María Pugliese

(Vicente López, 1957). Publicó : De uno y otro lado (1988) ; Viento y cenizas y otros poemas (1990) ; Esquirlas (1991) ; Sobre un puente de cañas (1990) ; Voces como furias (1996).

Templario

Cuando el cuenco de una mano
en agua clara
le bastaba a los labios
no hacía falta beber.
Sólo el nombre desmantelaba cercos
y una tela de araña
                   la prisión:
                             por qué salir
  	                    si se regresa siempre
                             desde qué pregunta
                             hacia qué respuesta.

En esta hora
los cuerpos respiran aliviados.
En esta hora
el viejo albatros reniega de las alas
y me empaña con su aliento insanable
                                   la sed.

I

Nada
ningún rastro
      que delate presencia
              no a la huella del pájaro
              en la arena
              no a las ondas en agua
              a la piedra la mano
              no a la risa
              el espasmo

Uno y otro en silencio
bajo olas crispadas
uno y el espejo
otro sin palabras

                  andamiaje de ensueños
                  sobre un puente de cañas

uno y uno

                 que no quede nada

Súplicas Al principio un incendio dispersa la tinta en el papel tibia madeja que disemina lenguas entre llamas. No hablamos. Otro fuego descorre velos cada mañana arrea por la casa el olor de las manos los pliegos en la ropa pan agua. Que no quede nada. Un principio un incendio. Es de noche. Cae en su peso la pluma de pájaro. Agoniza. Su hálito humea el cristal de la cárcel centelleo de brasas de cenizas Eso. ¿Llueve? Súplicas y viento eso queda. (inéditos)

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Arturo Carrera

(Coronel Pringles, 1948). Publicó : Escritos con un nictógrafo (1972) ; Momento de simetría (1973) ; Oro (1975) ; La partera canta (1982) ; Ciudad del colibrí (1982) ; Arturo y yo (1984) ; Mi padre (1985) ; Animaciones suspendidas (1986) ; Ticket para Edgardo Russo (1987) ; Retrato de un albañil adolescente & telones zurcidos con himen (1988) ; Children's corner (1989 ; 1998) ; Teoría del cielo (con Teresa Arijón) ; Negritos (1993) ; Telones zurcidos para títeres con himen (con Emeterio Cerro) ; La banda oscura de Alejandro (1993) , entre otros.

I


yo acepté el don cambiante,
mis hijos.

¿el tiempo me concederá
esa edad que desconozco,
de mirarlos hasta colmar
la impaciencia de "alcanzarlos" ?

y Arquíloco te dirá : ¡No !
En tu vanidad está el ritmo,
la posibilidad de acercarte
a obtener los multicolores cálculos
del mosaico de sus energizantes
risas.

La breve apariencia de otro don y así infinito...

Y Safo aprobará : ¡Sí !
La mañana está en eco ; manera altanera
en la treta de alzar con el dibujo el color,
con la certeza el pequeño esplendor
de unas pupilas ígneas...La sonrisa
que le arrancarán a tu amor.

Y el tiempo con su tedio distinguido,
su divertimento en las curvas veloces del envión
de las cejas : ¿besarás ? Ohhh...ellos ya casi
no están :

esos faunitos verde-mar, sólo enfrentando
verde-Estrella...

 II

Scheimberg dijo : "¿ Y si en la naturaleza
las flores fueran lo más abstracto
y las palabras
lo menos colorido ?"

Espacio del amor
(si es que lo tiene ; si es que su día
es cardinal y discreto ;
si es que el amor acepta
un grado de separación)

la madre y el padre,
la lluvia, el arco iris,
la medianoche y la mañana y
el beso

la escritura.

donde después la lengua
de un solo ángel
raspará dulcemente el oro
de otras asperezas.

(de Anuario de poetas argentinos, selección 1989,
selección de Joaquín O. Giannuzzi, Francisco 
Madariaga y Cristina Piña, 1990).

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María del Carmen Colombo

(Buenos Aires, 1950). Publicó : La edad necesaria (1979) ; Blues del amasijo (1985) ; La muda encarnación (1993).

VII Muerte de la vaca ancestral


caen de mi cabeza
las cenizas que a tu vientre
sepultan

lluvia es el tiempo leve
levísima la furia
que de caer no deja
sobre las teclas bizcas
de tu batón

un desierto se traga
tus tripas cantarinas

la tierra se abre así
mortal cerrojo
de telones rasgados

y yo escucho crujir
en los papeles
tu mugido final

                    (de La muda encarnación)

Cantos del Purgatorio I infinitas agujas alzan las costureras para coser el ruedo del reino de los cielos creo en la gran gallina viuda de toda madre creo en la Ponedora purísima del casto huevo celestial telarañas de tela del peso de la culpa caen en la sintaxis y el alma se me vuela por la boca y el cuerpo se me pudre hay hueco en el vacío es la pérdida intacta de los que aúllan como yo porque nunca llegaron a incubarse alzan las costureras infinitas agujas para coser el ruedo del reino de los cielos (de Anuario de poetas argentinos, selección 1989)

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Jorge Zunino

(Buenos Aires, 1948). Publicó : Noches (1980) ; Islas (1981) ; Cruzada de las delicias (1992).

Trozos de la encrucijada en Rodas

        Primer final
        (lo luminoso)

Antes de la coronación concluimos la travesía.

Rara Orden esta de luciérnagas que están en su sitio.

Un Camino Real señala Norte :
las aguas de vida,
y la bendición finaliza
en una ciudad con aromos.
                  Tu apariencia. 
                              O la mía.

Dime, ¿como ambulantes de limo,
            ante riberas silenciosas
                                   y la arcada desconocida,
qué himno a la embriaguez consumaremos ?

Melodía difícil es nombrarte, amor.
Hay rostros esperanzados, turbios mirándonos.

Naturaleza hacia una sola alma :
cautela por reunir fuerzas divergentes.

Partimos desde extravíos,
y henos aquí, ante milagros reiterados,
el resplandor que enceguece :
La Madone aux trois mains,
su círculo rojo y las palmas.

No lo entendíamos, agonizando arribamos.

Sonríe, éste es el cerco, sonríe.

Alcanzamos hierbas atribuidas
                       a un paraíso
                     bien custodiado,
abre la celda, prepara la hoguera.

Aunque parezca un naufragio, otra arena desconocida.
Fue el último viaje antes de la coronación.

Sonríe, también nos codiciábamos,
como marionetas de eternidad
sobre la seda blanca y negra,
arrojándonos sortijas de plata.

Canta, es la manera del aire, de lo suave.
Oscuro se ha disuelto con sus ademanes.

El Tiempo es santo.

Vientos se siguen uno a otro con dulzura.

Es el centro, los andariegos retornan
y penetran con virtud.

¡El enlace de sonrisas al llamamiento !

No se trata de un ídolo encarnado,
                                no es regir,
                             es más aún.

A escondidas, casi siempre la plebeya,
mas tu sino es la Madona de las tres manos.

Sonríe, amor prendido, ofrece.

Que los vivientes callen.
Los muertos se alzan y huelen el incienso.


                (de La cruzada de las delicias)

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