los otros poetas... la otra poesía

 

BORGES Y LA ARGENTINA
Daniel Alejandro Gómez
arboces@yahoo.com.ar

Se dice que Jorge Luis Borges era poco argentino. Nacido en Buenos Aires, pero educado en Ginebra y nieto de una inglesa, su literatura debe mucho a los maestros sajones; y también su cultura y crianza. Desde pequeño, aprendió a hablar inglés con su abuela, e incluso tradujo a Oscar Wilde para el influyente diario La Nación. Pero no debemos olvidar sus Ensayos Dantescos, su amor por Schopenhauer y el budismo, sus estudios cabalísticos y el ambiente francófono de Ginebra donde decidió morir, en una tumba de estilo celta. Así que no sólo hablamos de un posible anglófilo, sino de algo más ancho: de un cosmopolita. Para comprender porqué Jorge Luis Borges era argentino; o, por lo menos, más argentino de lo que comúnmente se cree; debemos remitirnos a la inmigración hacia la Argentina opulenta, pues, debido a ella, los mismos argentinos -especialmente de clase media- son algo borgeanos.

Salidos de pueblos rurales de Italia y España, casi analfabetos, los inmigrantes poblaron y trabajaron la Argentina, pero sus hijos se educaron en la escuela pública y quisieron ser más que sus padres o sus abuelos. Italia y España, pues, de donde provenía la mayor parte de la corriente inmigratoria, no ofrecían- según esta clase media urbana y blanca que dominaba cultural y políticamente al país- un modelo acorde con el llamado destino de grandeza. Desde principios del siglo veinte, las clases medias y superiores mirarían- imitarían- a Francia y a Inglaterra.

Por lo tanto, si bien hubo reacciones contra el cosmopolitismo esencialmente sajonizante de Borges, ése mismo cosmopolitismo, como otros han hecho notar, era típicamente argentino, inmigratorio. Es típicamente argentino el querer saberlo todo (sin lograrlo, por supuesto), es típicamente argentino la oratoria (en el caso de Borges, refinada y conceptuosa), es típicamente argentino la mirada a otros mundos: sobre todo, a la Europa dominante (volvemos al eje anglofrancés), y es típicamente argentino la ironía, que Borges llevó a sus más altas cimas.

Borges escribió cuentos de gauchos y compadritos, es cierto; en Hombre de la esquina rosada demostró, como pocos, su saber y su recreación de la fluidez apicarada del lenguaje porteño; pero queda más para la historia su anhelo universal y trascendente, se argentinidad de europeo exiliado en las Américas, igual que su abuela inglesa.

Daniel Alejandro Gómez


EDUCAR LA SENSIBILIDAD
por José Repiso Moyano

Toda persona educa su sensibilidad para algo en función de lo que debe realizar -por responsabilidad individual- y de lo que desea: una mujer puede educarla para ser madre, un niño para ser cantante o un niño- soldado para el odio o para la guerra.

Un pueblo puede haber sido educado para sobrevalorar el dinero, una joven lo puede haber sido para amar con respecto a la sublimación de unos cánones de belleza, un corporativismo de profesionales de la psiquiatría para ver enfermedades y no precisamente personas, sobre todo, que no han podido evitar las circunstancias que les ha tocado vivir -en este sentido existen enfermedades que corresponden a circunstancias que las posee todo el mundo: obsesiones, fobias, tensiones, etc.-, unos periodistas para aceptar guerras justificadas o, unos periódicos, no para proteger al ciudadano en general y a la razón sin cortapisas, sino unos intereses propios, muy propios.

En verdad, en un mundo donde se favorece a unos mucho y a otros no, los poetas de los países ricos se sobrevaloran demasiado por creerse sensibles, negociantes en ser solidarios por dar dinero del mucho que les sobra; en cambio, un ser humano en otro lugar puede ser perfectamente más sensible con su medio natural o los miembros de una comunidad en otro lugar más solidarios entre ellos. Pero lo peor o lo desagradable es que, éstos, no van todo el día presumiendo de ser sensibles o solidarios, no lo utilizan como cualidad o truco para el éxito o como recurso publicitario para dar una buena imagen de negocio, de pueblo o de país. O ¿es acaso algo que sirve para justificar errores, para lavar conciencias por el camino más corto?

