Vuelo Subterráneo

Tributo
Canto deshuesado
Confesiones
Concierto a dos labios
Inventario Nocturno
El zoológico de palo

Los Pájaros del Pueblo
Las Calles de tu Piel




Mario Meléndez


(Linares, Chile, 1971). Estudió Periodismo y Comunicación Social. Entre sus libros figuran: “Autocultura y juicio” (con prólogo del Premio Nacional de Literatura, Roque Esteban Scarpa), “Apuntes para una leyenda” y “Vuelo subterráneo”. En 1993 obtiene el Premio Municipal de Literatura en el Bicentenario de Linares. Sus poemas aparecen en diversas revistas de literatura hispanoamericana y en antologías nacionales y extranjeras. Ha sido invitado a numerosos encuentros literarios entre los que destacan el Primer Encuentro Internacional de Amnistía y Solidaridad con el Pueblo, Roma, Italia, 2003, donde es nombrado miembro de honor de la Academia de la Cultura Europea. A comienzos del 2005, es publicado en las prestigiosas revistas “Other Voices Poetry” y “Literati Magazine”. Durante el mismo año obtiene el premio "Harvest International" al mejor poema en español otorgado por la University of California Polytechnic, en Estados Unidos. Parte de su obra se encuentra traducida al italiano, inglés, francés, portugués, holandés, alemán, rumano, persa y catalán. Actualmente trabaja en el proyecto “Fiestas del Libro Itinerante”.

Mario Meléndez

| el autor |



TRIBUTO

Hago una raya en el tiempo
y veo como mis huesos caen por siglos

SEÑORES DEL SUR

Señores del sur
he comprometido mis raíces con ustedes
mi palabra llegará como un río
a recoger la tierra y su origen
Llámenme agricultor
cuando el trigo se despierte
cuando cruja la semilla
y el invierno se levante en una mano
Llámenme soldado
cuando el agua y la piedra se reúnan
entonces seré el puñal
que desgarre ceniza y envoltura
No digan al Maule como me llamo
me reconocerá por la voz
por los susurros que mis labios
llevarán hasta su lecho
No digan nada en Constitución
o en Pelluhue o en Chanco o en Curanipe
mi nombre fue encontrado en una ola
no es necesario que digan nada
Señores del sur
mi casa es mi mejor emblema
Pueden ver a través de las ventanas
o a través de mis ojos
lo que les tengo preparado
Abriré de una en una mis heridas
y escupiré poemas en vez de sangre
y a todos les diré mi nombre
Porque no quiero ver a Pedro
arrinconado en un museo
o a Manuel Francisco
retenido en una boca
Ellos sabían cantar
eran dos vientos de distinto oficio
dos gotas que el Maule
sacudió con violencia
Y yo ¿quién soy?
algo tengo de todos
cara de pan o de hormiga
muslos comprometidos
con el sabor de la tierra
hombros de padre
dientes de inquilino o de patrón
Soy una flor con espinas
y pétalos de mármol
un poema preparado
con la lluvia de cada día


VINCENT 1993

a Vicente Huidobro

El gran poeta de las vanidades
se mira al espejo y dice
no hay otro mejor que yo
no hay otro más hermoso y delicado
más burlón, paradojal e irresistible
Y cuando voy por las calles
me persiguen y me piden autógrafos
se aglutinan en torno mío o se desmayan
porque soy más inmortal que las agujas
y en mi boca suspiran las estrellas
Así, cada montaña es un pelo en mi oreja
y cada nube una escalera de emergencia
donde subo y bajo como un mago
persiguiendo su conejo
sin darle jamás alcance
No obstante los helicópteros me adoran
me adoran también las escolares que diviso de reojo
me adora el trapecista de un circo desahuciado
me adora la azafata de un vuelo imaginario
me adoran los enanos, los duendes, los fantasmas
y todos gritan "Ahí va Vicente, ahí va
con su cara encerrada en un sombrero
ahí va, el que se orina en los astros
el que respira copihues
y cambia de color hasta volverse inaguantable"
Y yo me río como un buda chocho
cuando arrojan flores a mis pies
y me lleno de números telefónicos
y de mujeres que darían sus propios pechos
por rozar mi frente de amante multitudinario
o por mirar mis cabellos salidos de un arcoiris de fruta

