los otros poetas... la otra poesía

 

Filosofía sin Alzheimer
por Oscar Portela

Me entristece no estar de acuerdo en éste tema con el amigo Jaime Richard: no se trata de ninguna manera de lo que la escolástica llamó falsamente "filosofía peremnis", incluso del "eidos platónico"; todos sabemos que el hombre está sobre la tierra, sobre su finitud y derelición o deyección, en la que insistió hasta el cansancio Martin Heidegger disputando en su dialogo con la historia del pensamiento, precisamente sobre la diferencia que existe entre lo histórico como cronología de un tiempo lineal vulgar, y aquello que abre al hombre al dialogo con su pasado, con lo no-dicho ni acontecido en su hoy, y que guarda celosamente su ayer. Los filósofos y/o sus sistemas no pueden archivarse en discos rígidos, ni tan siquiera lo que llamamos falsamente literatura, y sofísticamente, mito: todo aquello permanece para que a martillazos, tal como lo hizo Nietzsche, o merced a la "destruktión" lo hiciera: (en lo que respecta a la sistémica, sólo Aristoles, Tomás, Leibnitsz o Spinoza, pueden ser honestamente considerados como filósofos "sistemáticos". Recordemos el apotegma de Nietzsche: " donde otros escriben libros, yo escribo un aforismo")

Heidegger: "no se trata aquí de destrucción en el sentido vulgar, sino de abrir pisadas en el bosque del pensar". En éste y no en otro sentido yerran el cientificismo, el positivismo lógico, y el pragmatismo americano. Sólo un dialogo fecundo con lo dicho en las secuencias de un tiempo vulgar, puede conducirnos a la senda de la salvación, y a una segura morada para el hombre.

El problema de la errancia metafísica, se pone de manifiesto en la falta de "identidad cultural", de intrahistoricidad (término usado por Unamuno), de memoria histórica, que impuso al mundo el modelo político-social y calvinista yanqui: primero, para hacerse de una "identidad", ya que la suya es serial, trataron de conquistar "historias ajenas", convirtiéndose en el "coup de cap", de una Europa que no supo reaccionar en su momento, luego imponiéndose mediante las desatadas furias de la "esencia de la técnica-oculta en la esencia de la metafísica", imponiendo merced a la cultura planetaria y la globalización económica, su estilo de concebir la realidad, su "imago mundi", pobre y terminal.

Lo que Europa debe hoy cuidar más que nada, no atañe solo a las luchas por el espacio físico, por cualquier tipo de mallatusianismo económico, sino sobre la bárbara colonización de los "mercados culturales", sobre los cuales ha conseguido imponer un monopolio absoluto, de tal modo que los países del tercer mundo como el mío, sienten la opresión que los medios difunden, de arquetipos culturales dignos del rechazo más absoluto: nada llega a éstos paises desde Europa, Asia, u otro mercado, que no sea lo impuesto desde Miami o Los Angeles: la juventud ha sido hipnotizada y manejadas sus pulsiones por este modelo. Mercados abiertos a la indiferencia, tejidos sociales necrosados, economías devastadas, corporaciones políticas muertas, desocupación tráfico y consumo masivo de drogas baratas, deforestación, y tránsito de armas utilizadas por el terrorismo: ese es el mensaje que viene desde yankilandia, y la música tecno que convierte lentamente desde los tímpanos, al hombre en un "chimpancé": ellos, dice Godard en su "Elogio del amor", "venden máquinas parlantes que no dicen nada", y nos dejan la "puerta trasera para entrar a la historia": en verdad una historia muerta que no puede ya realizarse, si depende sólo de la voluntad del hombre.

Los sesenta, con ucronías o no, nos mostraron fuerzas que trataron de cambiar el rumbo, pero equivocaron el diagnostico y la estrategia: hoy, la educación -la verdadera "paideia" como la entendían los griegos-, ha sido cancelada por la inmovilidad y el autismo del chat. ¿Cómo podemos salir de esto si la juventud desconoce hasta su propia lengua, sobre la cual trabaja la cultura de la imagen y sonido? La respuesta es sencilla, está junto a esos pensadores solitarios que llegaron a nosotros en manuales que no son ni serán filosofía; en textos que desde Esquilo a Shakespeare y Moliere, nos devuelvan la imagen trágica del alma del hombre que oculta aún demasiados misterios. El crepúsculo se anuncia en verdad, cuando no existe nadie que piense el mundo como tal.