En demostración posible, los medios de comunicación siempre difunden que son -¿cómo no?- los solidarios los países ricos -EE.UU., Francia, España, etc.- y, al ser solidarios, ¿para qué pedir más?, pues... que sigan haciendo lo que quieran. También, los santos en tales países desarrollados son muy "sonados"; pero no los de cualquier otro país, esos precisamente que tienen que esforzarse sin salida muchas veces más para, luego, ser considerados como nada. Manda lo que tiende a ser vividor y santo a la vez, inclusive la cara dura.

Nota.-

Otro aspecto, el cual no se debe olvidar, es que educan los que más poder tienen para resignar a los demás a que acepten su poder: que no se preocupen mientras ellos lo tienen todo organizado o preparado a su favor. Es la sangre fría, pero poseen casi todos los medios para que prevalezca.

José Repiso Moyano


LA RACIONALIDAD PRIVADA
(por José Repiso)

Muchos intelectuales escogen de la racionalidad lo que les conviene, como si quisieran tener para uso o comprensión personal una propia Ley de Gravedad por ejemplo. Sencillamente porque cuando hay que afrontar todas las razones -o toda la extensión racional de algo- no les interesa y, así, van a la evasiva, haciéndose de los que cambian de tema o de terreno racional al menor descuido.

Por orgullo recurren a otras reglas suyas, o no aceptan lo que hay y argumentar... ¡ni pensarlo!, no les gusta. "Este es un desastre relativo" dice uno; pero ¿es o no es? Pues, si hay alguna desgracia con respecto a los seres humanos o con respecto a la naturaleza -a un resultado-, es un desastre. Lo que ocurre es que hay que explicarlo, demostrarlo, aportar pruebas o argumentaciones coherentes. Huir hacia es "relativo" u "oculto" es muy fácil, demasiado fácil para que, luego, se presuma de algo de inteligencia.

"Esto es relativo con respecto a nosotros" dice otro; pero, claramente, algo no puede ser relativo con respecto a unos ni a otros, sino con respecto siempre a un resultado, porque no se ha demostrado que algo sea relativo y además que, si lo fuera, lo sería para todos -ya que no existe un código secreto o divino para unos pocos o privilegiados-.Otra cosa es decir que algo es subjetivo y subjetivo lo será, eso, para todos. Eso ya es para todos. Otra cosa es decir que algo es objetivo y objetivo lo será, eso, para todos.

La razón es sólo un contexto -racional- con sus propias reglas, de las cuales nosotros no podemos escoger unas sí y otras no; o huir de esas reglas para, luego, analizar algo -aunque ¿con qué se analizaría, con razones o tonterías privadas?-.

"Esto es un lío relativo" dice otro; pero si lo ha dicho él, ¿no será él el verdadero lío o relío? No, no se puede utilizar la razón para decir que el comer es "relativo" mientras que para otro no y para otro sí -todo dentro del contexto racional-; porque se confunde, se manipula, se tapan o se deterioran las reglas por las cuales cada cosa es una realidad innegable. Sólo se manipula con la confusión -con la razón no se manipula porque... ya está ahí- y lo hacen intelectuales ni más ni menos, intelectuales -o los que se pasan por ellos- que son los que han manipulado siempre -al estar en los medios de comunicación e incidiendo en los poderes fácticos-. El nazismo no lo promovieron cuatro carpinteros, sino esta gente, o esa parte que a manipular se dedica.

NOTA.-

La realidad -porque no sea por nosotros manipulable- no puede tener algún término adherente primordial sino el de "absolutamente": un ser humano es absolutamente un ser humano, un "concepto X" es absolutamente un "concepto X". Por principio-base de la razón, por principio de distinción para que una cosa no sea igual a otra; ya que una cosa no es absolutamente igual a otra cosa -que no sea ella misma-. Por eso, una cosa es absoluta, porque no es sino ella misma, un elemento no restrictivo en eso en la realidad.

