - Ensayos - (1993). Además de varias Plaquettes (1981-1992). Su obra aparece reseñada en diversas antologías venezolanas: Poetas de América le cantan a Bolívar, Antología de la Rosa, El Soneto en Venezuela y Sonetos a Bolívar. Además en el Diccionario General de la Literatura Venezolana. Autores y en la Bibliografía y Hemerografía del Estado Táchira. Colabora en diversos diarios del país. Premio en la Mención Poesía de la I Bienal Nueva Esparta de Literatura (1991) con su obra: "De la Noche Insomne".

Asombro al descubierto


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