Tengo unos cuantos lunares en francés
y un gato que me habla en un idioma póstumo
y un perro que me muerde y me lame las antenas
y un cilantro preguntando quién soy
y yo le digo "No me busques
no hagas caso de la rosa deshojada
tú tienes tu propia sabiduría
tu propio olor
tu apellido en la cazuela del domingo
y no necesitas ser tan hermoso
para que ellos te respeten
cuando con sólo probarte
tienes ganado el cielo
y un espacio en mi garganta"

Ahora me marcho en mi paracaídas
me marcho en mi aeronave de plumas anónimas
me marcho a pellizcarle las nalgas a un piano
a dormir una siesta en un ataúd de huevo


QUE SALGA EL INDIO ENTRE LAS PIEDRAS

Que salga el Guayasamín que cada uno tenemos
que salga el indio entre las piedras, médula a médula
el gran precipicio que somos, la gran llaga ecuatoriana
y lo que cae del ojo al cielo, y lo que arruga el aire
y lo que sale de nosotros mismos como una rosa deforme
y lo que araña más adentro que salga
que salga el trueno, la bocanada, el relámpago
la hebra furiosa y tuerta que mira sangrar el alma
y aquí, en esta jaula ardiente que es América de luto
están pendiente los nombres de aquellas manos clavadas
de aquellos pies desahuciados, de aquellos huesos de humo
de aquel sueño arrojado al gran ataúd del miedo
o simplemente del árbol con sus ramas infinitamente secas
Porque no estamos muertos, no estamos
y hay uno que ahora brinca por encima de los sables
y hay uno que bebe fuego y lleva alas de ceniza
y hay uno que agrieta el río con su cráneo universal
y hay uno que dice yo, yo soy el indio entre las piedras
y todo el horror humano se me apaga en el cuerpo
y tengo lágrimas y penas
y el corazón como una luna borracha
y el esqueleto dormido, y la mandíbula tiesa
y a mi oído brama el perro de las noches podridas
y a mi boca rueda el beso de la angustia que mata
Y yo pinto, yo pinto con mi voz y con mis uñas repletas
yo pinto con mi oxígeno la cicatriz del viento
raspo la puñalada maldita de los siglos
me sumerjo en el ácido mortal de las pupilas andinas
desnudo el recuerdo de la calavera sombría
y en mí sobreviven las tripas cortadas de cuajo
y cada grito soy yo, cada mejilla nacida del grito
cada suspiro fatal y su patria de aguja
cada mujer, cada hombre
cada animal volteado en la vértebra dramática
todos y cada uno de ellos
y en todas partes la vida como un sol amargo
y yo, hinchado de colores
cierro las alas y duermo sobre la tristeza


GUACOLDA

Hembra continental vestida para un viaje sin palabras
la sombra del espejo donde mueren las miradas
se parece a ti
tiene las mismas grietas esparcidas en un mar amargo
la misma historia adolorida en el balcón
donde la raza asoma

Oye a los jinetes adherirse al gran imán de los recuerdos
siente a la manada desgarrar las armaduras de los dioses
huele al primogénito del viento galopar de noche
mientras sangran a lo lejos las encías
y la muerte entra en la herida de la muerte
deshuesando el bien y el mal

Sube en el latido del cultrún
hasta donde el cóndor sacude su cabellera intratable
su túnica de plumas ancestrales
su vuelo matrimonial de alas sonámbulas

Y baila
baila junto a los hijos que no vendrán a consolarte
baila entre los guerreros que degollará el olvido
baila con tu pueblo el rito de la flecha sudorosa
el rito de la flecha sin piedad
el rito de la flecha sin sonrisa
el rito de la flecha humedecida
por el llanto de las calaveras
por el llanto de los coihues y de los sueños castrados

Y aún así
cuando la sangre mueva los pies
para hablar con los espíritus
y tú la veas venir hacia tu propia sangre
hacia tu propio pie
hacia tu propio origen
cuando el musgo tape las sobras
de la gran ira de Arauco
y los pájaros queden con la servilleta puesta
malhumorados por no haber llegado antes
cuando los ríos se ahoguen de ardor
y el queltehue amontone los gestos
del último de los caídos
lucha
lucha para que el pan se desmigue en tu mesa
lucha para que el maíz recupere su orgullo
lucha para que la flecha sonría de nuevo
para que el ciervo te enseñe a beber
para que el miedo no roa tu alma

