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A modo de presentación
Tango y otros poemas
Antología (editado por Edicions da Eira)
Poemas en el blog
Poesía
(Claroscuro)

  1. Cuadros
  2. A mi padre...
  3. El Túnel
  4. El Gólgota
  5. Escombros
  6. Espera
  7. Misterios
  8. El día
  9. Niño solar
  10. Réquiem
  11. La gacela
  12. Continuad Bárbaros
  13. Silencio: a M.
  14. Prevalecerán las aguas
  15. Sol amargo
  16. Sólo ostras me quedan
  17. Cuando yo estuve aquí
  18. Como Constantino
  19. La Ira de Dios
  20. Canto de orfeo
  21. Claroscuro
  22. Bodas con la luz
  23. El final
  24. Aguas Cristalinas
  25. La palmera
  26. El temor
  27. La distancia
  28. Corazón
  29. Círculo vicioso
  30. La Querella
  31. El lamento de Ulises en Argentina
  32. Argentina Despierta
  33. No
  34. Responsorio
  35. El Adviento
  36. Nosferatus
  37. APORIAS
.

  1. Lápida
  2. Canto de Marcias
  3. Canto para el ocaso del mundo
  4. Yo no sé nada
  5. Como debía ser
  6. El desierto de los tártaros
  7. Canto de Orestes
  8. La Pócima
  9. Vera-Luz
  10. Descarnado
  11. La Argentina va en coche...
  12. El mundo como Fábula
  13. Enfermedad de la tierra
  14. Tutankamón
  15. Borrarme...
  16. Cuando
  17. Diálogo inconcluso
  18. Diálogo ocluido
  19. Loreto
  20. Fidelidad
  21. Elegía
  22. Sones para Wika Solis
  23. Como veletas
  24. Estela como un Faro
  25. Némesis
  26. La Paloma
  27. Horror Vacuí
  28. Tango
  29. Déjame
  30. Eso
  31. Otredades
  32. En el Camino
  33. Muerte y Amor
  34. Visiones
  35. Alma
  36. Padres
  37. Patria
  38. Pesadumbre
  39. Construcción
  40. El Destierro
  41. El Largo Atardecer del Caminante
  42. Fragilidad
  43. Ofertorio De Brumas
  44. El Corazón
  45. Los Adamitas
  46. Los ojos
Artículos / Ensayos

Otros Artículos / Ensayos de O. Portela


Me niego a esperar ¡no quiero!
al momento de llorarle
para rendirle homenaje
y decir ¡qué bueno era!
-Triste pago que da el mundo
a quien lo da todo al arte
y por el arte se entrega-.

Es por ello que dedico
este espacio a presentar
su más reciente poesía,
fruto de la soledad
cuando anida en el poeta
que harto de esperar ya nada
espera el fin desde el fin
con el invierno a su puerta
acechando día a día.

Concebida en soledad
de soledades repleta,
recién nacida la entrego
a la luz de las pantallas;
para que exista en las aguas,
antes aún que en la imprenta,
de este mar en que navegan
tantas otras soledades
en busca de compañía
-que es menos la soledad
si se sabe compartida-.

Larga vida, poeta, ˇlarga vida!.

Los finales
se parecen tanto a los inicios
que, a veces,
cuando creemos que algo termina
recién está comenzando

así son los "claroscuros" de la vida.

José L. Dasilva
(sept./2003)
(Para los interesados, Leonor Calvera hace un interesante análisis de la obra de Oscar Portela en sus ensayos "El poder del nombre en la obra de Oscar Portela" y "Claroscuro, una biografía Poética")

Oscar Portela, nacido en la provincia de Corrientes (República Argentina) el 5/13/50, es considerado hoy por los más importantes exponentes de la literatura de su país, como una de las más potentes voces de la poesía y el pensamiento latinoamericano. Administrador Cultural, ha ocupado importantes funciones en su provincia y ha integrado por dos periodos consecutivos la Comisión Directiva de la Sociedad de Escritores de la Argentina. Doce títulos de su obra poética editadas ( Senderos en el Bosque, Los Nuevos Asilos, Memorial de Corrientes, La Memoria de Láquesis, etc, y obras ensayísticas en las que se ocupa preferentemente del pensamiento filosófico contemporáneo, (Nietzsche sonámbulo del día) , le han valido la consideración de importantes pensadores de su país. Ha publicado en España, México, Venezuela, Paraguay, y casi todos los medios de prensa de la Argentina. Asimismo es especialista en crítica e historia del cine y es autor de letras de obras musicales en su mayoría inéditas.

visita la pagina oficial de Oscar Portela

Toda la noche he combatido con el ángel
hoy como ayer, en sueños
has venido hasta mi
y con enigmas instigaste mi corazón.
¿Qué sol pondrá luz en mis días?

Con andrajos de sueños
no son ahora sino sombras de deseos
de lo no sucedido. Así habla
lo no sucedido. Por la boca del Ángel.

Oscar Portela.