Una opinión - "la luna no existe" o "la Tierra es cuadrada"- es válida emocionalmente -subjetivamente, por capricho emocional-; pero no en el contexto racional.

José Repiso Moyano


¡BRASIL EN LOS ESTADOS UNIDOS!

Durante un debate en una Universidad, en Estados Unidos, le preguntaron al ex-gobernador del Distrito Federal y actual Ministro de Educación, CRISTOVÃO BUARQUE, qué pensaba sobre la internacionalización de la Amazonía. El joven estadounidense hizo su pregunta diciendo que esperaba una respuesta de un humanista y no de un brasileño.

Esta fue la respuesta del Sr. Cristóvão Buarque:

"Realmente, como brasileño sólo hablaría en contra de la internacionalización de la Amazonía. Por más que nuestros gobiernos no Cuiden debidamente ese patrimonio, él es nuestro. Como humanista, sintiendo el riesgo de la degradación ambiental que sufre la Amazonía, puedo imaginar su internacionalización, como también de todo lo demás que es de suma importancia para la humanidad.

"Si la Amazonía, desde una ética humanista, debe ser internacionalizada, internacionalicemos también las reservas de petróleo del mundo entero. El petróleo es tan importante para el bienestar de la humanidad como la Amazonía para nuestro futuro. A pesar de eso, los dueños de las reservas creen tener el derecho de aumentar o disminuir la extracción de petróleo y subir o no su precio.

"De la misma forma, el capital financiero de los países ricos debería ser internacionalizado. Si la Amazonía es una reserva para todos los seres humanos, no se debería quemar solamente por la voluntad de un dueño o de un país. Quemar la Amazonía es tan grave como el desempleo provocado por las decisiones arbitrarias de los especuladores globales. No podemos permitir que las reservas financieras sirvan para quemar países enteros en la voluptuosidad de la especulación.

"También, antes que la Amazonía, me gustaría ver la internacionalización de los grandes museos del mundo. El Louvre no debe pertenecer sólo a Francia. Cada museo del mundo es el guardián de las piezas más bellas producidas por el genio humano. No se puede dejar que ese patrimonio cultural, como es el patrimonio natural amazónico, sea manipulado y destruido por el sólo placer de un propietario o de un país: No hace mucho tiempo, un millonario japonés decidió enterrar junto con él, un cuadro de un gran maestro. Ese cuadro tendría que haber sido internacionalizado.

"Durante este encuentro, las Naciones Unidas están realizando el Foro del Milenio, pero algunos presidentes de países tuvieron dificultades para participar debido a situaciones desagradables surgidas en la frontera de los EE.UU. Por eso, creo que Nueva York, como sede de las Naciones Unidas, debe ser internacionalizada. Por lo menos, Manhattan debería pertenecer a toda la Humanidad. De la misma forma que París, Venecia, Roma, Londres, Río de Janeiro, Brasília, Recife; cada ciudad, con su belleza específica, su parte de la historia del mundo, debería pertenecer al mundo entero. Si EE.UU. quiere internacionalizar la Amazonía, para no correr el riesgo de dejarla en manos de los brasileños, internacionalicemos también todos los arsenales nucleares de EE.UU. Basta pensar que ellos ya demostraron que son capaces de usar esas armas, provocando una destrucción miles de veces mayor que las lamentables quemas realizadas en los bosques de Brasil.

"En sus discursos, los actuales candidatos a la presidencia de los Estados Unidos han defendido la idea de internacionalizar las reservas forestales del mundo a cambio de la deuda. Pues bien, comencemos usando esa deuda para garantizar que cada niño del Mundo tenga la posibilidad de COMER y de ir a la escuela. Internacionalicemos a los niños tratándolos a todos ellos sin importar el país donde nacieron, como patrimonio que merece los cuidados del mundo entero. Mucho más de lo que se merece la Amazonía.

"Cuando los dirigentes traten a los niños pobres del mundo como Patrimonio de la Humanidad, no permitirán que trabajen cuando deberían estudiar, ni que mueran cuando deberían vivir. Como humanista, acepto defender la internacionalización del mundo.