Oscar Portela
29 de septiembre,2004.


La libertad de opinión y los sitios digitales
por Oscar Portela

¿Que imbécil afirma que la prensa gráfica es menos confiable que los sitios de la Red? Cierto puede ser que falte suficiente legislación que controle los derechos de autor de la prensa digital, pero puede afirmarse - sobre todo aquel que tenga experiencia periodística-, que la prensa escrita es el brazo con el que se mueven los poderes políticos -del mismo modo que la radio y la tv-, de tal modo que la acumulación de poder a través de negociados con el poder de turno, como sucede en la Argentina de hoy, donde el ejecutivo avanza sobre ciertos medios, apoyando a otros, para que de este modo, el monopolio del poder quede en sus manos. ¿Es que quien afirma tamaña imbecilidad ignora que la prensa escrita, para sostenerse con mercados deprimidos, hace negocios de publicidad con los poderes políticos, hasta obtener un quantum de poder ilimitado?

¿Es que la mala intención del articulista ignora que la corrupción alcanza a los periodistas que venden sus servicios a los poderes políticos, cuando no son presionados por la redacción, para que en sus respectivas columnas afirmen a quien al poder conviene, de tal modo que la manipulación del público llega a bastardear toda auténtica información que debería ser educativa?

Contrario sensu, en cualquier humilde cyberg, la más crítica de las mentes iluminadas, es libre de opinar sin que un webmaster cumpla el poder de policía, o tener espacios propios para expresarse en tiempos de cortinas de humo e hipnotismo de la imagen, del modo más libre y sin compromisos que puede haber.

O existe en aquel articulista como Cebrian mala intención y compromisos espureos, o jamás estuvo en el interior de una mesa de redacción, en un set, o tras un microfono.

En la Argentina nadie ignora que el show bussines ( leer en este punto a Jacques Derrida) se ha puesto a disposición del poder de turno, sin que la justicia tenga fueros para intervenir en ello: además de que la trivialidad reemplaza al pensamiento critíco, - lo que resulta grave-, se invierten los papeles como los filósofos modernos saben: los payasos que ejercen cierto tipo de periodismo y la figura del político, se convierte en el actor de moda.

Jaime Richar, por ejemplo es la expresión más clara de que la libertad de expresión, pasa hoy por el teclado de una computadora y los sitios digitales. Cuarenta años de ejercicio periodístico y político me permiten afirmar esto sin dudar un momento. Mi alejamiento de la pseudo-prensa escrita, o de los microfonos que carecen de programas serios y libres, son elementos que me permiten afirmar lo dicho, sin temor a errores de ningun tipo.

Desde Spinoza a Kant se rendía culto a la iglesia o al emperador (véase Kant y su retractación de ciertos puntos de vista de la Crítica de la razón pura), pero en éste instante me siento libre de expresar puntos de vista, que ningun archivo de la CIA podrá evitar, salvo una hecatombe que nos lleve a un totalitarismo de la información, que representaría un Estado Universal del que estamos cada día mas lejos. Sólo quienes busquan y miran hacia otro lado, sol la indiferencia repúblicana, liberan el campo de las manipulaciónes para que los amos del poder, puedan manejar a su antojo los intereses de los pueblos, las etnias y el tesoro de la memoria acumulado en la palabra cultura.Tal vez se salven individuos como Chomski que cuentan con el apoyo de los sectores sociales más radicalizados, pero ésto en verdad no significa nada, y sólo llega a un grupo reducido de lectores.

Oscar Portela
septiembre,2004.


La victoria de Bush y la posibilidad de una guerra total
por Oscar Portela

La posibilidad del triunfo de Bush, pone a la cultura planetaria, en el filo del abismo: el puritanismo sobre el cual se basa la moral de un pueblo, que es el modelo del control y la experimentación cientifica, produce el fudamentalismo más peligroso de la historia. El hecho de que el hombre se haya convertido en marioneta de las comunicaciones (imágenes, -íconos-, sonidos, gráfica desnaturalizada), quita toda responsabilidad moral del acto, al hombre al servicio de lo mortífero de la técnica: un pueblo puede alucinar la historia, a traves de cualquier proyecto paranoico: ello nos revelaría no otra cosa, que la concepción teleológica de la historia que engendró Occidente, ha quedado sepultado bajo el horror de un final que no revela nada, sino el sinsentido de todas las utopías y las ucronías de la historia. ya no se trata sólo de una sociedad controlada, o el "control" pasa por otro lado.