 

OSCAR PORTELA: UNA ARDIENTE PACIENCIA
(Alberto F. Robredo)

Oscar Portela es decir muchas cosas. Es Corrientes, no la bravía, sino dulce. Es tradición, no la del atuendo, sino la de la esencia. Es Argentina, no la del mamarracho y el griterío cursi e ignorante, sino la del saber, que sólo en el infinito encuentra saciedad. Es amistad, no la superficial que se agota en el empalago de las formas, sino la profunda, que es sufrir en la exigencia y gozar en la entrega. Es política, no la que tiene al dirigente como principio y fin, sino la que es pura lucha, puro principio, puro sacrificio, en la que la provincia y la nación son el centro y el ser humano el principio y el fin. Es periodismo, no el que no es por perderse en la imbecilización y la mediocridad, sino el que es porque divulga para que la cultura nos esculpa en el camino a la perfección como meta.
Oscar Portela es definición en muchos sentidos. Es un autodidacta multifacético, cuya cultura requiere de varias vidas mucho menos jóvenes que la de él. ¿Quién conoce de literatura con erudición?. Oscar Portela. ¿Quién bucea por los más intrincados vericuetos de la filosofía en búsqueda de respuestas a interrogantes siempre en aumentos?. Oscar Portela. ¿Quién puede escribir en un diario, dirigir una revista, o tener un espacio en radio o televisión, sin más norte que transmitir?. Oscar Portela. ¿Quién sobrelleva esa inmensa tarea que se impuso sobre sus hombros con una penuria económica constante por la indiferencia de quienes tienen poder?. Oscar Portela. ¿Quién es capaz de volcar su alma enriquecer de la poesía?. Oscar Portela.
La síntesis de todo esto, que es Oscar Portela tiene un nombre: Amor. Y el amor es la más preciada representación de Dios.

Alberto F. Robredo (escritor, jurista)
Buenos Aires, Mayo de 1997.

 


YO, cuyo amor era fuego y silicio
para el alma y el cuerpo del amado,
yo ,cuya boca abierta como fanal
al éter donde los dioses derramaban el néctar
que cantos depositaban en mis labios,
yo, que dí la armonía a los astros
y el verbo a todo lo vivo, como el polen
que da nacimiento al fuego de las palabras
sagradas; yo, que hice de mi osadía
la escalera que conduce al empireo
y pretendí laudar con la esperanza
la prometeica vida del mortal,
vedme ahora convertido en Titan
destrozado por las fuerzas y el ejército de los días,
yo, que ahora debo renunciar,
que ya renuncié a la gracia
de la pasión,
guiñapo y burla de los dioses, solo y abandonado
Ulises, sin retorno, olvidado de Itaca,
aún sufriendo las vejaciones del corazón
que intenta el canto
y de la amistad que intenta reconciliar
con el camino.

("YO", poema inédito -2001-)




Que profanado no sea mi cuerpo con las memorias
del Clima. Lejos y en funeraria de seca y negra
arcilla enterrad las memorias que mancillan mi
carne con implacable ardor. No hay piedad ni
acatamiento fértil de la ley bajo esta estéril
luz que ciega mis ojos con arena y con humo.
Lejos me lleve la piedad del agua a la iniciática
fiesta del candor y los salados mares que llagan
con amor o con yodo y a desmemoria vuelva mi
osadía, ya vacío de mí, a propicios parajes
y revelen otras historias para mí, climas, sueños
en el vuelo inmortal donde reposo, lejos de la
profanación y del escarnio, en funeraria espera del amor.

("Profanación", del libro La memoria de Laquesis)



MILONGA ENTRE BORGES Y YO
a mi amigo Pedro


Yo no me cuento mi vida
se la estoy contando al Otro,
en nombre mío la cuenta
aquel que porta mi nombre:

Cuando alguien habla de mi
está pensando en el Otro,
sombra, socias y espectro
que me lleva y me transporta.

Tumba mía, nombre mío,
pasajero sos de todo,
lego en tu letra y la mía,
la obra de mis congojas.

En nombre mío me endeudo,
con el Otro y con su nombre,
y así inmortal no perezco
porque tributo a una sombra.

Sombra soy, sombra me quiero,
milonga soy, soy copla,
y extranjero de mi mismo,
le cuento mi vida al Otro.

Poema inédito- octubre 2003
Corrientes- Argentina


SONES PARA WIKA SOLIS
por Oscar Portela

Pues ya prefiero no hablar
el silencio y la guitarra
la voz de Irma Solis
ma acortan la vida larga

y para volverme simple
como un alamo en el agua
que solución más medida
que una copla en su garganta

chacarera o chamamé,
tango, bolero o milonga,
en el timbre de la wika
me aroman dolores largos

volverme canción pequeña,
tras tanto verso profano,
y como un "hornero" en las ramas,
ser alfarero, o ser nada...

buen día, "alba... dolor..."
si su guitarra acompaña,
soy paisaje, soy laguna,
vuelvo a mi segunda infancia...

por eso Wica Solis
yo te dedico estos cantos,
versos que nadan tranquilos,
en el fondo de tu alma

(octubre 2005)




HOMENAJE
(A Martha Quiles, la poeta, la vidente)

La vida une y separa. Pero la muerte sella un pacto perdurable, el de un duelo inacabable, en el que los vivos, pugnamos por interiorizar los recuerdos, los fantasmas y espectros, todo aquello que el viento del pasado pretende enterrar, bajo la lápida de lo que "puede ser revocado". Hace tiempo que tengo la convicción de moverme ya en el terreno donde trabajan los muertos, activamente, pero silenciosos, como afirmaba Raúl Gonzalez Tuñon.

"Ningún juego de dados abolirá el azar". (Stephane Mallamé)

Y ahora, vos, a las que lunas y soles amargos no consiguieron apagar el exultante amor de tu canto, también nos dejas. A nosotros, a los jóvenes-viejos, a los que allá, hace décadas, cuando la juventud nos sonreía, soñábamos, cada cual, a su modo, -enfrentándonos inclusive-, pero con el mismo objetivo. Cambiar el mundo, cambiándonos a nosotros mismos. Qué riqueza interior, qué lujosa imaginería de la conciencia colectiva, qué emociones no fueron interiorizados por esa generación del 60 y la más cruel, del 70.