Lucha hasta que el luto anestesie tu edad
porque estás destinada a hacerte llaga
y en ti mamarán las estrellas


EL ÚLTIMO GUERRERO

Lautaro - Lautaro dice su galopar
y sus perros lo siguen como el viento
(Leonel Lienlaf)


1

Hijo del más sangriento día
tu ardor ilumina la ruta donde pasas
tu cabellera de cruces se alarga
y se pierde en sí misma
y en ella cuelga la noche con dientes y cometas
en ella cuelgan las gotas de un amanecer distante
incierto y desbocado como un caballo ciego
trotando sin edad y sin memoria
secretamente adherido al resplandor de un beso
Secretamente hacinado entre sombras y estrellas
llegas de donde nadie ha venido jamás
jinete de la luz sin estandarte
recopilado en antologías futuras
en episodios por siglos malheridos
traes la evocadora acústica de los mares
el eco de un relámpago que roe la tiniebla
traes un millón de abejas atadas al cuello
imitando los gestos de un espejo sonámbulo
traes en tu corazón un bosque azul
una semilla para ser repartida
una trinchera donde aguardan los olvidados de siempre
Y pareciera que tu voz es brisa, lluvia, tempestad
lamento de volcán recién nacido
campana de una aurora preñada
más primitiva y más pura que el deseo y su ceniza
más aferrada a la tierra que a su propia vida

2

Vocero de los sueños
los pejerreyes no saben de ti
pero han navegado las aguas que riegan tu origen
han visto latir las aguas
y en ellas quieren morir
sin más adiós que un mediodía de escamas
sin más despedida que tu sangre río abajo
destiñéndolo todo
Porque a pesar de los ladridos del hambre
a pesar de las caricias del miedo
a pesar del trino manoseado del recuerdo
te sacudes las hormigas espolvoreándolas
más allá de la penumbra
te levantas como un viento acorralado
echando fuego y telarañas de luto
cicatrices de una guadaña ensañada
con los verdugos del alma
con aquellos que reparten el dolor
y la miseria a bocanadas
contra esos te levantas
sin espada y sin coraza
armado solamente de palomas
y murciélagos inéditos
de grillos que interpretan a capella
la eternidad de tu alegría


HAN VUELTO LOS TAMBORES

a Nelson Mandela

Hay que ayudar a Tarzán
a reconstruir la selva
Los animales también aportarán lo suyo
y un día no muy lejano
veremos al mono feliz
colgado del árbol más hermoso
como en las tardes inolvidables del cine
y las revistas animadas
Qué tiempos aquellos
Los elefantes estaban seguros
que vivirían cien años
y el cocodrilo soñaba con ser
el malo de la película
Pero el hombre llegó
con una industria bajo el brazo
llegó derribando montañas
llegó a silenciar las cascadas
a derramar esquirlas y muerte
al paraíso sagrado de las moscas
avanzó con su tenaza cortando
hiriendo, acorralando
se abrió paso entre el follaje
dejando la suave marca del acero
y la sonrisa de la pólvora
hizo camino de las flores
se aprovechó de la semilla
de la piedra, de la rama
rapó la mejilla del indio
e instaló su reino aguas arriba
donde la luna de vez en cuando
bajaba a beber
y a conversar con las cenizas
Todo se convirtió en ciudad
o campo ajeno
todo se lo llevó el cemento
Y aparecieron razas nuevas
y nuevas enfermedades
nuevas historias salidas
de países poderosos
con mucho oro y páginas de odio
con muchos rifles
y cadenas recién pintadas
Tarzán entonces trató de hablar
y fue acusado de herejía
y declarado enemigo de Su Majestad
y de los piojos de la corona
A Jane le sucedió algo parecido
y debió correr a casa de su madre
y esconderse bajo la cama
para no ser encontrada
Del grueso de los animales
nunca más se supo
Cuentan las malas lenguas
como el león luchó en vano
durante siglos
y los pocos ejemplares sobrevivientes
tuvieron que huir muy lejos
y así evitar el exterminio
El resto no corrió la misma suerte
cayeron en la trampa del marfil
y del colmillo traicionero

