Norma Segades - Manias, autora de: Más allá de las máscaras (1989), El vuelo inhabitado (1990), Habitantes del paisaje en edición cooperativa, capítulo Mi voz a la deriva (1990/1991), Tiempo de duendes (1991), El amor sin mordazas (1992/1994/ 2004), Crónica de las huellas (2000/ 2004), Un muelle en la nostalgia (2001), A espaldas del silencio (2002) y Desde otras voces (2004)
Parte de su obra ha obtenido numerosas distinciones entre las cuales podemos citar: Primer Premio y Mención de Honor Certamen Provincial Alfonsina Storni (1988), Segundo Premio Nacional Certamen "Plaza de los Poetas" (1989), Primer Premio Edición Certamen Regional Rosalina Fernández de Peiroten (1990), Primer Premio Edición Certamen Internacional Villa de Martorell, Barcelona, Espala (1992) e integra la Antología Como ángeles en llamas, algunas voces latinoamericanas del siglo XX, editada por la Casa del Poeta Peruano.
Ha actuado como jurado en certámenes nacionales e internacionales y, desde 1997, se desempeño como co-directora de la Gaceta Literaria de Santa Fe.
En 1999, la Fundación Reconocimiento, inspirada en la trayectoria de la Dra. Alicia Moreau de Justo, le otorgó diploma y medalla, nombrándola "Alicia" por "su actitud de vida" y el Instituto Argentino de la Excelencia le hizo entrega del Primer Premio Nacional a la Excelencia Humana por "su meritorio aporte a la cultura".
De sus poemas se ha dicho:
"Norma Segades es una mujer de temple y garra que tiene prohibido renunciar a la poeta que vive en sus entrañas, a pesar de los obstáculos. Es una poeta bien plantada que desea libertad para su gente, que presta su voz al marginado, a los que sufren, a los que tienen hambre. En este libro, encontró Musas en el brillo de poemas de otras poetas hermanas. Le damos gracias por regalarnos su talento." Lina Zerón (escritora - editora - México)
"Al igual que W. Benjamin puedo decir que gracias a Norma me he salvado un poco del olvido, mezclada en el canto de sus palabras que me recuerdan a mí misma pero a la vez me transforma en engranaje, en partecita de una identidad mucho mayor que me acoge y me sostiene, y desde donde, orgullosa, puedo decir que soy latinoamericana." Carla Vidal (escritora - actriz - Chile)
"Norma Segades ha creado una joya que estremece. La estructura de sus versos impacta. Visualmente figuran la toma de un electrocardiograma, el del corazón de quien lee. De esa manera palpita éste conforme va introduciéndose en ellos. Producen taquicardia, suspenden la respiración o la restauran en el lapso de un suspiro". Leticia Ricárdez (escritora-México)
"Los versos de Norma muerden, como la verdad. Hacen sentir más cerca la otra mano, hacen que la esperanza sea una sábana tendida al aire, henchida de luz. Sus versos detienen a la llaga para ponerla con ternura en nuestros ojos, sin la estridencia de pus que los lastime. Así, su libro es una de las cuentas en este dolor universal, collar que ciñe corazones y conciencias. Mi admiración por ese manejo cirujano del lenguaje, y sobre todo, por esa comunión con el dolor que nos iguala." Liz Durand (escritora - artista plástica - México)
"Los alebrijes de Norma danzan un baile de sobrevivientes sin máscaras. Aún más, sobre baldosas desarrolla una poesía desgarrante, como nuestro continente". Lourdes Vázquez (escritora - Puerto Rico-Estados Unidos)
"Los poemas de Norma me han parecido geniales, podría decir que son la radiografía de una ciudad no imaginaria, que está aquí o en otro lado, en cualquier lugar del planeta. Puedo decir que cada uno de sus personajes, desde hoy no anónimos, pululan incomodando, recuperando sus nombres, apellidos, nacionalidades. Algunos me han estremecido porque los he conocido desde siempre: los mismos puentes, el mismo color amarillo, las mismas entreabiertas ventanas, las mismas vulvas, las mismas orfandades. Sigo pensando que sus versos son extremadamente complicados e inquietantes, sigo pensando que no tiene piedad con el lenguaje, que pone en ellos toda su furia y su destreza, especialmente cuando describe al delincuente, a los drogadictos, a los ciudadanos, a la hambrienta, al mendigo viejo, (este poema creo que es el mejor de los poemas por mí leídos nunca, el más estremecedor). Pero la escritora, la idealista, los jubilados, el demente, son terribles, honestos... son la verdad." Silvia Delgado Fuentes (escritora - Euskal Herria)