Nadie jamás como vos, me miró a los ojos -tenía dieciocho años-, y me escribió y describió como vos en ese poema perdido como tantas cosas, que titulaste lorquianamente "Muerte y crucifixión de un filosofo de dieciocho años".

Quintana 1350, Roque Palma, que ahora estará contigo, y otros jóvenes, cargados de sueños, que la vida, rimbaudiananamente se encargó de mutilar. Sabes Martha, este país vive bajo el signo de Saturno. Se devora a sus mejores hijos. Cuando la parca viene a buscarnos, con la última palada de tierra, terminan de enterrar los sueños que nos animaron a intentar todo tipo de aventuras.

Sabes Martha que amabas a Lorca (tanto como al mártir Miguel Hernández), que en Granada, a pesar de las guerras y odios, existe un inmenso Estadio con el nombre de García Lorca. Es que de algún modo, ellos mantuvieron viva la sangre de la memoria de un pueblo, a través de la lengua, como lo hiciste vos con tus canciones y poemas, y el pueblo sabe agradecerlo.

Sabes Martha, lo sabías, -a pesar de tu amor a tu pueblo y tu gente- , que a la crueldad de la desmemoria, de la traiciones y envidias, hay que sumarle la carga de la indiferencia pública. tal vez aún hoy no lo creas y aún albergues, pura y angélica, en poder hacer realidad la verdadera "parusía".

El cielo y la tierra nueva, aquí, en tu patria, aquí en tu suelo, en el pueblo donde te exiliaste, el San Luis del Palmar que cantara tan bien Pinin Palma.

La poesía es y será presagios de miserias, decía un skald celta: si lo huieramos sabido, lo mismo nos hubiésemos sacrificado por las poesía , porque este rayo que nos zahiere en vida y nos redime en muerte, es el único puente que existe entre eternidad y tiempo.

No vengo a despedirme de tí. Estoy seguro que volveremos a encontrarnos y mientras aspire, el aire asfixiante de ésta tierra, te estaré aspirando a vos, aún cuando la memoria no me dé señales de ello.

Oscar Portela.


ADIEU MON AMI

A Roque Florencio Palma
In Memorian


Adieu mon ami: que solos se quedan los vivos.
Para ustedes en cambio, "una actividad silenciosa y secreta".
Adieu mon ami, los restos del naufragio,
el velamen enhiesto sobre la quilla
y el timonel vencido en las borrascas y los vientos,
atado a los restos de lo que fué
aún se enfrentan al duelo. Adieu mon cheri,
¿recuerdas los vagos inviernos, las primaveras pálidas,
los juncos y los álamos junto al río
cuando la vida nos sonreía traidora
tras de la luz del sol, nublándonos toda visión de lo fatal? ¡ Adieu mon ami,adieu,adieu !
¿Quienes ahora amarán la desnudez de la locura
como tú ? Adieu, adieu... Las puertas del patio
se han abierto ya para tu alma:
Qué solos se quedan los vivos; y aún debemos soportar
los golpes de la ira de un Dios,
las virtudes no queridas, las humillaciones no buscadas,
hasta que todos digan basta y se haga el silencio,
reine la luz espectral de la luna
bajando hasta nosotros para reintegrarnos a la palabra
única
¡Adieu mon ami!. Dime : ¿Existe aún la palabra nunca,
la palabra única ?. Bailemos por ahora la danza,
la cruel danza de Cronos, del mito que retorna en la muerte
de la muerte.

Oscar Portela.


A mi tordillo blanco en sueños

Levemente abría mis ojos a los vientos del mundo
y ahí estabas, esperándome ya, sabiéndome
como solo saben los corazones que saben,
olfatendo al joven tembloroso,
jadeante tú tambien como un espejo
de cálidas y mansas dulces aguas, oh mi tordillo
alado, con los hijares esperando la voz del movimiento,
con las crines alborotadas , siempre pajareando
tú, y yo sintiéndome uno solo contigo, dueño
del universo entero, ocultándome en ti
y develándome en la potencia de tus fuerzas
que arremetían contra todo paisaje, oh mi dulce
tordillo, tú esperándome todavía en mis dulces transueños
y yo sabiéndote aún, cuando el crepúsculo cae
sobre el poniente y el cansacio hace nido sobre mi alma.

oscar portela


LEVEDAD

Leves como la espuma
del mar-amor, leves
como el soplo aureo
del aliento que insufla
vida al desierto
del espiritu:
leves como la juventud
levisima, sin la cruz del
pasado que lapida
los nombres, y hacia
el cual corre el mar,
ni los ojos oscurecidos
por el sol lanzados
hacia el futuro,
leves, así de leves
como el instante
que se fuga
sin que nadie lo advierta,
leves, leves, levísimas,
entre espasmos agónicos
...............................y sueños
que prometían éxtasis,
y auras, donde yacer
desnudos y puririficados,
leves, leves, levísimos,
estabamos, estuvimos,
durante unos instantes,
aquí, en este mundo,
mientras el sol caía
sobre la hosca tierra
llenándose de sombras,
aquí, aquí, leves, levísimos.
(marzo/2004)

Visita El Universo de Oscar Portela la página oficial con información completa sobre el autor
EN CARNE VIVA
(Oscar Portela)

"Tanto penar para morirse uno"
Miguel Hernández

¿Conocéis vosotros las grandes ardentías
de las vastas llanuras
cuando el fuego que purifica
se propaga para volver ceniza
las antiguas pasturas y así dejar
crecer lo verde bajo la ciega
luz de la canícula? ¿Conocéis vosotros
el corazón atormentado presa
de los incendios del amor? ¿El corazón
que sangra en las noches
de insomnio abandonado a la
intemperie de la ira del Dios de la
pasión?