La imposibilidad de un Estado Absoluto edificado sobre los superpoderes de la técnica -el fracaso de una cultura planetaria- o globalizada, no constituye una paradoja, cuando la biotecnología, choca contra la rebelión de más de 200.000 millones de pobres que habitan el planeta, mientras el crecimiento del primer mundo continúa, y el poder esquema de una geoestrategia totalizadora, pasa por los territorios poco ocupados y sus recursos naturales: ¿que se hará con los paises cuyas raices culturales son atávicas y se convirtieron en potencias atómicas? ¿Que se hará con los paises cuyo estado económico y socio-cultural, roza no sólo la miseria material, sino la degradación ética y moral?

¿Convertir esos territorios en campos de concentración y esos pueblos en materia de experimetación biotecnológica?

Todas las teorías emancipatorias chocan contra las necesidades de un primer mundo que se debate en la aporía de seguir creciendo, o avanzar sobre la antigua ucronía de un Estado Universal. La iconografía cultural de la primera década del siglo XXI, no hacen sino poner en evidencia, que no se trata ni se trató nunca del horror que produce lo "inhumano", sino del abismo aorgico de una libertad del hombre sobre el Ente, que carece de fundamento y que nos lleva al laberito de "lo "subhumano".

No se trata de las mentirillas de Kerry - hijo de una misma cultura, modelo de una misma civilización-, ni que su voluntad pueda torcer el curso de la historia, pero sí de que la sombra de Cila, muerto por Pompeyo, para salvar la época de una res (de lo público) de las Repúblicas, se han convertido en puro simulacros de los poquísimos poderes que manejan el mundo, y que convierten a la representación en una lacra que deben soportar los pueblos excluidos del mundo: los simulacros se toman su venganza del mismo modo que los dibujos animados sobre los hombres de carne y hueso: a la antigua nobleza o a los Estadistas, se los suplanta con "actores" de cuarta categoría, que son el producto de la risa de los dioses ("Nietzsche hasta Blanchot"), cuando oyeron decir a uno que era el "Unico".

Mientras el planeta sufre de depresión, se habla del exterminio de la guerrilla, esa guerra que ha venido para quedarse y fragmentar todo lo que toca. Luchar contra élla en los terminos de Bush y Putin es dar un paso más hacia el Apocalipsis.

Oscar Portela
7 de setiembre del 2004.


La gente que todo lo tiene, no alcanza a ver más allá del límite de sus posesiones. Es una de las tantas conclusiones que podrían extraerse de la actual confrontación en Venezuela después del acto electoral del pasado 15 de agosto. Podrían decirse también cosas como que "la ley sólo hace justicia cuando decide a mi favor" o que "todo resultado es cierto cuando me es favorable y siempre hay trampa cuando no lo es".

El gran argumento que se esgrime en contra de los resultados arrojados por la larguísima jornada de votación, es que, si bien hasta ahora nadie ha podido demostrar que hubo fraude, nadie, tampoco, ha podido demostrar que no lo hubo. Se me ocurre que el automóvil aquel que un día dejé aparcado en la calle y no estaba al regresar, en realidad, no me fue robado puesto que no puedo demostrar que lo fue, pero lo cierto es que ya no lo tengo. Ante este tipo de argumentos ¿qué hacer para entrar en una discusión verdaderamente seria sobre el tema?.

La situación en Venezuela tiene difícil solución -si es que alguna tiene- por cuanto, tal y como queda demostrado, una de las partes no tiene capacidad de escuchar nada que no sea su propia voz. Mi derecho es el único derecho válido, mi razón la única razón posible. Tal es la situación desde los inicios del año 2000. Cuando un grupo de personas deciden, haciendo uso de su "derecho cívico a la protesta", cerrar las calles y autopistas para impedir la circulación, no existe el derecho al libre tránsito de quienes necesitan llegar a uno u otro lugar; no existe el derecho al trabajo de quienes no dependen de un salario sino de las horas efectivamente trabajadas, no existe el derecho a la salud de quienes necesitan acudir a un médico ni el derecho a la vida del que viaja, víctima de un ataque cardíaco, en una ambulancia. Sólo existe el derecho a protestar ejercido por quienes están protestando.