Norma Segades

| el autor |



Selección breve

  Juan Migaja

Afuera,
en el linaje de la noche,
las fauces de la luna desangran transparencias en las arterias místicas del agua
y suspende en la urdimbre de las hierbas
filamentos de escarcha.
Adentro,
en la tibieza,
el leño trasfoguero fosforece su vigilia quemada
-duende azul de ceniza enlutando senderos de hojalata-.
En la liturgia de la alfarería,
desde su blanda arcilla traicionada
Juan Migaja combate la inocencia con puños de aldabones,
con ojos humillados,
con corazón de piedra cuando estalla en la piel de la intemperie la ronca ingratitud de las cucharas.
Por los pliegues del hambre extravió el alfabeto y las hogazas...
y sin decreto
inciso
o codicilo,
heredó este cansancio que le deshila el alma.
Tendido sobre el vientre del planeta,
sueña que sueña sueños implacables de espigas y panales y naranjas...
Fantasma encadenado a la tristeza,
polvo en el polvo de la madrugada,
embriagado de sal,
sombra
y vinagre,
adelgaza su risa de hojarasca
y edifica en los límites del miedo
blancas torres lunarias
desde donde enarbola la miseria
la terca insurrección de la esperanza.

Libro "Habitantes del paisaje: Mi voz a la deriva"



La espera

Junco de soledad en el rocío,
brizna de hierba clara...
hilvanando la ausencia del espinel maduro
por la trama de hogueras y tinieblas que ciñe lejanías a su pequeña torre sin campana,
la Ramona Gamarra esmerila la sombra
desde cajones huérfanos,
desde escamas,
desde agudos silbidos que no llegan,
desde puñales negros y cenizas,
desde espumas amargas.
La noche ha delineado las huellas de la luna
y en el regazo de pan duro y agua,
sus manos pescadoras crecen en el linaje del silencio cobijando la sangre,
el sueño,
la esperanza...
Extendidas y verdes,
las islas multiplican horizontes,
destiñen la distancia
Y en ese agobio de arenal y esteros,
ella custodia plumas bautismales,
apacienta insurrectas marejadas,
inmoviliza el viento,
establece un sendero para el remo y la proa tajante de la barca.
Sentadita en la orilla,
víctima de las garras de una feroz jauría de crepúsculos,
deshabitando el grito que la abisma por las grietas del alma,
en mitad de la escoria agonizante,
suspendida en la tarde que naufraga...
junco azul...
breve brizna...
garza leve...
aguardando la harina y el abrazo espinoso...
la Ramona Gamarra...

Libro "Habitantes del paisaje: La memoria encendida"