Trémula, trémula, vibra
la pregunta para vosotros que sabéis
de la nieve y de la cárcel de la nieve.
Del paso de los años y la incuria
de saber extinguirse en brazos de una
pasión inútil. Sí, vosotros sabéis.

¡Ah, vosotros, los grandes llanurales
donde el amor corría hacia
nocturnos astros para llenar de luz
el corazón de las tinieblas!.

En carne viva el corazón
ahora solamente esperamos.
Música de las grandes esferas
Y solitarios sabemos que el goce

Es el minuto efímero y que el cielo
Jamás se funde con la mar.

Ah, vosotros frágiles en vuestra
Osadía de ser la luz
Castigada por las manos del hombre.

Dejar crecer las hierbas nuevamente
En vuestros corazones.
Que no importen la penurias
del tiempo. Los duelos ni la muerte.
La vejez y el exilio.

Nosotros no pasamos.
Es el amor quien pasa. Y es su
Sombra quien huye en pos de otros veranos.

Oscar Portela
Corrientes. Argentina
16 de abril del 2007

Abel y Edna
Mis testigos.

Oscar Portela

el autor | En Carne Viva


Memorias

Autobiografía Poética

(A Víctor Zaza y Enrique Rebull)

Punto Muerto (Dead End)

Era temprano, demasiado temprano.
La diana era blanca como la escarcha
del invierno, y migraban los días
como aves, llevadas por los vientos
de los faustos veranos. Luego grité:
"abandóname infancia o descíframe tus
enigmas", pero todo fue en vano: aquí
estoy poseído por un país de dulces aguas
y garzas blancas o moras, ya abandonado
para siempre, para siempre descarnado
y sin sueños, quieto, inmóvil, sombra
de mi mismo, "yo que estuve en toda
la oscuridad, y parte de la luz, o he
sido todo esto", Liza querida, ya para siempre,
sólo y a la intemperie de las bárbaras
imágenes que me poseen, en la vigilia
y en los sueños: Erase un pueblo (¡ay! Loreto)
llegado desde lejana Roma, y aupado por
los ángeles, lejano, inmóvil fuera de todo
todo tiempo, donde besé a mi madre,
tierna, tierna Marina, y al callado , casi
oscuro, casi silencio, Don Modesto Portela,
padres que me trajeron a estas tribales
tierras, donde pasé la infancia, adentrándome
en la infinitud del dios de los esteros,
y los libros que asolaron mi infancia
como varas de fuego: la sangre de ibérico león
corría por mis venas, toda ella poseída
por la mágia, negra o azul, de las mezcladas
razas de mi América: luego, Oscar Ignacio
Portela Bofill, y Molina Gómez de Barreda.
Los punzantes estiletes grabados en la carne
del alma del asfalto, donde el amor, otras imágenes,
hicieron nido en mí, "dolores" y fracasos,
estigmas y entusiasmos, que poco a poco,
hicieron de un niño enfermo y custodiado por
las gracias, el luciferino adolescente de una
edad de oro, en el cual venían hacia
mí, nuevos padres, amigos que ya no están
y sin embargo sobreviven, y el exilio y la cárcel,
y los aplausos, y rebeldías o claudicaciones
de un alma que había bebido néctares y frutos
de un paraíso perdido -1950, y luego, y luego,
las espectrales sombras, los insomnios eternos
como el amor perdido, como la roja muerte que se
llevó a mis padres, yo tigre, yo tauro, y ahora
sólo "poeta en tiempos de penuria",
re-escribiéndome a mi mismo, para borrar las
huellas que delatan mi huida, hacia donde, cuando?
Porque a pesar de todo aún respiro, aún mis manos
transpiran, y aún se posa en mi pecho el candor
Del jilguero que me acunó de niño.

Oscar Portela (Nov.2004)



Cuadros

A Marina Bofill de Portela,
mi madre


Madre sentada en mecedora
levitando sobre perfume de magnolias.
Ni su densa presencia ni el rumor de
las vagas estelas del alba
deslizándose sobre rayos de urgencia
en las cálidas noches
donde sueñan las densas aguas
del deseo y algo más hondo que el abismo
u oscuro que la pasión de un muerto,
danza en la noche la danza
extática del mito.
Allí el perfume de la memoria
encendida en las brasas que
alguien dejó a la vera de un sendero
sencillo cuando aún las
soledades desplegando raíces
en el exilio del verbo buscaban
decirse a sí mismo una historia,
bastarse poseyéndote al poseerse
en la misa de la pasión total,
del absoluto, no, ni madre
en mecedora sostenida por la blancura
de jazmines en lo más entrañable
del aura ensimismado,
no, ni madre en mecedora lograron
hacer de ti algo más que el
destello de una vaga esperanza,
una pasión de rayos y tormentas
demoradas que caen para impetrar
la suerte y sólo en sueños
halla su vida y forma o
una paz anterior a los duelos
que ya entonces, en mitad
de la noche del trópico,
derramaban su luto
sobre la soledad que se extasiaba
en sombras y días de encantos
o presagios sin memorias ni Ecos.
No, ni madre en mecedora, allá
solemnemente enlutándose en aromas que
no penetraban en mí ni en los
espejos de las aguas más dulces
donde la voluntad se dicta
un mundo y un mensaje de sueños,
aquí, abandonado a la intemperie
de lo que no puede decirse,
el signo abriéndose como una
herida, desamparándome de mí,
extraviándome una y otra vez
en mí, condenándome a esta vasta
aventura de los nombres
y de la soledad que ni madre
espectral sobre memorias,
solísima sobre hondos perfumes,
exorcizar podría y ahora podéis
verme deshabitándome de mí,
de nombres y de amparos,
de historias que el viento olvida,
aquí, desexhumándome, en mitad
de jardines soñados, endemoniándome
ya sin nombre o guarida,
enloqueciendo y sólo atento
a los olores del sexo del
viento extraviado en mis manos
o de un cuerpo pequeño, piel
ignorada, purísima, como de madre
en la noche de los designios,
desposeyéndome
de todo, aniquilándome convulso
O enloquecido de pavor y
exequias, sin comprender, salvo a
mi madre en mecedora, aún
envenenada por los dulces olores
que no expulsaron la soledad
de mí, hundido en noche errática
y sin penas, caminando hacia
el fatal olvido, el pliegue
incompasible donde nacen los
límites ambiguos, y el no saber,
que entramados proyectan
los haces de la suerte y de la muerte.



