los otros poetas... la otra poesía

 

No se trata de un niño hermoso de telenovelas de un deportista en el podio de la fama, de una tapa de Vogue o Variedades. Nunca salió en telenoticieros por atracos o robos, nunca escribió un best-seller. Dedicó su vida a la oscura y silenciosa tarea de escribir poemas. Nada más o nada menos. Hombre callado, amurallado en sí mismo excepción hecha con sus amigos más íntimos; silencioso, casi apocado; para muchos, huraño. Con un corazón inmenso capaz de darlo todo por el más próximo aquí y ahora.

Se fue como otros de Corrientes. Primero se fue de bella Vista para ver si conseguía ser un docto en Literatura ; un "profesor", pero los poetas como las golondrinas aman la libertad y aman el amor. Y se casó con Teresa Sellares Rojas Mors. Eran épocas de convulsión política y de apartheid a pesar de que muchos amigos que no pensaban como él jamás lo abandonaron.

En función de la carrera de Teresa Parodi , de la cual se divorció hace más de un década , dejó todo menos la escritura y se abandonó a si mismo. Llevó ese carácter confrontativo consigo mismo a extremos de caer en la ignorancia de sus propios paisanos Correntinos, no digamos ya de las luces de neón o los aparcaderos de la literatura off-the-record que sigue pasando hoy por Buenos Aires. Y no publicó nada.

Para qué se diría, como Elliot, si ya está todo dicho. Sus hijos grandes casó de nuevo y continuó pobremente llevando su sustento a la casa. Venía a Corrientes con su pequeña hija María a ver a los pocos amigos que le quedan. El, Guillermo Parodi, uno de los últimos poetas en serio que dio corrientes. O que la poesía dio a Corrientes.

En esto no se elije ser o no ser. Se és no se és si de ser se trata. De ser poetas en la penuria de un tiempo baldío, en mitad de desiertos y basurales o no ser nada. Pero en aquella lejana época de los 60', cuando una juventud bullanguera crecía para mal o para bien, él estaba a la vanguardia acá en Corrientes.

Fue una generación de maravillosos creadores que deja pálidos a los que hoy "ejercen el oficio de escritores". Vos estuviste solo me dijo una vez Marily Morales Segovia. Pero traté de continuar con ese "elam vital"; con ese empuje, con esas ganas que se me van de poco a poco, como se van yendo todos los compañeros de ruta. Y todos saben: "un amigo nuevo no es lo mismo/ te quiere por la mitad": María Elena Walsh.

Y así nos vamos quedando en penumbra. Pero también una sociedad sin paradigmas extraña a sus creadores y una administración cultural que ignora al hombre de carne y hueso sus contingencias los peligros que conlleva el ejercer la escritura frente al abismo del verbo pagará con nomadismo el olvido (no la acreencia de quienes dieron todo sin esperar nada).

Algunos dirán ¿"qué obligación teníamos de saberlo"? Cierto, pero Guillermo no nació para golpear puertas ni despachos oficiales. Se nutrió de Vallejos "hay golpes tan terribles/ yo no sé/ golpes como de la ira de Dios". Ser agnóstico no significa que haya un Dios personal en el corazón de cada uno. Toda la provincia de Corrientes está en deuda con sus más genuinos creadores. Los ha ignorado.

El caso de Juan José Folguerá fue, es y sigue siendo patético. ¿Para qué? Existen prioridades. Cada día existen más multitudes a las cuales se la debe teledirigir y entenados de un Estado tan absoluto como el de Luis XVI.

La cosa señores míos es que en silencio como vivió, así enfrenta hoy una enfermedad terminal en un hospital de Buenos Aires.

Y yo desde acá ¿qué puedo hacer?. Esto: sí. Llamar a reflexión a una sociedad con vocación de suicidio permanente. Y pedirle a nuestros diputados y senadores nacionales y porqué no, provinciales; al Gobernador de la Provincia, etc. una ayudita para los amigos.

A que pregunten qué necesita la familia de alguien que vino para enriquecer el "patrimonio"- angaú- del espíritu de los Correntinos. El poeta, el brillante letrista, el amigo de los amigos, Guillermo Parodi que, sin nunca pedir nada, también podría despedirse sin hacerlo.