"PERO, MIENTRAS EL MUNDO ME TRATE COMO BRASILEÑO, LUCHARE PARA QUE LA AMAZONIA SEA NUESTRA. ¡SOLAMENTE NUESTRA!"


LOS PREMIOS: LA EXCLUSION Y EL PODER DE LOS INCLUIDOS
Por Oscar Portela

"Ocurre que, para los amos de la cultura, escribir es siempre escribir bien, aunque sea en el mal, armonizar con el mundo de los valores"( Hay un momento en que el escritor, si es de gran renombre, no puede ya casi nada contra ello, se convierte en una institución, y el régimen lo anexiona sin tener en cuenta su oposición misma, seguro de que su gloria le servirá, más de lo que podría dañarle su poderosa hostilidad)... Un escritor no puede aceptar distinción alguna, no puede ser distinguido; y acoger esa elección, hubiera sido aceptar no solo una cierta forma de cultura y un conformismo social, sino más: cierta concepción de la libertad: en consecuencia, hacer una elección política; castigarle: es decir, recompensarle, haciéndole admitir la idea de una elite con la cual se pierde la verdad de la escritura, que tiende a un anonimato esencial". Maurice Blanchot y su referencia a Sartre en "la Risa de los Dioses".

OTRAS CUESTIONES

Sin embargo, existen poderosas motivos para que un escritor encuentre tranquilizadores razones, que justifiquen la aceptación de un premio. De lo contrario nosotros mismos iríamos en su ayuda. En circunstancias de tanta precariedad nos tranquiliza que obras refractarias y revulsivas, pasen a engrosar el catalogo de los vienes de la cultura, tempranamente inventariados. Al fin y al cabo los administradores culturales y los catálogos de mercado, se verán beneficiados siempre, con estas apropiaciones y reducciones y esto constituye un signo de progreso. Un signo de los tiempos. El mal puede trivializarse, o la trivialidad es el mal mismo. Aunque los males parezcan duran ahora menos tiempo. Los antídotos son descubiertos más fácilmente y las grandes obras contestatarias, duran lo que convienen al "mal" que combaten. De las heridas infligidas por las pasadas inquisiciones, nos restañamos con los paraísos artificiales de los humanismos del presente. La ética se ofrece sin embargo, aún, como el más sólido refugio contra los imperativos del más fuerte.

Cuando se siente la necesidad de "restituir" a la poesía, los laureles que ostentara en el pasado, Neruda "debe "aceptar el Nóbel, porque así - incluso -, se lo exige el régimen político al que consagró su vida y entonces peligra. Camus, consiente de que ninguna "moral " pueda ya obligar ni sancionar, acepta el Nóbel en ofrenda a los "humillados y ofendidos del mundo", contra los jueces vicarios del poder, poniendo su vida - y su escritura -, al servicio "no de los que hacen la historia, sino de los que la sufren". Gide, el iconoclasta, el heterodoxo de todas las dogmáticas, acepta el Nóbel para dedicárselo - paradójicamente-, a los espíritus libres, que ayudaran a desterrar de éste mundo, los últimos vestigios de la caduca y farisea moral "cristiana " de Occidente, hoy en plena vigencia.

Existe un punto en que las obras deben tranquilizarnos, cedernos el poder de hablar - libremente -, dentro del marco del habla comunitaria, apuntando siempre más allá. Sobre todo en el mundo de la imagen y la pura velocidad de lo virtual, donde todo se recicla y metamorfosea. Es entonces cuando el arte verdadero que es siempre la simplicidad de un origen, está listo para alimentar las bolsas de residuos de la cultura: el inmenso osario de lo que nunca fue creído. ¿Cómo podríamos, cómo sabríamos vivir en un mundo donde las almas nobles de que dan testimonios de verdaderas obras, se apartan de los códigos de la comunicación, para mirar impávidos el horroroso carnaval de la historia, sin conmoverse apenas ante nuestras desgracias? Un artista retraído, silenciado por los olvidos no manifestados, sería para nosotros, imposible. Exigiríamos de él aunque más no fuese su odio, su desprecio a quienes hacemos y al mismo tiempo padecemos la historia. Ante todo queremos ser visibles, y el gran arte es el último recurso del cual disponemos para no "desaparecer", allí donde la historia se ha realizado y también positivamente el hombre y Dios.