La mujer de los rezos

En vísperas del luto irrevocable,
cuando no hay más que desgarrar tinieblas,
cuando la sangre es un aliento inmóvil
y las lenguas de arena fugitiva
impacientan los miedos.
Cuando se quiebran voces amarillas
con la furia desnuda del silencio
y hay rumor de pestillos oxidados
y distancias
.........y fiebres
.........y gemidos
y garras de ceniza
han trazado una raya en los espejos,
su figura de gárgola raída
vigila los umbrales
a la luz mortecina de las velas
que consumen recuerdos
y eleva sus endechas desdentadas
desde el ritual nocturno de los rezos.
Es ella:
.........la que aguarda en los rincones,
la que custodia el llanto y el destierro,
la que conoce el gesto,
.........la consigna,
la pregunta final...
.........y la respuesta;
la que asedia los párpados exángües
por la orilla del velo,
la que conoce el tiempo y la liturgia,
los rostros primordiales del que espera
junto al perfil menguante de la luna
y cuyo nombre no ha de revelarse
hasta que callen todas las trompetas
y ardan negros jinetes en el cielo;
la que exhuma jirones balbuceantes
para construir antiguos talismanes
que protejan las huellas...
Porque es preciso el viaje
.........y el abismo
y el río que se oculta en la memoria
y el resplandor lejano de fogatas
en los ojos vacíos del barquero.
Es ella,
la nodriza,
la que mece
el último destino de los sueños,
la pálida hilandera de esta trama
donde la vida sólo es el reverso;
la testigo implacable del llamado,
la que,
de tanto acompañar ausencias,
es una sombra más entre las sombras...
una tallada máscara de arcilla
cobijando el asombro de los muertos.

Poesía inédita (nueva edición de "Mi voz a la deriva")



Bogando ausencias

Más allá...
.........más allá...
.........proa al poniente...
A salvo de las aguas traicioneras,
de la furia salvaje,
.........alucinada,
de la fuerza golpeando sobre el fango
como indómitos potros sediciosos
liderando manadas,
tensando cada músculo de espuma,
engendrando,
.........en la huella de sus cascos,
un trueno subterráneo,
.........amenazante
-sin cabestros capaces de humillarlos
a la conformidad de las amarras-
que cabalgan,
.........bravíos,
.........por el cauce,
excitados a muerte sus ijares
con espuelas de rabia.
Es necesario andar,
hombre y distancia,
por las viejas alturas de la costa
donde buscan refugio los silencios
de migración amarga.
Es necesario huir
bogando ausencias,
cargando,
.........mansamente,
el bagaje de miedo en las espaldas
y guardar,
.........por los sueños de la sangre,
la memoria furtiva de un recodo,
un harapo de luna entre los sauces,
la osadía de un trino en la llovizna,
la sombra de una garza...
mientras el llanto ardiente,
.........amordazado,
mastica el desarraigo en las entrañas.
Más allá...
más allá...
sobre las grupas
salpicadas de greñas sudorosas
y lenguas erizadas,
asediados de oleajes invasores,
trepando soledades vulnerables,
en tanto
bufa el belfo persistente
contra la ruina gris de la barranca.

Poesía inédita (nueva edición de "Mi voz a la deriva")



Canción sin cuna

Una aspereza tibia
de membranas sedientas y agraviadas
erizan las caricias
en la ciega intemperie de tus manos.
ésas
con las que hiñes las harinas,
con las que anudas hebras minuciosas
y racimos de harapos.
ésas que rozan las espaldas anchas
cuando tu hombre recuerda la ternura
y habitan las guaridas del relámpago.
El frío fija su estilete agudo
sobre el refugio de tu amor descalzo
como si aún no fuera suficiente
el bramido del río
.........desmadrado,
la substancia extenuada de la yerba,
los rituales del hambre,
.........el desamparo...
Como si aún no fuera suficiente
mecer antiguas nanas de mendrugos
sin reproche furtivo o cuestionario
o habitar las comarcas de la lluvia
cuando combate,
.........vertical y aguda,
la pobreza del rancho.
Como si aún no fuera suficiente
sentir que hay otra vida deteniendo
las lejanas compuertas de la sangre
que recorre
por sendas incesantes,
tu estirpe de rocío,
.........tu memoria,
tu arcilla amarga,
.........tu dolor tallado...
Desde un tiempo de sombras y temores,
desde un tiempo de cielo agazapado,
peregrinas los días,
.........las arenas,
las huellas de la luz en el ocaso
y entonas
.........con murmullos desgreñados
toda la latitud de la esperanza
amamantando un sueño
.........a pura luna
en el légamo azul de tu regazo.
Maternidad costera,
.........dura y honda,
útero de silencio y madrugada:
por el talle anegado de las islas
va tu canción,
.........sin cuna,
.........navegando.