Entonces lo hago yo por él. Por el amigo. Pero también por mi mismo, por mi pasado y por lo que pueda quedarme de futuro.


El Gras de Posse
por Oscar Portela

Penosísimo intento de exculpar a un cínico \"neo-humanista\" de sus inciminatorios fantasmas y peor citar a Adorno, el de mi querido y admirado amigo Abel Posse -Gras un xenófobo perseguidor de Heidegger (testimonios de Horkeimer) que trataba de invalidar la poesía - que nada tiene que ver con lo \"bello\" y menos con el \"alma bella\" hegeliana, como dieron testimonios en nuestra época las tragedias de Trakl y Celan entre muchas.

Me extraña de mi amigo Abel siempre tan sutil, que crea en la \"resurrección\" de las \"humanitas\". Su cultura no lo permitiría. Gras y los que como él dignificaron la moral de su pueblo fueron los encargados de exonerar a Heidegger del servicio del \"saber\" y predicar un progresismo ético Light erigiéndose en jueces y fiscales de otros en nombre de quienes? ¿De una Democracia que actualizó hasta nuestros días las leyes de “excepcionalidad” aplicadas por Hitler a partir de la “Teológía Política” ­ (Suárez, Schmidt, Gramsci)! sin lograr desatar el nudo gordiano de una visión mafiniestámente maniquea de la historia.

No se trata como interpreta Posse de aquel niño que se negaba a crecer\" (el propio Gras): por el contrario se trata de una acusación de Gras contra su Alemania, la misma que realizó en sus cuadernos de viaje cuando en China se preguntó en forma sofística \" que sería del mundo con mil millones de alemanes\". ¿Que sería del compromiso cívico del escritor con mil millones de grasses?

¿Ese \"lengaguemet\" sartreano que justificó campos de concentración estalinianos? Perdón querido amigo pero creo que en esto has perdido el rumbo: se trata de la misma trampa que aquella que tu conocés y que viniendo de las izquierdas \"Light te acusaron de colaborar con la ESMA\": por ejemplo la Junta de Redacción de \"Diario de Poesía\" con los cuales nunca colaboré por apreció personal a ti y admiración a tu obra. Deja la palabra civil, como lo hiciste en tu maravillosa nota sobre Lugones, para éste, Unamuno, Camus, Carducci o el mismo Dante. A Gras - más allá de su retórica o sus planteos estéticos- le cabe enorme tal calificativo.

Y piensa en el Gras hombre. Como tú sabes mucho mejor que yo, fué un caballero como Junger el que ostentó honor y jamás mintió. Eso es todo lo que se le pide a un escritor y lee nuevamente en los \"Carnet\" de Camus su ensayo titulado, \"Por qué España Gabriel Marcel\". Aquí si esta el compromiso puro, sin mácula.

El mismo de Maurice Merleu-Ponty en otro ámbito o el de Derrida más cerca nuestro: yo escribo poesía, otros pintan, otros hacen buen cine (Schlondorf) del cual te recomiendo veas \"El noveno día\" , en referencia a las aporías ético religiosas de un sacerdote que intenta ser sobornado por los nazis.

A mi personalmente poco me importan Gras y su obra. Sí su actitud de \" Inquisidor\" cuando se guardan tantos rencores y culpas en el corazón. Cuando Cohn Bendit tomó la Universidad de Berlín- su rector Adorno sufrió un ataque cardiovascular fatal-. Era ya tarde para admitir que esto fué lo previsto por Heidegger en el año 1933.

Durante ese mismo año \"el perro de Merskirt\" como llamó Gras a Heidegger dictaba en la campiña de Provenza las Conferencias de \"Le Thor\" invitado por un autentico resistente y un autentico patriota: el enorme poeta René. Entre los asistentotes cabían Agamben joven, A. Koiré, J. Whal, Jean Beaufret y pocos más. Era la forma en la que Heraklito invitaba a los extraños a penetrar en su cueva.


Dificultades y angustias de los pueblos elegidos
Por Oscar Portela

En realidad la palabra angustia relacionada directamente- no con la libertad del hombre sin fundamento alguno -( Heidegger)- que nada tiene que ver con aquel concepto de la angustia que para el universal-singular ( Sartre), llamado Kierkegaard ,provenía del pecado de un padre que siendo pastor un día blasfemó contra Dios: esta culpa da como resultado una deuda heredada e indexada, que solo pede pagarse con el acatamiento a la ley de un Dios tiránico y exigente ­ que no es dolor como afirma Lyotard acudiendo a una retórica de tipo sofistica que resulta insoportable- sino que puede exigir un sacrificio a Abraham, quien está dispuesto a inmolar a su primogénito como los terroristas se inmolan hoy siempre en nombre de una verdad revelada.