Una obra sin centro, una obra que hable el habla del desastre, sin credos, sin dogmas estéticos o religiosos, perdería fuerzas, adversarios y acabaría en el dialogo de los espectros. En verdad estamos rodeados de espectros. El Estado moderno ha hecho de este viejo acierto, un complicado y sutil juego, en el cual la escritura debe tornar visible imágenes. La cultura, por subordinada a imágenes e iconografías de nuevas utopías. De ahí que no se trate ya de esclavizar a un escritor - un escritor adicto no es ya un aliado útil, más que cuando es utilizado, permaneciendo como adversario, sino utilizar su libertad, "hacer calladamente cómplice al poder de infinita contestación que es la literatura"( Blanchot).

BREBAJES QUE MATAN

Pues a pesar de la sofistica, toda moral se ejerce solo a base de "autoridad" y a veces alcanza como consuelo frente a las pistolas de los Goebels de la cultura. Así, de éste modo, nos tranquiliza un "premio" cuando viene a decirnos que no estamos solos. Que los miedos, los padecimientos, los exilios, las humillaciones, hallaran finalmente el confortador refugio de los nombres, en las cuales una firma, un Nombre, hará visible nuestra anonimia, dentro de los maravillosos avances del "humanismo moderno". En ello sigue confiando Blanchot cuando escribe: "La cultura, no es poca cosa. La cultura, por el contrario, lo es todo. Y si la poesía no está en juego más que allí, donde se designa, en el limite de todo limite, un poder de excluir y excluirse, la cultura, que es el trabajo de inclusión, le es necesaria en la misma medida en que le es fatal ". Curándonos con los brebajes que nos matan, aparece como necesario el regocijo, cuando estos actos a los que Blanchot denomina de inclusión - y nosotros de apropiación, de dominio, anexión -, contribuyen a asegurar un arden perdido. El viejo poder contestatario de la literatura ( aún el del libelo o el del panfleto). Viviendo en ésta zona ambigua, entre lo licito y lo ilícito, lo designable por el poder de inclusión de los modelos culturales del mercado, y el poder de silenciarse o borrarse a sí misma, la "poesía" y la vidriera, la inclusión y la exclusión no nos aparecen ya, después de haber escrito ésta nota, como términos antagónicos, sino como falsos operadores que tienden a neutralizar el viejo y engañoso poder de la escritura.

Tal vez quede abierta la cuestión de continuar pensando contra las falsas opciones del humanismo - en términos de un rigor en el cual no quepa la compasión humanitaria, ni los viejos ídolos y ritos de los humanismos clásicos -. Ámbitos de una deconstrucción arrasadora, pero también de una construcción sin limites otorgado al poder de una palabra, hoy excluida del poder de verdad de los grandes cuestionamientos, silenciados por la propaganda, y las grandes anexiones de los regímenes comunitarios de la comunicación y el intercambio de los falsos "valores". Conocemos la "voluntad de exclusión " de los verdaderos creadores, pero esto no basta. Nosotros les exigiríamos a pesar nuestro, voluntad de sumisión e inclusión, aunque liberásemos de ello a quienes como Artaud, Bataille u otro más, fuesen inadmisibles para el lenguaje profano. Pero recordemos aquí las proféticas frases de Klossowsky: "Hoy un poeta sabe de antemano que si se le ocurre volverse loco, su consagración será cierta. Lo sabe de antemano ( aún unos millares de años más en la vía del signo, y en todo cuanto haga el hombre, la suprema inteligencia será manifiesta: pero precisamente de éste modo la inteligencia habrá perdido toda su dignidad".

La palabra dignidad tiene todavía para nosotros resonancias clásicas, que hablan en el lugar vacante de Dios, del hombre y el superhombre - lugar de espera y de silencio -, y solo queda ya, frente al triunfo del espíritu absoluto, en la estructura monolítica de una globalización, que habla del dominio (el cálculo), del ente en dimensión planetaria-, lo oscuro y fragmentario del Caos, la repetición sin engendramiento de los simulacros, elevados hoy a realidades virtuales. El principio sin principio de una nueva edad media.

