Jorge Luís Suarez

Cartas-1--2--3--4--5-Remansos

Los muertos del alma

Vine a ti del destierro de un amor sin fronteras,
con mis alas heridas, rotas de volar tanto.


Cuidame la palabra que dice adios
esa palabra
que una vez que se dice ya no puede borrarse
y separa las almas
y es abismo y es lágrima y es olvido y es triste
porque es esa palabra la que trae un silencio infinito
que no puede romperse..

Huye de esa palabra que se traduce a olvido
que cierra los caminos
la que interrumpe el cauce del río de la vida profunda
que cancela cariños
esa palabra ruda que dice no te quiero
esa palabra loca que dice no te quise
esa palabra hiriente que dice te he engañado
esa palabra triste ...

Huye de esa palabra.

Mi carga de emociones era un vagar de siglos.
No sé por qué una noche o una tarde cualquiera
se me perdió el camino.
No sé sobre que sueño se detuvo mi viaje,
sobre que extraña ruta me detuvo el destino.
Quedé sin voz ni aliento, ya cerca de la cima
mi carga de ilusiones se perdió y como Sísifo
quise emprender la ruta otra vez, pero en vano.
Quedé sin voz, sin alas, sin la fiebre que impulsa
el vuelo al horizonte de los cielos abiertos.
Y el tiempo, ese juez soberano de todos los destinos,
me sentenció al olvido.
(Fue entonces que llegaste por un juego travieso
que nos jugó el destino.)
Mi vida era una vida desnuda, de silencios,
como una noche larga que no tiene mañana,
en cada nueva huida se me escapaba un grito.
Vagaba en un estado de invivencia, un vacío
acariciando rutas en mis viajes errantes,
desnudo de ilusiones, de risas y de goces.
¿Acaso vuelvo ahora para emprender de nuevo
un viaje de esperanzas?
¿Qué viaje?
¿Un viaje hacia nuevos silencios, más noches sin mañanas?
¿A la ignota ilusión de un amor sin caricias?
¿Como un sol que no quema ?
¿como un capullo nuevo que jamás será rosa?
¿un profundo suspiro que jamás será beso?
Llegamos a destiempo tal vez, -¡que paradoja!
¿Por donde andaba tu alma solitaria y sin rumbo?
¿Por qué encontré la ruta cuando ya era muy tarde?
No podemos ir lejos desnudos de caricias
tan cortos de equipaje...


Los muertos del alma resucitan

Si es que piensas en mi pero no sabes
por qué llega a tu alma un sentimiento,
una oración extraña de cariño
un bálsamo que sana, que evoca un pensamiento
y lo redime, y lo hace palpitar cada mañana,
que te llega en el viento, en el suspiro,
como espejismo seductor que emana
de algo desconocido, de la nada.
Son los muertos del alma, los recuerdos
la fibra de un cariño sepultado
que se hace invocación y sueño y ruego,
que repite su voz y que reclama.

Y por eso es que piensas y no sabes
por qué piensas en mi. Es que germinan
resucitan, evocan una llama
que pareció extinguirse.
Son los muertos del alma,
es el amor que duerme y resucita
cuando toca su puerta un alma hermana....


Ya llegó la palabra de tu olvido

Ya llegó la palabra de tu olvido.
la de tu desamor, sin esperarla,
sin que tenga propósito o motivo.

Llegó como sucede en las tormentas,
precedida de un viento ensombrecido,
sin mediar tan siquiera una palabra
sin habernos cruzado ni un suspiro.
Llegó una tarde de esas tristes tardes
en que todo es muy lóbrego y mentido.
Escuchaba tu voz en la distancia
la fuerza acumulada de tu grito.

Y con esa palabra se borraban
todos los largos años de un idilio.
Se borraban las tardes armoniosas,
las mañanas preñadas de cariños,
las noches de alegría y de esperanzas;
los besos, los abrazos y los mimos.
Todo para acabar con unas lágrimas
y empezar otros nuevos desatinos.
Todo para borrar lo que imborrable
prometimos que fuera en nuestro sino.
Como si la palabra fuera todo
lo que pueda cambiar unos caminos
que se hicieron al alma con los años,
que imprimieron sus huellas y sus trinos;
que se han de repetir en las canciones
que escuches cuando yo no esté contigo.

Adios, esa palabra cambia todo.
Acaba con la vida, con las penas
con la esperanza, la ilusión y empieza
a veredar muchísimos caminos
que han de curar la herida
que si sangra, sangra porque palpita
en su sentido
la vibración de almas que se funden,
la fibra recia de un amor profundo.

Y en el insomnio de una noche triste
noche cualquiera, se cambió un destino.