Hace ya más de un siglo Friedrich Nietzsche afirmo “la sangre de los mártires no tiene nada que ver con la verdad”. Sin embargo el martirologio judío, la errancia metafísica sin fin, el hecho insoportable de haber sido elegidos para llevar y sobrellevar el destino de la historia a un final que es solo “epojhe” (suspensión de sentido) , pero que no cesa de dar señales y mandatos al pueblo elegido, sometiéndolo a tremendas tribulaciones, los hace acreedores de lo que aquellos asesinos seriales llamados “antisemitas” les robaron, es decir su casa (la de Dios), su cuerpo (su toponimia) y la memoria cartografiada que los convirtió en aquello que al occidente le falta, esto es , el sentido de "la culpa".

Sólo el sentido de la culpa nos salva del olvido, es decir de la repetición, sino que además es la que confiere a la errancia y la improbable escucha, créditos sin limites en lo que respecta a reclamar a los demás pueblos aquello que se les adeuda. Haber sido vitimas de las faltas de las religiones de la tierra (paganas decía aún hoy despectivamente un retorcido post-moderno Lyotard) , en las que la tierra y las palabras son sujetos de un origen que no existe, para una deriva a la según él y los que como él opinan, no existe sentido escatológico o teleológico que no sea el de la epifanía de una revelación que no se ha sustantivado nunca.

Esto es lo que Heidegger se supone no habría entendido nunca: el Dios de Moisés habla en nombre de la diferencia ontológica y el olvido del ser: llegados a este punto todos los retorcimientos hermenéuticos de textos que se superponen son ya posibles: pero un pensador cristiano como Valadier afirma con respecto al dios pagano Dionisos: (citamos a pesar nuestro): “Mientras el dios Cristiano deja morir a su Hijo sin morir él, el dios Dionisio pasa por la muerte: por ser auténticamente signo, debe querer borrarse y desaparecer. Para permitir de nuevo la afirmación, su presencia debe ser ausencia. Es camino, como lo es el hombre. No contentándose con indicar al hombre el camino sin él (tras) pasarlo, este dios pasa y muere verdaderamente”. ( N y el Cristianismo).

Esta misma exaltación de la pertenencia del hombre a la tierra y la “torna” hacia todas las fuentes nutricias de un pensamiento que abra nuevos senderos en el bosque, son aquellas a las que les se reprocha el haber servido de soporte neo-conservadoras, a un Occidente que olvidando a Plotino, no habría comprendido el feroz unicato del dios Jehová, que, consecuencia de las civilizaciones adoradoras de lo de uno, entendieron siempre lo destinal histórico como un designio divino que debía mantenerlos apartados y en consecuencia, dieron a la historia un “telos” en el cual el racionalista y antisemita Hegel , une la tradición occidental con el mesianismo judío y el fundamentalismo de los pueblos adoradores de Alá.

No debe resultar fácil haber sido destinados a tamaño emprendimiento: la conquista primero de un imperio espiritual y luego ­ ya en plena época de la constitución ontotecnológica de la cultura planetaria ­ ir hacia un Estado Universal que debería haber sido la tierra como templo de un dios Único.

Pero parece que los sacrificios sumados a lo largo de los siglos- las diásporas territoriales y étnicas o estatales ­ pueden hoy conseguir saldar la indexación de una deuda impagable: (crucifixión o shoa): así parece haber llegado la hora del Apocalipsis ( revelación de la verdad como tal) mientras Heidegger hablaba por el contrario de la “in-esencial esencia de la verdad” .

En su monumental obra “Von Hegel Zu Nietzsche”, Karl Lowith pone de manifiesto el decisisivo cruce de líneas enemigas entre ambos pensadores: para Hegel el estado moderno será ( “mythem “ de Kojeve) la resolución de todas las aporías de un pensamiento pre-dialéctico: la resolución formal de los conflictos entre realidad y racionalidad con la conocida frase: “todo lo real es racional, todo lo racional es real”.