Por otro lado el negro cambió de color
y fue más claro hasta hacerse irreconocible
Otros se mantuvieron intactos
pero el destino los durmió en un sueño amargo
los sedujo en una feria de alacranes
y acabó por retorcerse en cada uno de sus labios
Al tigre se le cayeron las muelas
el agua pensó en envejecer
la víbora nadó en su propio veneno
el ciervo y la polilla sólo deseaban la muerte
Pero una noche un grito sacudió la selva
se propagó hasta confundir la tierra
hasta pelar las tripas
del más crudo de los chacales
Era Tarzán quien regresaba
Tarzán desde la liana de los años
Tarzán entre las canas de una jaula
venía para quedarse
venía cuchillo en mano a liberar las ataduras
a castigar los torsos blancos
Y ellos tuvieron que retroceder
tuvieron que tragarse sus propias pisadas
tuvieron que guardar sus trofeos
sus pieles, sus fotografías
mientras el cielo contemplaba emocionado
y una canción se derramaba en la niebla
"Sonríe niña y oye los tambores
porque el sonido de mi llama ensangrentada
está más verde y más vivo que nunca
sonríe niña, sonríe
porque he sembrado en el huerto de mi alma
tu voz morena que florecerá por siempre"


KU KLUX KLAN

Perdóname, Señor
he nacido esclavo
tendrás que protegerme mientras viva
Algunos no me dejarán tranquilo
impedirán que tenga casa, comida, patria
me quemarán los zapatos y la lengua
me arrancarán las camisas y los ojos
me teñirán el pelo y las arrugas
querrán matar mi color con agua hirviendo
querrán morder mi corazón con sus colmillos
querrán borrar mi nombre y el de mis hermanos
Y tú tendrás que ayudarme, Señor
cuando me cierren las puertas al revelar mi origen
cuando me caigan a pedradas
a la salida del trabajo
cuando me escupan la cara
y me levanten de noche para golpearme
hasta dejarme sin pulso
y me digan "Negro, no te queremos
vuelve a la selva a cazar lagartijas
vuelve a la orilla a vender tus canoas
vuelve a la escarcha a revolcarte con los tuyos
no te queremos
somos nosotros los elegidos en esta historia
no te queremos
somos hermosos y valientes y justos
para nosotros el oro
para ti las cadenas
para nosotros el trigo
para ti la maleza
para nosotros las palabras
para ti los sonidos, los gestos y las lágrimas
no te queremos, regresa"
Pero yo no me iré, Señor
y mostraré mis llagas
y estaré orgulloso de mis llagas
y cantaré y bailaré y moriré por los míos
y por ellos seré pasto, piedra, camino, océano
por ellos seré árbol encadenado a la tierra
por ellos me levantaré del barro
hasta ser bandera
me abrazaré a la sangre de mis antepasados
ellos me seguirán con sus tambores
ellos me prestarán sus cuchillos y sus flechas
ellos rezarán por mí
y por los que vienen detrás de mí
y cuando mi alma desfallezca
y mis manos desfallezcan y mis huesos desfallezcan
ellos me levantarán de nuevo para seguir luchando
y yo veré la luz a pesar de las heridas
y a pesar de los rencores florecerán los sueños
y mis pasos poco a poco visitarán los mercados
mis manos recorrerán el pelaje de las panaderías
mis ojos aprenderán a ver otros ojos
mi voz se fundirá con otras voces
mis palabras serán escuchadas
y yo escucharé otras palabras
y ya no habrá ira ni llanto
ya no habrá miedo ni olvido
y nuestro pueblo será uno más
entre los pueblos de la tierra
nuestra raza propagará su canto
como una semilla
y tú, Señor, de memoria
cantarás con nosotros