A MI PADRE MODESTO IGNACIO PORTELA
EN UN CEMENTERIO PUEBLERINO


Para entrar a mi mismo
debo cancelarme a mi mismo,
aceptar lo que fué cancelado
por la memoria de lo que fui
una y otra vez, huella borrada
por el viento de la soledad,
latido que se detine a si mismo
una y otra vez, y luego continuar
despidiendome a mi mismo,
...................................... ahora a ti
porción de mi enterrada vida,
en las ariscas tierras de un pobre
cementerio, levemente posado,
al borde de lagunas y de esteros
donde alguna vez canté
la iridicencia de la espuma,
el alma que adentrada en si misma
se despide de si, ahora, ahora,
oh padre mío, sin amargos regustos
ni omnipotentes cánticos,
sola, cancelándose a sí, en la mudez
del verbo y aceptando que borrar
y escribir son uno y sólo ejercicios
de amargo duelo y sol amargo!
Así nos despedimos padre,
tú adentrandote en otra luz y
atravesando el Orco, lentamente
como entraste sin prisas a la sombras,
silencioso, entregando a lo que es de
tinieblas lo fugado y dejando a la luz
el triste vértigo de lo que nace para
......................................morir.
Pocas lagrimas después de tanto tiempo,
pocas palabras para continuar llevándote
conmigo sin apenas saberlo, es todo el
secreto de lo que carece de nombres,
cuando más profundamente olvidado
estás en la presencia de lo ausente,
vacía ya el esplendor del anfora
de la palabra. Ahora tal vez, tú y mi
......................................madre,
tú y un poco de mi mismo se irá de manos
al Erebo : así creí que nunca volvería
los ojos hacia atrás, ni preguntaría nada
ya, y sin embargo, las plegarias que toman
"Invierno"

Javier Aragunde
óleo sobre lienzo
24x33
en mi las formas del adagio de las horas,
las cautivantes gemas de lo que fué,
ardor y pánico, reclaman para ti,
las calmas aguas y el nombre de Marina.
Ya los natales paisajes han desaparecido
con tu nombre y en tu nombre, mas el
aliento de lo indecible, continúan tras los
cansados pasos de esta sombra que soy,
y se consumará en tu nombre.



El túnel

Las lívidas arenas, el oro del más preciado
de todos los metales, allí donde el frío de la noche
cósmica nos muestra la finitud del hombre, que supo allí
morar y construir, mientras otro desierto, el que linda con
la no espera de la nada crece en el corazón del hombre,
y las estrellas caen como hojas de invierno, allí, donde sólo
quedan ruinas de lo que fue y la oscura noche se extiende como una mancha
sobre la historia que ha dejado de ser la fábula de lo que vendrá:
un túnel se extiende allí
donde el frágil mortal, soporta el cierzo de la soledad,
y los Dioses de las tenebrosas alas del vampiro,
allí donde el túnel se desborda en el infinito de una noche
anterior a todas las noches, allí donde marcha el mortal,
muerto de frío, sin plegarias en los labios, con memoria de
escombros, sí, y un corazón endurecido por las arenas
del desierto de la razón, que nos ha traído al principio de la noche,
noche primera, la soledad primera,
la finitud en la que nos perdimos, nosotros, antaño Dioses, hoy solo
mendigos al oro de un abismo sin fundamento,
donde el hombre puede caer bajo del hombre.



El Gólgota

El azul que ayer poblaba
mis ojos y el infinito del azul del mar y el viento
la arena mezclada al roza del deseo
las lágrimas y los secretos demonios
que mantenían mi corazón en vilo y la danza coral
en la estación del aura primigenia,la inocente infancia
que se negaba a abandonarme y los dioses
con sus huellas dibujadas en mi sudorosa piel
todo ahora sucumbido y mirado con los ojos del ciclope
el desfiladero de la locura la pesadilla del vampiro,
el pavor de las sombras el insomnio que acecha
como un tigre agazapado tras las leyes inexorables de
la fragilidad humana el tiempo irredento las fuerzas
de los Daimones de la poesía que me mantenían despierto
u la sueñera de mi alma el golgota amaneciendo frente a mi,
la cruz negada y afirmada cien veces cien antes del canto
del gallo y la gota de sangre cayendo sobre mi frente
cayendo sobre mi frente...