Para Nietzsche la historia constituye un “error” y toda visión escatológica de la historia es sierva de la constitución moral de la ontoteologia y por lo tanto maniquea en su esencia: y a la frase de Hegel responde: “ todo lo racional es imaginario, todo lo imaginario es real”.

Dentro del sueño como pulsión colectivo de la que hablaba todavía Cornelius Castoriadis, a veces con candidez de utopista, le cabe al poder acumulativo de la técnica como “voluntad que se sabe a si misma” y solo a ella como sombra del ideal ascético negador de la vida, ser el instrumento del cual puede valerse el nihilismo para apagar definitivamente los destellos de una raza que puede sucumbir a un destino feroz: el dominio de todo lo ente por un sujeto humano que no pudo o no supo encontrar el camino, para salir de un laberinto en el cual los odios étnicos y religiosos más primitivos permitan que las armas proporcionadas por la técnica, hagan añicos la morada del hombre por un tiempo no físico, no cuantificable, sino aquel de la roza de Eckardth que “florece sin porqué”.

Oscar Portela
Argentina. Agosto 2006.


Trakl y Celan frente a frente
Por Oscar Portela

El suicidio de Georg Trakl sucede en pleno campo de batalla por sobredosis de morfina en medio de gemidos de moribundos que se desangran antes de morir: es el fin de lo que llamamos eufemísticamente "primera guerra mundial". Alemania mutilada, devastada, entraba en un cono de sombras que abonaría el terreno para el segundo episodio que también llevaría a un poeta al suicidio: la segunda guerra mundial. "La tenaza" sobre Alemania estaba configurada y cartografiada por las potencias liberales que lideraban el planeta: arriba el avance sin pausas de Rusia y la sombra del comunismo estalinista y abajo la prepotencia aún colonialista del Reino Unido y sus aliados. El "estado de cosas" en terminología de Wenders , lo describe Bergman en "El huevo de la serpiente": anarquía, depresión, hambre, crisis de todo sistema representativo (La Republica de Weimar que hoy abarca la representatividad de los organismos y tratados internacionales) impotencia, frustración, disgregación social. La aparición de Hitler es aplaudida por todos los enemigos del comunismo internacional: desde Churchill a Pío XII (Concordato). Ver su incursión en España.

Si Trakl había visto el declinar de toda morada - si había hecho suya la frase de Rimbaud "aún no estamos en el mundo"- y se había decidido por el suicidio antes que por la locura- Paul Celan se inviste de todas las culpas (¿haber sobrevivido tal vez?) mientras su familia moría en Dachau.

Lo que aquí se dice es que un acontecimiento se enlaza con otro más allá de las causalidades históricas y Celan no encuentra - como no encuentra Trakl - y a pesar del mesianismo judío- una palabra de salvación: la que escribe en el libro de Heidegger en "Todnauber": perdón: ¿ante que "altar" puede pedirse y en nombre de que "sujeto" perdón a que "tú" ? No va a encontrar aquí tampoco ni un aura salutífera que le permitirá la espera infinita de una palabra nunca pronunciada. El maestro de Frisburg lo advierte.

Tampoco Trakl la había encontrado cuando hablaba del alma viajera, del alma sin morada: la tierra tenía un visitante ilustre que hoy proyecta unanimente su sombra sobre el planeta: el "más inhóspito de los huéspedes": ( Nietzsche) es decir: el nihilismo que todo lo convierte en cenizas.

Un suicidio más, una provocación al Occidente actual: el "harakiri" de Mishima en un mundo aparentemente "administrado" racionalmente y que hoy moviliza todos poderes por el dominio absoluto de lo ente desde el manejo de la información y la creación de inteligencia artificial a la posibilidad de colonizar otros planetas frente a la destrucción de éste.

El planeta como "stock" de reservas se agota y la presencia se esfuma en la memoria virtual o simulacro de presente informatizado. La posibilidad de una guerra total ( la primera según Virilio) está a la mano. Más nada decidirá tampoco con respecto a aquello que buscan desesperados los poetas: una aurora, la aurora primigenia en donde nada tiene ya un telos, una finalidad, ni ninguna ética un "arjhe" ( un arquetipo) pues quizás al mortal solo le quede a aquello de repetir con Rilke - o con Eckardt- "la roza florece sin porqué". Una estrella que marque otra vez una madrugada. Pero para ello necesitamos no dormir y “ver” allí donde crece “el peligro” porque solo “allí crece también la salvación”.