Durante muchos años, un pequeño sector de la población venezolana ha vivido a espaldas (o cerrando los ojos cuando se topaba con ella) de una realidad social tangible, medible, demostrable. No importa que las oganizaciones mundiales denuncien en sus informes anuales los altos (exagerados, diría yo) índices de analfabetismo, desnutrición, miseria en tanto podamos simplemente decir "es culpa de los gobernantes" y todo se quede fuera de los límites de nuestro territorio seguro; un territorio en donde , si un niño muere en un barrio víctima de una enfermedad cualquiera, no es porque no haya podido acudir a un centro de salud, sino por negligencia de sus padres o por "simple selección natural"; donde si el indigente busca algo para comer en medio de un montón de basura, no es porque tenga hambre y no pueda comprar comida sino porque entre la basura siempre hay manjares ocultos. Es el mismo territorio en el cual no se hacen colas para renovar un documento de identificación porque siempre hay alguien dispuesto a "acelererarnos el proceso" a cambio de una gratificación o donde, cuando acudimos a una licitación pública, el presupuesto final no se imprime hasta haber conversado telefónicamente con el funcionario encargado de su evaluación y así asegurarnos que, de todos, sea el mejor y, por supuesto, el aceptado. En este "territorio seguro", la "criada" viene a limpiar porque le encanta limpiar la porquería ajena en lugar de estar disfrutando del sol en las playas de Florida y el chofer es un fanático de las carreteras que, de otro modo, estaría seguramente divirtiéndose en algún casino de Aruba o Curaçao.

Si este sector saliera de su burbuja y abriera los ojos a la realidad que hay más allá, entonces, sólo entonces lograría entender los resultados arrojados por la dichosa votación del 15 de agosto. ¿Hubo fraude? Tal vez sí. Tal vez hubo fraude cuando en unas campañas extraordinarias, intensivas, de hasta 18 horas diarias, miles y miles de venezolanos lograron obtener, ¡al fin!, su "documento nacional de identificación" (o cédula de identidad), documento imprescindible para poder ejercer su derecho al voto, previa inscripción en el "registro electoral" correpondiente. Tal vez hubo fraude cuando miles y miles de personas lograron ¡al fin!, registrarse como votantes -ante el organismo correspondiente-, sin lo cual no hubieran podido ejercer su derecho al voto y para lo cual era necesario tener su "cedula de identidad". Tal vez hubo fraude por facilitarle el proceso de adquisición de la nacionalidad venezolana a miles de extranjeros, muchos de ellos con más de treinta años de residencia en el país, con lo cual también estos adquirieron el derecho al voto. Pero lo más contundente y lo que a mi juicio más influyó en los resultados, fue el hecho de que, durante la campaña previa, los líderes que apoyaban al gobierno, salieron a la calle, de forma muy organizada (y casi podría decirse "puerta por puerta") a "buscar el voto"; a tratar de "convencer" no a quienes ya le seguían sino a los que aún le adversaban; a la mayor cantidad posible de votantes que estaban en su contra; mientras que los líderes de la oposición se conformaron con invitar a sus seguidores -de quienes ya tenían el voto seguro- a asistir a reuniones en parques y plazas para dictarles conferencias y recordarles cómo deberían votar. Los grandes enemigos de la oposición en el llamado "referendo revocatorio" (entre otros que no menciono para no entrar en polémicas inútiles), fueron la comodidad y su falta de capacidad para darse cuenta de que más allá de su propio y limitado ámbito social, hay toda una realidad que se niegan a reconocer y se empeñan -siempre lo han hecho- en excluir del acontecer político nacional. "No hay peor ciego que el que no quiere ver".

Joldan


LA MIRADA TRAS EL CONOCIMIENTO
porJosé Repiso Moyano

Un conocimiento no depende de una mirada, sino de que exista primordialmente aquello hacia donde va la mirada. Una vez de que se percata una existencia, es decir, queda demostrada fundamentalmente por leyes físicas, entonces se distingue, se le buscan sus diferencias, sus capacidades propias; y no precisamente eso es el atribuirle matices que equivale a mirarla, sino más bien es el detectarle virtudes de acción que equivale a comprobarla, a verificarla, a confirmarla con su condición propia en un contexto real.