Escombros

El mas inhóspito de los huespedes
habita ahora mi corazón;
escombros y más escombros
sobre el norte de la soledad
donde se incuba el huevo de la
serpiente que engendró fuera de
tiempo mi alma. ¿ Mas que hacer?
Horror es todo que llenó de infantil
alegría el podre que ven ahora
mis ojos. Vacuí el amor que llenaba
las horas que se hicieron
presas del vampiro de los sueños.
Ay! Vivir eternamente para ver
la esteril repetición de las horas
y la degradación inutil de las formas.
Dormir, dormir
bajo el peso de la soledad y los
escombros del tiempo,
el veneno que la vil espada
pone en el corazón ya sin asombro
de traiciones y humillaciones
maldecidas. Demasiada soledad
sobre mi soledad, demasiados espectros
sobre los espectros, demasiados duelos
sobre los duelos, demasiada intemperie,
sobre la intemperie,
que allá en Elzingor
fué un tiempo el azur y la alucema.
Sobre el horror lo informe.
Dormir, dormir, rodeado de serpientes
cuando el mundo no es ya mundo
sino silueta fulminada
de quien no ha salido todavía
de la caverna. No me digais más adios.
Demasiada soledad sobre mi soledad,
demasiados espectros sobre mis espectros,
demasiados escombros sobre los escombros
que no hacen sino derrumbar escombros.



Espera

Toda la música
que afluía a mi boca
el lago de mi boca
los peces de mi boca
la gran mar estrellada
de mi boca
el infinito azul
perfumado de mi boca
perdidos ya
ya perdidos
el mismo ceto,
la misma esquina,
la misma desazón
la misma culebra
sibilante de la noche,
la misma noche perdida,
con notas disonantes
y el recuerdo como el piano
de Holderlin con las
cuerdas cortadas. Eso es todo.
Cuerpos asesinados
por la pasión,
manos entregadas al vacío
de la caricia,
piel exaltada por el azufre,
todo aquí, todo enterrado
en un ahora eterno,
y yo esperando
la muerte y yo esperando.



Misterios

Misteriosos son los caminos de la vida.
Tortuosas derivas, violentas cascadas,
vientos huracanados,crepúsculos que reflejan
el vertido el mundo y la otredad del projimo.
Y todo está enlas manos, ojos labios y música
que pone melodía al corazón y a los misterios.
en las manos los daimones y angeles
que presiden los sueños de los que estamos
hechos,
de las sombras de las que estamos hechos,
auras que no disipara el azar,
ni demonios ni angeles, aunque el Dios
que preside nuestra mesa
quiera bajar de los espejos,
los espectros que viven en las aguas.



El Día

Llegó un día a mi puerta con un claro
silencio sobre la frente.
Era solo
respuesta tras el dintel vacío,
pura interrogación su boca
sin ninguna pregunta,
que guiara sus pasos.
Serené entonces mi corazón
agobiado
por el recuerdo innúmero
de lo que fué combate provocación,
y éxtasis.
Ay, lucha y cortejo, agua y ceniza
derramadas
sobre el cruel arabesco
de lo que hizo destino.
Yo fuí de nuevo el ánfora
donde mezclar las horas,
melodías
y acentos.
Fingí ignorarlo todo
pues de ignorancia vive,
la llama que ilumina
y dá forma
a las sombras.
Y tú eras la sombra.
Al mar dejó mis pasos
y quede en el escrito
de la nada y la boda,
nombres que alumbran
huellas
cuando pena la noche.
Mi corazón gentil
diciendo
el naufragio primero
sucumbendo a la estela
del número
y la estrofa:
para dejar estar,
el vivo sol que entonces
tu mano
librerara a la entrega
primera de lo que fue
llamado,
sin endecha ni queja
y en silencio cantado
sobre la carne muda
y el perfume de un huerto.
Carne de las palabras
entregadas
al deseo primero,
así fueste volcado -
pués en la muerte sola
y los días que hasta el poeta
llegan
claramente retorna
furtivo como toda
pregunta
que repite insaciada
el origen del verbo,
la memoria encendida
y el aura de tu pelo.



Niño Solar

Que burla señor, que has puesto en mi boca
preces y bendiciones, y en mi cintura
el fuego de los dioses que dominó la muerte,
ahora que solo clamo por ti, noche,
por tu desacimiento, yo , como exiliado, condenado,
solo en la noche libre, odiando toda luz, odiando
toda belleza, señor que burla, que burla ,
el largo camino
que conduce del sueño del niño solar,
a éste que ahora su cuerpo baña con las cenizas del
recuerdo,
- porque nadie puede saltar sobre su sobre su sombra,
ni coincidir con ella, cuando el mediodía se retrasa-,
- Oh señor- , y en mi solo crece el desierto,
el olvido que no puede olvidar el olvido
que lo revela todo-, las pequeñas muertes,
los pequeños duelos, abiertos en las confeciones
de las encenizadas lagrimas, - las que lloro por mi -,
y por aquella belleza que no engendró mi corazón
aquí, en ésta soledad a la que me condenaste,
al igual que Timón, Calibos, Catilina.
Ahora que solo complo la palidez creciente del crepúsculo-,
el egoísmo de los corazones, la fatal llaga
de lo trivial que se expande sobre todo-,
como un viento demente, yo sin el sueño que da reparo
y da la muerte soñada muerte, cuando él me llamaba,
- sígueme, entra al oscuro bosque- , y lo veía
disolverse, del mismo modo en que ahora mi vacía
mirada, solo ve muros y la sal del desierto que
crece, Oh señor, que me niegas el rayo
de la locura, la mirifica muerte, y solo cenizas
dejas en mi boca,
harapos en el cuerpo del niño
que desafiaba al sol en su carrera, hasta perderse
con el én su viaje hacia la noche
yo que ahora soy noche, yo señor, que al viento
y al sol me había prometido, yo, un corazón
con demasiadas preguntas,
abandonado como Abraham en el desierto, como Job,
rascándose sus pústulas, en soledad señor,
tu y yo, acaso solo melodías de una partitura que jamás
será escrita
sobre ninguna lápida.