Poesía inédita (nueva edición de "Mi voz a la deriva")



Andamios en el viento

Yo edifiqué este amor.
Con fragmentos de oscuras inocencias,
con torpes esqueletos de caricias,
con harapos de sueños,
con astillas de heridas sin cerrojos,
con retazos de olvidos,
con silencios,
con este terco corazón obrero
enhebrando
.........una a una
.........las miradas
hasta llegar al beso.

Yo edifiqué este amor.
Me desollé las manos
.........y el alma
.........para hacerlo.
Desgarr´ la agonía de mis pieles
en el seco perfil de tus misterios,
en tu salvaje lluvia de raíces,
en tu escasa ternura,
en la eterna aspereza de tus miedos,
en el rencor marchito de tu zarza,
en la estirpe indomable de tus fuegos.

Yo edifiqué este amor.
Establecí mi sumisión descalza
como piedra y cimiento,
lo parí con la fuerza de la tierra
en la orilla de enero,
lo afirmé como hiedra a tus murallas
de aguijones sin tiempo...
y lo sostengo
.........a pura garra y dientes
entre racimos de cuchillos negros.

Libro “El amor sin mordazas”



Hasta los dientes

Uno no puede,
siempre,
andar gritando al mundo a voz en cuello
todo lo que te quiere.
Uno no puede,
.........a veces,
olvidar el idioma en que la vida
anda sacrificando mariposas
bajo nuestras promesas de Septiembre.
Por eso son forzosos los crepúsculos,
cuando el cielo en silencio nos desteje
sus ovillos de noche estremecida
por un filo acechante de jazmines
y rosales silvestres.
Por eso son vitales las caricias,
la risa al viento,
.........el beso que sucede
y nos exilia de la hipocresía,
de los negros olvidos,
.........de la lluvia
con que el odio desnuda la intemperie...
y nos enciende huecos de panales
y nos amarra al borde de la luna
como gaviotas a lejanos muelles.
Por eso,
.........en ocasiones,
suelen ser perentorias las miradas
que escrutan la tibieza de las pieles.
Esas que acaso trenzan la ternura
en la semilla pura de tu vientre
para ejercer el cielo o el abismo,
las del reloj de sangre,
las que engendran
la magia prodigiosa de los duendes.
.........Por eso,
................¿de qué sirven las palabras?
.........¿no es hermoso
.........ir armados de amor hasta los dientes,
.........sin más desvelo que morder la sombra
.........en la hondura ritual de tu relieve?
sabiendo que a pesar de todo esto,
uno nunca ha podido,
.........uno no puede
andar gritando al mundo
.........a voz en cuello
todo lo que te quiere.

Libro “El amor sin mordazas”



Detrás de las urdimbres.

Aquí estoy,
zurciendo con esmero
este andrajo de amores eventuales
que encontré dobladito
entre la impunidad de los bolsillos
donde encierras los sueños.
Oculto en punto atrás cada mentira,
cada caricia y luna y juramento.
Cubro la luz de su mirada herida
con filamentos negros,
asiento planchas tibias
sobre la orografía de su cuerpo...
Pero me cuesta.
.........¡Ay, sí!
¡Cuánto me cuesta desprender su ternura
de las crestas insomnes de tu infierno!
Se ha adherido a tu voz,
a tu sonrisa,
trepó por tus cabellos,
inscribió sus raíces
en la extensión desnuda de tu pecho.
Perdóname querido,
debí advertirlo a tiempo,
pero estaba ocupada en otras cosas:
preparando meriendas,
fregando calcetines,
tejiendo calendarios,
almidonando todos los recuerdos.
Perdóname querido este dolor secreto
que se enrosca en la piel de tu vergüenza
al quitar los fragmentos...
Yo también me he quebrado algunas uñas
y sangrado la yema de los dedos,
sin embargo ya ves,
.........valió la pena,
ni se ven las puntadas...
quizás un poquitito..........del reverso...
Nadie habrá de advertirlo,
nadie indaga detrás de las urdimbres,
todo está exactamente como siempre,
tu cabeza y la mía descansando
en la complicidad cuadriculada
de este antiguo silencio...
¡Qué descuidado eres vida mía...
llevar, en un amor,
.........tantos remiendos!