Oscar Portela
Corrientes, 20 de julio


Los alertas del humanismo clásico.
por Oscar Portela

Yo viví toda mi vida en el centro del acuífero guaraní (esteros del Ibera: lagunas, islas, esteros o bañados, equivalentes de las marismas de la Florida): allí comí mosquitos, moscas - mi padre, abuelos, bisabuelos, se allanaron a vivir en esa zona más difícil que el África, no tanto como el Amazonas-, y los caballos en los que viajábamos durante horas, se caían al agua, con sus montados, nosotros, llevados por peones: Corrientes constituye la tercera zona densa en riqueza acuífera del mundo, y por la tanto desde hace unos años, parte de la provincia cuyo caudal de aguas, ocupan más del 60 por ciento de la provincia, está ya en manos de capitales extranjeros: sobrarán argumentos para defender esta especie de privatización del territorio nacional, así que nuestros gritos sólo podrán ser del “teru” que trata de engañar al predador, no alejarán a los mercaderes que ya, mimados por los organismos internacionales, declararon el agua como "patrimonio de la humanidad" ("Humanismo y Terror" - Maurice Merleau Ponti): ayer el oro, luego el petróleo , hoy el agua, el alma de los pueblos crucificadas, las lenguas ensimismadas y alienadas, todo, por lo tanto, como intelectual y político, frente a un paso más de las iluminadas corporaciones, que remplazan a los Estados, y frente a la decretada muerte de los partidos que han implosionado definitivamente en nuestro país (ver últimas elecciones), creo que todo acto de protesta y rechazo, sólo será parte de una retórica que nada importa a esa voluntad que sabiéndose a si misma, sólo se frenará, con la explosión centrípeta de su propia fuga hacia la nada del nihilismo extremo: quiero decirlo claramente, no se puede hacer nada, salvo actuar como actúa hoy Irán, o algunos países que han declarado la guerra a un imperio que no sabemos cuanto tardará en caer: la corruptela estructural de la Repúblicas bananeras, son cómplices de las entregas constantes de nuestra memoria histórica y sin ella, carecemos ya del sentimiento de pertenencia no sólo a una determinada territorialidad, sino a la más honda de la comarcal.

a Alberto Peyrano
Ctes octubre 2005


Me permito transcribir aquí un fragmento del libro "Bajo el imperio de las ideas morales" de Mariano Grondona, no para hacerle publicidad -cosa que no merece-, sino para mostrar la absoluta simplicidad conque algunos se expresan acerca de lo que, de algún modo, les resulta adverso. Desde aquí, aprovecho para decirle a Mario Grondona que el socialismo cuando habla de solidaridad no pretende "por el imperio de la ley" obligar al egoista a ser solidario -como su extrordinariamente simple pensamiento plantea-, sino evitar que toda la sociedad baile al ritmo impuesto por el "egoista".
Ya Unamuno, en su tiempo, se preguntaba "¿si todos aprenden a escribir correctamente, cómo nos diferenciaremos entonces, los cultos del pueblo llano?"
(JoLDan)

Socialismo y Solidaridad
del libro Bajo el imperio de las ideas morales
Mario Grondona, Bs.As., Sudamericana, 1987.

Para dirimir el pleito ideológico entre liberales y socialistas, podríamos partir de un postulado de estos últimos: que la meta suprema es instalar la solidaridad en la vida social.

Sea. Ahora bien: ¿ cómo lograrlo? imaginemos una carretera por donde pasan veloces automóviles. A su vera, los caminantes ensayan el auto-stop. De aquellos automovilistas que se detienen, diremos que son solidarios. Pero muchos siguen de largo:los egoistas. Como lo hemos comprobado tantas veces en las rutas, los solidarios son menos que en las rutas: en nuestras sociedades hay una aguda escasez de solidaridad.

Frente a la escasez de solidaridad, el liberal espera que la acción de una serie de instituciones privadas como la religión y la educación logren promover, con el tiempo, mayor abundancia de actitudes solidarias. Pero el socialista, ansioso por establecer una sociedad solidaria, se inclina por dictar una ley que obligue a los automovilistas a detenerse y recoger a los caminantes. Está dispuesto a imponer la solidaridad como una obligación legal.