RÉQUIEM

Como Tiberio frente al mar azul, como Tiberio
al infinito tiempo de la espuma sin memorias ninguna,
como Tiberio el Dios atisbando sin ver,
más que el abismo del pasado y sentir vagamente
las incendiadas gemas arder en su corazón de niño,
así, como Tiberio, como Tiberio el Dios,
frente al inabarcable órgano del océano
siento subir en mí, contemplando como Tiberio
el elíptico vuelo de las aves,
el horror del pasado, el pánico quebrándose
sobre mi corazón, el quiasmo de lo no sucedido,
hundido como Tiberio, el Dios, entre tinieblas,
con las ardidas naves del verbo proferido por el deseo
del otro que fui, o de los Otros que hablaban
en nosotros, el infinito misterio del pasado.
Larga ha sido nuestra búsqueda, finitos pero intrincados
los pasadizos en los que buscábamos el orden
perdido, el vuelo de los Ángeles, las voces que dictaban
y exultantes ardían en nuestros corazones
enjaezados de lunas y de estrellas, de promesas
burladas por la voluntad de alzarce con el todo del mundo.
Pero heme aquí sin palabras, como Tiberio, el Dios,
pálido en la certidumbre de ser solo un espectro,
una pálida huella en las danzas de la memoria
del devenir del mundo, por los Dioses burlado,
mirando ahora, sin ver más que el Ocaso de los soles
que amara, como Tiberio, como Tiberio el Dios,
yo Dios, ahora deseando la desmemoria sin sexo
de los cerrados ojos de una magnolia,
sobre un cuerpo ya anciano que no pronunciará
jamás las ordenes de vida o muerte.
Como Tiberio,como Tiberio el Dios, desterrado en si mismo
frente al mar, bordando el réquiem de lo no sucedido,
pidiendo al Ángel de la gracia de los piadosos
espíritus, que aparten del insomnio toda muerta memoria.
Como yo, como Tiberio el Dios, así, en mitad del leteo,
ahora me preparo para llevar conmigo
la vacilante nada de los Dias, los espejismos
de las Islas Perdidas, -todo lo que un nombre firmara -,
en nombre de unos ojos, unas trémulas manos
de amante y de asesino, unos labios sedientos
de venenos, que ahora cantan la canción del vacío,
las lagrimas de Eros desterrado -el baño de Diana-
y Acteón destrozado, como Tiberio, ya invisible
a la jauría de perros, solo azotado por el lamento
del viento arremejido contra los acantilados de Capri,
allí donde Tiberio, el niño Dios, el anciano demente,
espera la última traición, que un inmortal soporta.
El brillo que la noche vanamente quiere ocultar al mar,
( - el único vigía, el último testigo del infierno
que despectivamente baja hasta los féretros...).



LA GACELA

Que la muerte a la mano esté
solícita y dispuesta
a guiar ésta sombra que persigue el amor
negado y prometido sea promesa de la muerte.
Ay rememoración de un imposible origen,
más allá, lo que rompe el espejo del corazón
que alumbra el claro de la razón
y nos refleja en los ojos luminosos
del felino. No es posible saber si dormidos
estamos o soñamos el sueño de la vida
que ancla en la muerte sus pasajeros pétalos.
Bello sería que nuestro propio espectro
asistiera a la imposible boda del cuerpo
del cielo, con el agua y el sol que penetra
pantanos.
Mientras tanto rememorar
lo que se aleja más de la memoria,
lo que nunca a sido o estado presente,
la no presencia de ojos y bocas
donde duermen todos los presentes,
y se suspenden todas las vigilias,
la ingle donde el más cálido aliento se congela
y que la muerte guarda para sí.
Mientras reposo mis ojos
en el imaginario lecho de turba y de silicio,
sin esperar ya el sueño de asistir a mi muerte,
recuerdo el rubor de tus mejillas
pasmasmandose en mis cantos.



CONTINUAD BARBAROS

Bárbaros mercanchiles de la cultura angélica
que supo convivir años y siglos
bañados por las aguas y el sol
del mar donde los dioses convivían
puros y castos.
Allí distintos pueblos
estuvieron y rescataron para nosotros
el alma de la paloma y la flor de los mirtos.
Alli, renació de manos de los arabes
la antigua helade, en frias noches,
o calientes veranos.
Alli Avicena y Averroes
salvaron y tradujeron manuscritos perdidos
para siempre, para siempre perdidos en
la memoria de los pueblos y
los titiriteros
que hicieron de la guerra
un mercadeo más,
y del mortal la maquina perversa,
al servicio de inteligentes maquinas,
que jamás serán más que infernales elementos
surgidos del lobo que aulla en las estepas.
Continuad barbaros.
Eternamente no durará ese olvido.
Su sombra oculta la risa del demonio.
Cuando cabras y pastores de Europa hilaban
los destinos del mundo, desde aquellos desiertos
eran miradas las estrellas,
y los sufies cantaban al vino y a la paz
de los desiertos.
Desde allí hasta América
conquistaron los mares y
desde Babilonia
la cultura traslucida de piramides y gemas.
Continuad barbaros destruyendo el "se dá"
del tiempo, pues graciosamente florece
la roza porque sí, mientras el pavor
del mortal, la inquisición del otro,
aniquila lo que existe,
y cae al abismo
sin fundamento, al caos y las sombras,
aquel que pudo ser,
y la furia del viento y el cuento del idiota,
reinen para que que nunca ya
el corazón mortal pueda parir estrellas.