Pero analicemos la mirada más o menos subjetiva: Cuando una persona mira un cuadro, en realidad, ahí lo menos que ella hace es mirar puesto que, tan pronto como mira o incluso antes del acto de mirar –en cuanto que ella ha ido a encontrar un cuadro o al ambiente donde puede encontrarlo (*), en cuanto que el conocimiento busca realidad-, ya sabe que hay allí un cuadro, ya sabe lo mínimo necesario de cómo se pinta un cuadro, ya sabe algunos modelos o estilos de estética, ya recuerda o evoca o se “instala” en unas emociones en concreto a la primera impresión que le ofrece el cuadro, ya imagina su autor, o sea, en definitiva es evidente de que recurre a mucho de lo que sabía –al “a priori”- mientras lo está mirando; por lo que esto deduce sobremanera que el mirar es una contrastación de lo que sabemos, una utilización, un uso bien o mal, más eficaz o menos eficaz, del conocimiento. Ciertamente, el ser humano ya lleva su capacidad de pensamiento antes de mirar, y el mirar puede o no ayudar al conocimiento en función del potencial mismo de esa capacidad. Por ejemplo, un buen arquitecto sabe cuáles son los elementos imprescindibles de cualquier casa y, antes de ver alguna, sabe que los tiene, en mejor o peor calidad, pero los tiene. En realidad, cuando mira alguna, ese mirar le ayudará a advertir ciertas mejorías o de cómo podrían ser eficazmente aplicados sus registros de conocimiento fundados, sobre todo, en leyes físicas de la arquitectura.

Cuando una persona mira a otra no mira su mirada, sino miran sus conocimientos y, claro, muchos de ellos son en verdad exactos a los que los demás poseen; por lo que no son propios, individuales, descubiertos o atribuibles a un imaginario punto, sino son generales o comunes en un contexto real, digamos: para todos. Cuando una persona mira a otra, que no la mira asimismo, sabe entre otras cosas que tiene que alimentarse y, de tal manera objetiva, que es indiscutible: es un organismo vivo que por el simple hecho demostrado de respirar lleva oxígeno a todas sus células y… se alimenta. No obstante, aquí cabe la contra-demostración a esta evidencia, al menos la osadía o la locura del intentar demostrar que no respira, algo que equivaldría a decir que una persona puede perfectamente vivir con las vías respiratorias tapadas –la piel, la boca y la nariz- al igual que alguno también pretendiese demostrar que un coche puede funcionar sin ningún tipo de energía o que un burro puede llegar a la velocidad de la luz. Eso está bien como locura, ¡ah!, pero si en este contexto eso no es así ni existe con la más mínima evidencia, pues no existe.

“Tal cosa no es así” dice el conocimiento trascendido a muchas opiniones, no es así sencillamente porque no existe –no es real- ni siquiera con una mínima –o con la “infinita” parte de ese mínimo- prueba o pequeña evidencia o indicio razonable. Cuando galileo defendió su teoría heliocéntrica, en ese momento, él contaba con que tal hecho advertido era posible –por demostraciones- y, además, sabía que no contravenía sino a supersticiones, no a otras evidencias, sólo a atavismos sociales con el único sustento de derivar de creencias sagradas o de sentimientos. En fin, por ejemplo, su teoría no podría haber defendido lo siguiente: “El Sol no es el centro del Universo, por lo tanto no existimos”. Su descubrimiento sólo sumó otro conocimiento; que podría haber refutado algunas argumentaciones fáciles, por supuesto, pero no podría justificarse ni es posible racionalmente que un conocimiento pueda excluir a los demás cuando cada cual atiende a un aspecto singular o en particular e, incluso, pueden estar en contextos diferentes.

(*) Nuestra percepción tiene una predisposición a lo que va a encontrar, así cuando está en el campo sabe cuáles son las probabilidades de encontrar una cosa y no otra; es decir, ahí, está más preparada para ver un árbol que para ver una ballena.

José Repiso Moyano


las mentiras de Kerry
HACIA KALAHARI

Oscar Portela
(julio, 2004)

La crecientemente tribalización de que dan cuenta los mass-media, en las grandes urbes, merced a la violencia incontrolable y sin causales sociales - países del primer mundo-, son la expresión más evidente de que todo organismo comunitario ha colapsado, fundamentalmente por dos razones: la imposibilidad de restituir al imaginario colectivo de un proyecto emancipatorio democrático, ( el sueño infantil de Cornelius Castoriadis), que solo puede surgir de una memoria colectiva, que, advertidos por Heidegger!!!, caía en el olvido más absoluto, a nivel individual como colectivo, para tornar toda vida comunitaria, en una cárcel aparentemente (virtual) libre, es decir, en el engranaje de un "socius", que ningún horizonte tiene que dar, más que el vértigo del acto violento que se justifica a sí mismo, más que de cualquier otra explicación. Ni el colectivismo ni la democracia (que diferencias encontramos hoy en éstos aparentes antagonismos, que todavía señalaba Heidegger), son soluciones, cuando los Estados Representativos, han pasado a ser, polichinelas de las fuerzas oscuras de un capital que reposa en la fuerza de los ordenadores, de los chips, de una técnica al servicio de redes, que capaces de destruir un planeta, son también en el fondo, profundamente virtuales.