En un primer momento, y en cumplimiento de la nueva ley, se asiste al aparente progreso de la solidaridad en las carreteras. Temerosos de las sanciones anunciadas, los automovilistas recogen a los caminantes y los sociólogos nos comunican que, gracias al nuevo sistema, el número de caminantes ha pasado a ser mayor que el de caminantes ignorados.

Con el tiempo, sin embargo, los economistas observan a su vez que la venta de automóviles disminuye. De un lado, aquellos automovilistas a quienes les agrada viajar solos o en compañía de sus amigos o familiares (los egoistas), sienten menos deseos de comprar automóviles ante la perspectiva de que en ellos se sienten perfectos extraños. Del otro lado, más de un caminante en condiciones de comprar un auto, desiste de hacerlo porque ahora sabe que, necesariamente, alguien lo recogerá en el camino:ahora posee el derecho de que lo recojan. Y no faltan automovilistas que venden su auto para viajar gratis.

A consecuencia de todo lo cual, un número cada día menor de automóviles en la carretera empieza a no alcanzar para un número cada día mayor de caminantes. La situación según los críticos de la ley del auto-stop, llega a ser peor que aquella que se había procurado remediar. Antes, muchos automóviles circulaban y algunos caminantes no lograban ser llevados. Ahora, andan pocos automóviles atiborrados de gente y pese, a ello, son muchos los caminantes que no logran ser llevados. Tanto los dueños de los automóviles, obligados a compartirlos siempre, como los caminantes, que en gran número se quedan sin ellos, están peor que antes. Por otra parte, una vez a bordo del automóvil, conductores y caminantes ya no se tratan con la cordialidad de antaño, cuano su relación era producto de la espontaneidad sino con no disimulada agresividad. Mientras el automovilista se detiene de mala gana, el caminante no siente obligación de agradecerle un gesto que supone forzado por la ley, y no, ya, un arranque de humanidad. Ni que decir que, además, la industria automotriz entra en crisis, pero el gobierno no atribuye todos estos males a la ley sino a la persistencia de las actitudes egoistas que hay que desarraigar.

Las actitudes egoistas, en realidad, no persisten pese a la nueva ley. Han aumentado gracias a ella. Los automovilistas solidarios, que antes recogían espontáneamente a los caminantes, ahora lo hacen por obligación: el Estado les ha expropiado su motivación moral. Pero los caminantes, que antes apelaban a la solidaridad de los automovilistas y, al recibirla, pensaban que algún día actuarían del mismo modo, no aprecian el beneficio que se les ofrece por obligación ni se sienten inclinados a esforzarse para comprar un automóvil: ¿ a qué ser tan tontos, si el Estado les da el derecho de viajar a costa de los demás ?

En la escena aparece entonces un nuevo tipo de actitud: la del parásito. Mientras el egoista, que se ha esforzado para logra su automóvil, falla moralmente cuando no acepta compartirlo con otros, el parásito es un sujeto moralmente menos apreciable aún, ya que espera gozar del automóvil ajeno sin esforzarle siquiera por comprarlo.

La sociedad liberal está integrada por una mayoría de egoistas y una minoría de solidarios. En la sociedad socialista la solidaridad no puede manifestarse, el egoismo es castigado y lo que abunda, cada día más es la decisión de vivir de los demás. Todo en nombre de la solidaridad.

Si el solidario ocupa el primer rango moral, y el egoista queda debajo de él, no se ha reparado lo suficiente que aquel reclama la solidaridad.... ajena, no la propia, para beneficiarse con ella, ocupa un nivel aún más bajo en la escala moral. Sólo es lícito invocar la solidaridad, en efecto, en beneficio de otros y no de sí mismo.

No por ello la solución liberal deja de ser imperfecta. Mientras la educación y la religión no logren aumentar el número de los solidarios, la sociedad liberal seguirá siendo mayoritariamente egoista. La crítica del socialismo a la sociedad liberal, por ello,es justa. Pero no lo es en cambio la solución que sigue a la crítica, por cuanto la pretensión de imponer la solidaridad, resulta, por su parte, en una sociedad mayoritariamente parásita.


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