La literatura autentica no habla pues - no dice -, ni desde la exclusión de una huella que se borra a sí misma, ni desde las pantallas de visores que todo lo computan y hacen visible. Tal vez deberíamos repetir por el momento a Blanchot: "Cuando más se afirma el mundo como porvenir y la plena luz de la verdad en que todo se realizará bajo el dominio del hombre y para su uso, más parece que el arte debe descender hacia ese punto en que todavía nada tiene sentido, más importa que mantenga el movimiento, la inseguridad y la desgracia de lo que escapa a toda captación y a todo fin" ( Blanchot: "El espacio literario")

Oscar Portela. Corrientes, Argentina, abril 2004


El nuevo orden mundial
Nihilismo y política III

capitulo final
por Oscar Portela

"Todo estado moderno será un estado totalitario porque esta basado en la oculta esencia de la técnica": M. Heidegger

Se puede democratizar la ubicuidad, la instantaneidad, la inmediatez, que son juntamente los dones de lo Divino, dicho de otra manera, de la Autocracia”, se pregunta Paul Virilio en “Un paisaje de acontecimientos”. Walter Otto, que el monoteísmo del “deux ex machina” con el cual hemos remplazado el inaccesible rostro de Jahvé, nada tiene que ver con la numinosa experiencia de lo sagrado a a-dogmático politeísmo griego. Pero el parlamento democrático -en apariencias- sigue respondiendo a un intento de imitar los atributos del Dios Uno -dicho de otro modo- responde al modelo de las relaciones informáticas, en que Dios a sido remplazado por la adoración del chip, el fantasma de la imagen virtual, y otras maravillas del mundo moderno. No hemos perdido no omnisciencia, ni impotencia, no omnipresencia! Arrodillémonos y adoremos, paralizados por la fuerza penetrante de ser observados por máquinas (ya no por el rostro invisible de Dios!), aunque la implosión de todo orden jurídico internacional deberá seguir rindiendo tributo a lo que antaño nos observaba con ceñudo rostro.

El mismísimo empirista Felix Guattari afirma “La burocratización, la esclerosis, el deslizamiento hacia el totalitarismo de las máquinas del Estado no involucran sólo a los países del Este, sino también a las democracias occidentales? –el signo es nuestro- y a los países del tercer mundo”.

Mas certero en el diagnóstico y más cercano al instante Edgar Morin , el epístemólogo maxrciano, años después de Heidegger y cerca de Virilio, afirma: “La genética puede remplazar, los genes decadentes (défaillant) y eliminar las carencias genéticas invalidantes, pero ello podrá hacer también individuos hipernormales, conformes al modelo deseado. Las neurociencias permitirán las manipulaciones cerebrales que produzcan ciudadanos felices y sumisos... Los poderes surgidos de la ciencia son no sólo benefactores, sino también destructores, manipuladores y ciegos”.

El diagnóstico de Morin o las observaciones de Guattari van atrasadas con respecto a la realidad. Están analizando un cadáver: lo que Heidegger llamaba “hombre producido” no es un mero efecto de la ciencia, sino es la ciencia misma preservada por la técnica que no pertenece sino a la consumación de la metafisica: todo ello viene preparándose desde hace milenios.

Elizabeth Roudinesco en sus diálogos con Jacques Derridá afirma, más radicalmente que el pensador frances: : “Me parece que hoy el cientificismo es todavía más bárbaro que antaño. Los partidarios de lo que se llama el cognitivo-comportamentalismo creen realmente que uno podrá abstenerse completamente un día de los conceptos de sujeto, inconsciente y conciencia. En un debate reciente que tuve al respecto, Dan Sperber afirmaba que muy pronto uno podría abstenerse realmente del sujeto y sólo salvar al sujeto del derecho? –el signo es nuestro-, un sujeto sin afecto ni deseo, y sobre todo sin inconsciente (en el sentido freudiano).