Libro "El amor sin mordazas"



Nocturno del miedo.

Es de noche.
.........Tú sabes...
Hay ojos amarillos
edificando negras soledades
en extrañas esquinas.
Y hay corazones ciegos
suplicando mendrugos de palabras
ante espaldas dormidas.
Y hay hombres revolviendo en la tristeza
para encontrar un eco,
.........un trozo flaco,
las hilachas desnudas de una risa.
Y hay dolores gastados,
y amores sin abrigo,
y mujeres marchitas
.........vendiendo en la intemperie
su follaje de espinas.
Es de noche.
.........Tú sabes...
El mundo es una espada
decapitando rosas ateridas.
Es un hueco de vísceras aullantes,
un infierno de luna
diseminando gotas de ceniza.
¡Qué suerte este destino de sabernos,
de tocarnos
.........y vernos
.........y sentirnos,
de amarrar,
.........al ocaso,
la proa de tus manos errabundas
en mi cintura herida!
Abrázame,
amor mío.
.........Es de noche.
..................Tú sabes...
.........En los desfiladeros del silencio
.........muerden fauces salvajes
las violetas perdidas.

Libro "El amor sin mordazas"



Encender el amor.

Señor jefe:
.........escrito a doble espacio,
con copia a personal,
según sus directivas
tan estrictas
y exactas,
atentamente quiero explicitarle
mi ausencia en su reloj
cuando sonaron las siete campanadas.
Porque el día nació,
tímidamente,
como nacen los días,
sin palabras,
.........con los ojos sedientos de temblores
.........y el horario sentándose en la cama.
Pero,
esta lluvia audaz
fue desflorando
las matas de azaleas, las acacias,
las hiedras adheridas a los muros
con sus uñas de cal, enamoradas...
y me exigió que no,
que no cediera a la rutina gris y cotidiana,
que arrebatara el fuego en sus pupilas
con mis besos de urgencias y fogatas,
que arrancara a sus sueños los susurros
donde se encienden todas las palabras,
que escanciara en su copa
.........las oblicuas
lloviznas de mi sangre derramada
desde el racimo azul,
desde el estambre de mi espiga compacta
en una nueva génesis poética
de esta greda descalza
que erige las almenas de la vida
cuando no hay asideros, ni ilusiones,
y el salario no alcanza para nada.
Por eso señor jefe,
.........con franqueza,
disculpe este retraso de planillas,
y el desorden de peines.........y corbatas.
La lluvia,
.........perentoria,
.........me detuvo
a encender el amor,
esta mañana.

Libro "El amor sin mordazas"



Entre el aire y el fuego.

Usted,
.........¿se ha dado cuenta que el olvido
es
.........algo más
.........que inaugurar la ausencia?
¿Que es una geografía sin vertientes
sobre la piel
sumisa
de la tierra
donde se hacina toda la sal de la tristeza,
donde crepitan lámparas amargas
por los cielos desnudos
y las grietas,
y estridulan su látigo los grillos
bajo la luz
.........herida
.........de cuatro lunas ciegas?
Un territorio hastiado de intemperies
donde vamos muriendo,
.........de a poquito,
sedientos de no verlo,
de no andar de su mano las mañanas,
de no escuchar su voz
cuando regresa,
donde creemos
.........casi un imposible
retornar al asombro de ser uno
porque ya no sabemos cómo hacerlo.
Donde nos faltan nombres
.........y palabras
y antiguos arenarios de promesas
y la savia especial de la ternura
y esa cierta vergüenza
al extender los sueños
.........y no hallarlo
desnudando el amor,
.........a la derecha...
Si alguna vez su sangre,
.........su esperanza,
pudo sobrevivir a esa miseria,
usted
.........se ha dado cuenta que,
.........el olvido
es,
.........algo más,
.........que inaugurar la ausencia.

Libro "El amor sin mordazas"

Norma Segades
segadesmanias@uolsinectis.com.ar joldan


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