Silencio: a M.

Sólo el silencio, el silencio que guarda
y como "guarda" de los misterios y secretas
imágenes que duermen en lo profundo del lago
transparente de los sueños, saben lo que somos,
hijos de las primeras hojas del otoño,
de los largos inviernos y los veranos asperos
como frutos de nisperos, cuando nuestras bocas
eran fanales abiertas a la lascivia de la infinita
luz, del infinito sueño de la plenitud,
en la cual no estamos dormidos ni despiertos.
Después el bronco viento que despierta,
-la ácida nieve que gotea sobre el corazón,
el tiempo devorándolo todo-, el escarnio de
la carne crucificada del Titán, la soledad del
amante que bebe en el profundo grial de la traición-,
todo, todo, y sin embargo, algo, un misterioso duende
nos lleva de las manos, empujándonos al camino
sin término, donde quizá, en la mezquita
oscura donde moran los dioses, encontremos
la comprensión y el "duende" revelado en la sangre
que nos trajo a este mundo.



Prevalecerán las aguas
A Ricardo Mosquera Eastman

Las aves van a migrar
en qué corazón y de que flores libarán las aves
que ahora me abandonan en el desierto
de los años
muerto de sed, y de visiones
o espejismos acerca de aquello que se fue
y de lo que no vendrá,
ahora que desando el camino
de los muertos
que hicieron de mi alma
un nido, y sus plumajes se muestran
mientras los años pasan
y nada adviene, como no ser
la barca de caronte, arrastrándome
hacia el mito del ave
que yo temo en mis sueños,
y que golpea a mi puerta
por qué señor? cuando congelado está
todo, cuando el cierzo
va a caer sobre mi, y las llamas
van a consumir mi cuerpo,
solitario,
por qué señor; negras las alas
y el blanco plulmaje que cubre
su graciosa silueta
de garza
que espera el alba de los cielos,
los huracanes y las lluvias,
los colores que no diría nadie,
todo-todo,
letal como el volcán que en
mis sueños me insta a jamás despertar.
Quedate entre los muertos alma,
que muerta estás,
muertas las alas que levantó
el deseo y entregó por instantes
al veneno de Apolo-,
quedate entre los muertos,
me dices, y en la ventana, negra-blanca,
como otro vampiro,
el ave fabulosa
que ha resistido los tiempos,
ella, esperando lo que quizá jamás
sea sino el teatro de sombras
del cual estamos hechos,
nosotros,
marionetas, que con la pasión
del absoluto jugamos
a desecar el mar,
cuándo prevalecerán las aguas.



SOL AMARGO
(a José Luis Dasilva Navia
por su poesía y por la poesía
)

Tú, sol que has crucificado mis sueños,
incandescente que has cegado mis ojos
con el ansia temprana de la muerte,
aquí, en esta tierra de terror y de espanto
que me empuja al gran vacío de la nada.
No hay moradas aquí, sino el desguarecimiento
al que me has condenado,
yo que vi con el ojo del cíclope
el mar azul girar en las cinturas
de los elfos, y que encantado presenté
alabanzas al origen de la desnudez y la osadía,
ay, blancas cenizas hablan hoy por mí,
me llaman pronunciando mi nombre, en tu nombre,
oh sol que no puedes morir, porque eres la muerte
con que pagué los dones que la gracia infinita
quiso poner sobre mis hombros,
y sin embargo el vértigo, aún sacude en mí,
las albas del deseo, los frutos del azar
que por la noche caen sin esperar ya nada,
yo escuchándolos, rígido, sin ver, con los
ojos velados, y con las frías manos, esclavas
de una aurora anterior a mi y a ti, oh sol,
feroz coreuta de un verano sin pausas,
que enloquece al mortal, con el rigor amargo
de la heredad perdida.

oscar portela
poema inedito. 2003



SÓLO OSTRAS ME QUEDAN
(a Graciela Sacalotto)

olor de garzas
pudriéndose ahora en la memoria
de la infancia de la escritura:
por fin he descifrado en tu ausencia
-en tu eterno presente-
las llagas del deseo del leproso,
el nombre que hace florecer la luz,
la presencia de lo presente,
el vacío lleno de tu aroma
que amanecía azul entre mis dedos.
no hay misterios ya,
infancias o advenimientos
tempestuosos, de una adolescencia
tempestuosa, colmada por imágenes
donde estallan los seres
colmados por las preguntas
y la nada.
yo remaba hacia ti,
hacia tu nombre. en tu aroma
de almendros mi lengua
se llagaba, en mis caricias,
que aún te sostienen lívido
y conterrado junto a mi,
se hallaban los misterios
de lo arcano.
ah, verano, que has mutilado
con la desmesura
del deseo de dioses,
la gestación de esta historia.
sol que has venido hacia mi
sostenido por vendabales,
para abandonarme luego
ausente de mi mismo
en la fatal ausencia del deseo,
crucificado por un vacío
sin nombre, por el no ser
del verano, que ha cegado
mis ojos, transfigurando
lo que se calcina y llaga
con el esplendor y el fasto
de todo lo olvidado,
y sin embargo, presente.
Vulnerado hoy, sin palmas
ni palomas, sólo me quedan
las vacías ostras,
donde oculto tu nombre,
oh mío,
oh deseado,
oh incandescente...

oscar portela
poema inedito. 2003



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Oscar Portela
portelao@hotmail.com

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