Se dice adiós y se acabó el problema
se dice adiós y no quedan sentidos.
...y se muere el amor tan de repente.
Se muere porque estaba moribundo
se muere porque ya lo habían herido
se muere porque nadie lo curaba
se muere porque alguien lo ha querido.

Y entonces ya no importa la palabra.


Te seguiré buscando eternamente

Te seguiré buscando eternamente
dondequiera que vaya mi ternura.
Mi alma vagando por las rutas viejas
donde viví tu amor y tu mentira.
Por los campos agrestes del recuerdo
por las estrechas rutas de mi angustia,
con la esperanza que mi alma acuna
con la ilusión de verte un mediodía.
¿Recuerdas los caminos inseguros
que juntos nuestros sueños recorrían
irreponsablemente ?
Dos niños del amor frente a la vida.

Desde que tu te fuiste se borraron
de mi ruta de amor las ilusiones
y aunque incesantemente triste no me arredran
ni tiempo ni distancia ni imposibles.

¿Donde guardas mis sueños y caricias?
Sé que no vendrás hoy, pero el mañana
te abrirá una vereda hasta mi vida.
Y has de volver
volver hasta mis brazos
porque nunca te fuiste amada mía.


Escuchas el silencio profundo de un río que corre en tus entrañas

Abres hoy las alforjas del corazón
y suenan cascabeles y trompetas
y escuchas el silencio profundo de un río que corre en tus entrañas . Es la corriente íntima,
obligada a seguir por un sendero que le fijó el destino, por un cauce que nadie ha de cambiar..
Y esa corriente almática se desplaza angustiosa y resignada...
Ese río es el alma, rememora
y derrama su voz
y se enloquece y agita el agua que preñó su cauce...
Pasó lo que pasó y eso está escrito...
Se enterraron deseos y locuras y se murió un amor, y sus cenizas
se regaron en sueños, en desvelos, en brazos agitados que amarraban a fuerza otros cariños. Y así quedó plasmado en el recuerdo que enmudeció hasta ahora que reclamas su voz y te responde.
No se puede volver. Porque el recuerdo es eso. No se puede borrar, nunca se enmienda. Es impotente al tiempo y la distancia.
Son rutas que se mueren.
Mueren de sentimiento y de nostalgia y de lágrima oculta y de tristeza. Mueren por tantas cosas los caminos del alma.
La memoria es un templo, loza inerme de granito , inmolada. Hasta que reclamamos su presencia en nosotros.
Para mirar atrás. A veces aquellas cosas que ahora son recuerdos nos llenaron el corazón de júbilio otras veces de penas. Quedaron cinceladas allí las aguas ora clara ora turbias de este peregrinaje de vida y sentimiento en un cofre sagrado: Los recuerdos. Y hoy abres ese cofre y encuentras que las vivencias que se hicieron recuerdos no hay Lázaro que pueda convertirlas en vida.
Es un requiem eterno.
Porque eso es el ayer . Y el ayer es nostalgia y sentimiento. Pero es mármol, es tumba, es el silencio
y debe ser ser olvido.
Pero somos maduros y sabemos que recordar es ejercicio inútil aunque llena las horas del destiempo.
Y porque el río quedó preso en su estrecho y descarriado cauce
tiene que resignarse y dejar que sus aguas sigan su derrotero.
Vivimos amarrados al recuerdo.
Y el recuerdo revive los deseos. Pero es que ya no son , no pueden ser, estaban,
los hemos enterrado,
Son fibras sepultadas, son fantasmas y sueños y quimeras aladas sin destino,
son recuerdos, recuerdos que quedaron impresos en lo que es más auténtico y más puro,
la confesión que se hace en el momento a un cuaderno, a un diario, al amigo más noble y más discreto,
Y esa es la clave entonces. Cuando el papel nos dice lo que hicimos, lo que fuimos, lo que pudimos ser, lo que perdimos, o lo tonto que somos , o lo ingratos, entonces el deseo , hace que resuciten muchas voces,y sentimos las lágrimas ajenas, las que no comprendimos una noche, el cuerpo cercano de la mujer que no quisimos, la larga noche de bohemia en que fuimos ridículos o torpes o tímidos, o estabamos como ausentes o no sabíamos si estabamos. Y escribimos cosas que no sentimos y sentimos cosas que no escribimos.
Y ahí queda para el tiempo.
Y al recorrer las páginas de ese cuaderno amigo. Al trasladar el tiempo, descorrer la cortina del tiempo transcurrido, se nos llega el deseo. Y queremos regresar a aquellos momentos para remendar yerros y enmendar decisiones y reandar caminos.
Y queremos volver, regresar a la ruta , a alguna noche o alguna madrugada
y convertir en vida ese recuerdo.
Y es la mayor angustia. Porque ya no se puede. El tiempo se nos fue por los caminos que ha tiempo se cerraron.
Y nos sentimos solos.
Pero esa soledad nos hace que intimemos con nosotros, sí, con nosotros mismos. ¿Y qué pensamos? O que jamás sabremos lo que somos o que ya estamos muertos. Porque sentimos abandono, cortadas las raíces y sentimos la vida sin distancias, si horizontes, sin color, sin sueños...Ya la pasión se convirtió en ausencia y quedamos al borde del abismo.
Yo no quiero recuerdos sin presencia.
Yo quiero mi deseo sin ausencia. Sin tenerme que atar a hilos inmensos que cubran las distancias.
Con un amor donde pasar la noche.
Y así mi corazón podrá librarse de todos los rincones del recuerdo.
Y así, donde parece que la vida se acaba, allí será que empieza.
¿Del recuerdo al deseo, hay un camino?