ME SOBRA UN MUERTO

a Pablo de Rokha

Me sobra un muerto, me sobra
me sobra un muerto y no soy yo, quién es
y viene de la levadura y de los precipicios
me sobra un muerto
un muerto martillándome la piel
me sobra un muerto y no soy yo
porque estoy vivo y lo presiento
lo respiro, y cae de la manga de otro muerto
y cae y cruza mi camisa, y da la vuelta
y sigue y sigue en mi esqueleto, un muerto
un muerto en mi esqueleto, instalado de por vida
un muerto me sobra y no soy yo
y llora y grita y ríe con su carcajada demoniaca
un muerto, un muerto sagrado
un muerto en el gemido del espanto
un muerto derramado en mi garganta y en mi sed
con su ceniza de elefante
en el vinagre, en el aliño de los años
un muerto rodeando los cristales
en las babas, en el pus, en los gusanos malolientes
defecando un muerto sus palabras
o en la suma de las voluntades o en ninguna
o en la roca de las rocas, trapicado el invencible
el muerto agujereado por los otros
inmutable en el zarpazo, en la estocada del olvido
me sobra, me sobra un muerto y no soy yo
porque patea y raspa
engulle con su dentadura cavernaria
hasta rozar por fin la sal del universo


LA DANZA DEL TORO

a Carlos Díaz Loyola

Difícilmente olvidarte porque la sangre no se olvida
no se olvida el volcán o el cuchillo de tu boca
o la barba desgarrada en el muro de los siglos
o el eructo de la tierra con su llanto de trinchera
y su color de mosca y su veneno anónimo
Difícilmente la orina del mar con sus alas marchitas
y el grito funerario del cielo y el ojo del relámpago
y la muerte de los muertos y la vida de los muertos
y el mantel del infinito a saltos
sobre los pechos del destino que devora, araña
rompe las cavidades del pubis y su recuerdo ardiente
de cada memoria fría, de cada aullido en llamas
terrible como la cópula de las entrañas
o el latido de un trueno enfermo
terrible en su plumaje de holocausto
en su piel de cataclismo
en su cintura trizada por la sed y el hambre
en los labios del otro, en los huesos del otro
en el gran animal que somos
mientras la panza gime y se retuerce de lombrices
y las arrugas crecen y los bigotes crecen
y crece también la muerte como una muchedumbre
la muerte diaria que nos acompaña, oscura, macabra
deforme en su legado de grietas, en su acento de oruga
en el perfil de las hogueras y de los hipos del universo
Difícilmente olvidarte en la cascada de los sueños
en el gran litoral del miedo o en la vendimia de mi alma
en el vuelo rasante de las letras y de las piedras humanas
en la anatomía del fuego y en las momias recientes
Difícilmente olvidarte cuando caen los bostezos
y la luna tiene un raro parecido al aire
que sofoca las arterias
y aparecen los ciegos y aparecen los ciegos
y aparecen los ciegos cantando con tu voz de bestia
con tus uñas ancladas, con tu eco de tren deshabitado
y con tu noche de alambre y de esqueleto sonámbulo
Porque difícilmente podremos olvidarte, difícilmente
aunque no traigas regalos, aunque te canses del viento
aunque se apaguen tus muelas, difícilmente en el rugido
de un viejo corazón o una camisa de fuerza, difícilmente
en el olor a pólvora de los sesos, en la saliva ausente
y en el verso degollado a la luz de los infiernos


NEMESIO VIENE A CABALLO

a Nemesio Antúnez

Nemesio viene a caballo, lo oyes
viene pintando la noche con su abrigo de colores
viene rociando las nubes con el agua de sus huesos

Es él, lo oyes, galopa amarrado a un árbol
y salta al gran vacío con su corazón sin terminar

Viene de tantas maneras que a veces se pierde
con el ruido de los pájaros o enciende su esqueleto
para que otros no lloren de frío

Este es el viejo jinete salido del Apocalipsis
como una mano eterna que aprieta
o un suave beso malherido o gastado
por el aroma del recuerdo

Es él, es él, atravesando el arcoiris
dando esperanza a la piedra o enamorando a la más fea
porque también es hermosa en los sueños ajenos

Este es Nemesio, Nemesio de Chile
pequeño padre del amor sonámbulo
poeta del color humano y admirador de todas las cosas
incluso de la muerte donde ahora habita y permanece
mientras espera que alguien le sonría