También esto no deberá esperar mucho: la serialidad habla claramente de una producción de deseo y pulsiones miméticas, producidas en escala según regulaciones del marketing.

Realizar un inventario de la “devastación” de un mundo –el mundo no es un recipiente que se quede sin líquido, sino un horizonte intencional de sentido- (el mundo mundea: Heidegger), nos parece insuficiente, cuando ya en 1920 se advertía sobre el "acuñamiento” de un hombre que sería solo un “operario de la técnica” y que la “movilización total” (la velocidad de Virilio que termina en parálisis y anestesia, eran sus inmediatas consecuencias. Movimilización que puede acabar con un shock, con un estado de extasis, que vuelva cuadripléjico las violencias sígnicas, en una larga agonía, que azuelan el planeta en este momento.

La guerra preventiva preconizada por Bush y por Hitler sesenta años antes, no constituye sino un movimiento perpetuo que no apunta hacia ningun objetivo, -ideales trascendentales?-, que no sea sino la fatal inmovilidad del mundo que habitamos, hoy como los hombres del mito de la caverna Platónico hace miles de años.

Esa inmovilidad que las “estrategias fatales ( Baudrillard), prepara el Pentágono a través de la mayor red de espionaje a través de Internet, llamada “Conocimiento Informático total”: su objetivo, combatir el terrorismo y conocer los movimientos del sospechoso. ¿Quienes serán ahora –que los hombres al servicio de las máquinas, a través de un proceso de deducción apriorística de la inteligencia artificial de los mutantes- los sospechosos convertidos en hologramas de una realidad que se desliza hacia la nada?

Sobrevir a una guerra es convertirse en ésta guerra” afirma el icono reganiano Rambo en una de clásicas vistas: no es este el peligro de las guerras no convencionales, sino aquel que vuelve a indicarnos Heidegger, quien lejos de “diabolizar la técnica” solo al abrigo de la amenaza del desorden técnico?

Así repite en “Serenidad”: “Junto a la más alta y eficiente sagacidad del cálculo que planifica… coincidiría la indiferencia hacia el pensar reflexivo, una total ausencia del pensamiento : ¿y entonces? Entonces el hombre habría negado y arrojado de sí lo que tiene de más propio, a saber, que es un ser que reflexiona. Por ello hay que salvaguardar ésta esencia del hombre. Por ello hay que mantener despierto el pensar reflexivo”. ¿Es aún posible ello? La inteligencia reflexiva en una sociedad ortopediaca, huye cada vez más de sí, y constituye sólo mimesis de manuales escolares, en los cuales también se oculta la devastación del desierto..

Janke que se aproxima a Heidegger tardíamente en esto afirma: “crece el peligro de la que la “praesicio-mundi, al cortar el mundo poético numinoso, se vuelva totalitario. Entonces la tierra se convierte en deposito de energía, “el hombre constructor de máquinas… la voluntad se convierte en imposición Violenta de cosmovisiones científicas, el pensar en futurología que calcula las oportunidades de supervivencia de nuestra raza astuta, ingrata y sin paz”.

Debemos volver a repetir en esta oportunidad la frase “nacimos demasiado tarde para los Dioses y demasiado temprano para el ser” (Heidegger)… Por el momento podemos acompañar los delirios profanos de Bush, como ejemplo de un “orden mundial” que desafía el mundo que mundea, con esta exortación, tal vez la enunciación más paranoica pronunciada en la historia por un conductor de “multitudes de ratoncillos de laboratorio”: Exportaremos la muerte y la violencia a los cuatro puntos cardinales del planeta, en defensa de nuestra gran nación”.

El numero cuatro –en esta era de un nuevo medioevo técnico- nos arroja a la figura apocalíptica de los “cuatro jinetes del Apocalipsis”, ahora montados en superjet, avizorando en una diminuta pantalla, la lejana figura de la tierra que aún habitamos.

Las profecías son alegorías: nosotros tomamos nota pero volvemos a repetir con Heidegger: “Solo un Dios puede salvarnos”. ¡Debemos salir al encuentro de éste dios! ¿Y cómo hacerlo?

Oscar Portela. Corrientes, Argentina, marzo 2004


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