En segundo 1ugar, la violencia silenciosa, pero mas-mediática, del crimen serial, llamado por los criminólogos de "copycat", en el cual un individuo, debe mostrar a la sociedad, sus capacidades, a veces con forma de denuncia moral, y que en todo caso se trata, en una sociedad competitiva, del mejor. La violencia colectiva o individual, habla de una psicosis de masas, cuya fuerza, reprimida por una cultura, en la que paradójicamente, la libertad negativa, sumada a la sociedad del control de las pulsiones psíquicas, no dan sino como resultado, la violencia sin contenido comunitario, sin otra explicación que el autismo que ha invadido el planeta, y que no es sino el final del olvido del "ser", la expulsión de "nemosine" a alta velocidad en términos de Heidegger. Hace apenas unos días, un adolescente inglés, mató a martillazos a un amigo que jugaba con él algún ejercicio virtual policiaco o de guerra, tal como lo indicaba e1 "programa". Es este adolescente un asesino - en qué código de lo penal puede calificarse una conducta anómala, surgida bajo la "droga", de las fuerzas de la imágenes, y menos aun, de un acto criminal de tipo pasional? Del mismo modo que el ordenamiento del mundo, mediante tratados y organismos multinacionales, son y fueron nada más que simulacros, (derecho internacional llama a risa), el derecho penal, tan petrificado como las momias egipcias. Ahora bien, escuchemos a uno de los tantos profetas del infantilismo positivista-y pragmático, prometer enmendar las llagas que muestran el retroceso de la cultura planetaria, hacia el planeta de los simios: "Nosotros - es decir el pueblo norteamericano-, se propuso ir a la luna, y ahora investigamos Marte ......, ", algo así como que para las sociedades de buena voluntad nada es imposible, ni erradicar la guerra, el hambre, las injusticias cualesquiera estas fueran", a lo que faltaba decir, y si un día nos propusiésemos, estamos tocando con nuestras manos la eternidad, siempre por supuesto, de manos de la técnica. Estas des-cisiones Sr Kerry se vienen preparando desde hace 2500 años, desde la Grecia bárbara, y no depende del concepto de libertad jurídica que manejamos nosotros, Porque la libertad es dueña del hombre, su fundamento y su abismo, y la des-cisión, proviene de la oculta esencia de la técnica. Basta que nos preguntemos, en el vértice de la falta de sentido de la existencia, en el torbellino de la vida racional de las culturas del primer mundo - también de las culturas marginales- el porque de la necesidad autodestructiva del aumento día a día, de la necesidad del suicidio. Más allá no se puede ir: es la antigua "hubris" griega, que se paga con el retorno de la tragedia, que envuelve hoy el planeta. Es decir que el Sr Kerry no es Marco Aurelio, y que tampoco, va a instaurar ni tan siquiera la "pax romana".

Pero a quien le importa en verdad esto. A quienes están envueltos cómodamente en la realidad del refugio mass-mediático, y toman los simulacros como los presos de la caverna platónica? Decir que Estados Unidos solo cuando tiene que ir va a guerra, es ya mentir soberanamente, a una audiencia, cuyo infantilismo cívico raya en la esquizofrenia, sobre todo cuando se comienza diciendo "yo no voy a mentir". Y por ultimo, la promesa, la eterna promesa, que nadie, ni el mismísimo Kant pudo sostener: como terminar con el "terrorismo nternacional" que hoy es casi lo mismo que afirmar, terminemos con el consumo de drogas, y finalmente seremos eternos. Reivindicar nuestra condición de "mortales", a quienes se les ha dado como fundamento el peligroso abismo de la "libertad", constituye el primer paso que debemos dar, para reencontrarnos con nosotros mismos en las imágenes de las "cavernas", como imágenes en las cavernas. De ahí venimos y hasta allí podemos retroceder.

Oscar Portela
Corrientes, Argentina, julio 2004


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