ANTOLOGÍA PÓSTUMA

Hugo González ha muerto
Su alma quedó entre los rieles
tendida para siempre
Su sangre mordió los durmientes
en esa tarde de aullidos
en esa tarde donde tus sueños
se encaramaron
al gran tren de la agonía
ese que te miró a los ojos
sin avisarte
y luego se te entró por las carnes
y por los huesos y las arterias
y se colgó de tus recuerdos
para llevarte lejos
como único pasajero
de ese viaje sin regreso
de ese viaje sin abrazos
sin maletas, sin pausas
a solas contigo mismo
y con los hijos que no tuviste
y que sin embargo te esperan
tal vez en algún planeta
que sólo tú conoces
Hugo González
que a nadie le negaste el pan
el vino, la sonrisa
la gratitud de tus palabras
tu abrazo fermentado
y ahora nos dejas solos
lamiendo nuestras heridas
jugando con las migas
de tu último banquete
Qué haremos sin tu corazón
Qué haremos sin tus gorriones
y tus abejas
Tú que empollaste la alegría
para que otros la disfrutaran
Quién se robó tu alegría
Quién se robó tu alegría
y la repartió por el mundo
No hay nada más que decir
Hugo González
me despido de ti
como te hubiese gustado
con un gol de media cancha
con un rebaño de niños
con un racimo de besos
Porque no hay luto para aquellos
que encienden los amaneceres
para aquellos que se visten
con la luz de las estrellas
Porque Hugo González
no irá al cielo
para estar con Dios
es Dios que vendrá
donde Hugo González
para dormir junto a él
bajo la tierra


ÉSTA ES MI SANGRE

a Ramón Meléndez

Mi abuelo era carpintero
un gran maestro
de los clavos y la madera
Él se entendía con las casas
con las vigas, con las ventanas
con las puertas
se entendía con las bisagras
y con la gente que le contrataba
Un viejo lleno de historias
un erudito en el arte del serrucho
en la estrategia del martillo
un sabio al fin
desparramado en la pobreza de los años
Mi padre conoció de sus batallas
de sus bostezos
alimentó a este soldado sin camisa
lo levantó en la derrota
anduvo de la mano en el dolor
en la insistente necesidad
Puede llorar maestro Meléndez
puede llorar en este hombro
que le pertenece
puede llenar de lágrimas mi alma
Aquí estamos de nuevo en una lucha distinta
aquí estamos entre ladrillos y cemento
formón en mano, tristeza en mano
y este poema que nació a martillazos


PELÉ

Edson Arantes do Nascimento
jugaba fútbol con la pobreza
De niño su sangre negra
pateaba el aire
y en una cancha de arroz
se desvistieron sus estrellas
Nadie le dijo a donde ir
pero sus sueños
tenían piernas y alas
y un corazón redondo
como el mundo de su infancia
un corazón de cuero azul
en el que habitaría
ahora sin hambre y sin miedo
porque sólo él
guardaba las llaves
en sus zapatos de luna


LA PLAYA DE LOS POBRES

1

Los pobres veranean en un mar
que sólo ellos conocen
Allí instalan sus carpas
hechas de mimbre y celofán
y luego bajan a la orilla
para ver la llegada de los botes
curtidos de adioses
En la playa
la miseria se broncea boca abajo
el hambre toma sol en una roca
los niños hacen mediaguas en la arena
y las muchachas se pasean
con sus bikinis pasados de moda
Ellas tienden sus toallas de papel
y se recuestan a mirar el reventar de las olas
que les recuerda la forma de un pan
o una cebolla
Mar adentro nadan sus sueños
Y ellas ven al vendedor de helados
acariciando sus pechos
o a ellas mismas en un viaje hacia la espuma
del que regresan con vestidos nuevos
y una sonrisa en el alma

2

Los pobres veranean en un mar
que sólo ellos conocen
Y cuando cae la tarde
y el horizonte se desviste frente a ellos
y las gaviotas se desclavan del aire
para volver a casa
y el crepúsculo es una olla común
llena de peces y colores
ellos encienden sus fogatas en la arena
y comienzan a cantar y a reír
y a respirar la breve historia de sus nombres
y beben vino y cerveza
y se emborrachan
abrazados a sus mejores recuerdos
Mar adentro nadan sus sueños
Y ellos ven a sus hijos camino de la escuela
cargando libros y zapatos y juguetes
o a ellos mismos regresando del trabajo
con los bolsillos hinchados
y con un beso pintado en el alma
Y mientras ellos sueñan
el hambre apaga sus fogatas
y se echa a correr desnuda por la playa
con los huesos llenos de lágrimas

Mario Meléndez
mariomelendez71@hotmail.com joldan


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