Quiero que tú me oigas

Quiero que tu me oigas
quiero que esta voz mía llegue hasta que en tu oido
se repita la música que lleva mi palabra
y que esa palabra te ate a mi destino.
Quiero que siempre escuches el eco de mi aliento
que deja en tus raíces el raro sentimiento
del amor que agiganta la paz de los silencios.
Mi voz nunca se apaga mientras tus ojos claros
me miren fijamente pidiéndome recuerdos.
Y allí estoy yo, muy firme amarrado a tus ansias
preso de tus caricias, esclavo de tus besos.
Y pasarán los días, sumaremos las noches
en que nos arropabamos con un solo pañuelo.
Se habrán amontonado los recuerdos del llanto
se habrán hecho cenizas innumerables sueños
pero estarás conmigo, viviendo mi silencio
arropando mis ansias , albergando la ausencia
de unos versos errantes que se dieron al viento.
Tu falda de caricias hará eterno mi beso
no tendrán territorio mis brazos siempre abiertos
para amarrarte a un cuerpo que se suma a tu cuerpo,
al beso que no tiene palabras para el beso.
Cuidate de las noches en que no esté contigo
de las noches inmensas que no rozo tu cuerpo
porque alli se agiganta mi pasión y mi infierno.
No te vayas, amada, cruzate las distancias
sueña en todos los ríos, bebe tu propio cuerpo
para que la ternura no se borre en tus ojos
para que tu piel suave no se esconda a mis manos.
Eres mía y lo sabes, no tienes otro dueño.
Si te escapas mi beso te volverá a mis besos.
No podrá tu cabeza dormir en otra almohada
nunca podrán tus labios rezar otro deseo.
Eres mía aunque el tiempo te aleje de mis brazos
eres mía aunque todo te aleje de mi tiempo.
Es el amor que triunfa sobre todos los vientos
porque nació infinito al cruzar los caminos
de tu sueño y mi sueño.
Mi corazón no sabe si ha de perderte un día
si te pierde se pierde tu mano y tu caricia
pero yo he de aferrarme a tu carne, a tus dedos
te fundiré a mi cuerpo, te haré de carne mía
y al fundirte a mi carne ya no podré perderte
ya serás sin que quieras eternamente mía.
Hoy te tengo y el alma con su anhelante miedo
piensa cosas tan tristes que rompen mi silencio
y me hacen decir cosas que nunca había pensado,
me hacen pensar fantasmas que se hacen agonía...
Pero tu estás presente. Eres mía, eres mía.
No cruzes los caminos que puedan alejarte.
Amárrate a mi vida. No resistas mi abrazo,
no escapes de mis besos, guárdame esta ternura
que nació para darte esta dicha infinita.
No dejes que la noche llegue hasta nuestras vidas,
háblame de muy cerca, que yo sienta tu aliento
haz que este amor tan nuestro sea siempre un medio dia
de sol resplandeciente, que sea meridiana la pasión que vivimos
que en una sola almohada compartamos los sueños.
Y si en algun momento se nos nubla el camino
prenderemos la antorcha que ilumina el destino
de la ruta trazada. Tu me darás tu mano
como siempre lo has hecho frente a los desatinos
y sobre los abrojos, aunque duelan las plantas
llegaremos al puerto que ambos nos prometimos.
Amada, no respondas a voces de rencores, escucha
mi palabra infinita, La que escuchaste entonces
cuando tu alma y mi alma se fundieron en una
para no desprenderse, para no bifurcarse
para ser una sola con un solo destino.
Todavía nos falta que esta nave del alma
llegue a puerto seguro.
Navegaremos juntos los mares procelosos
izaremos las velas de nuestra frágil barca
jugaremos los vientos de todos los caminos
y en noches oscuras miraremos al cielo
buscando las estrellas que iluminen el rumbo
y un día llegaremos.
Nuestros cabellos blancos contarán nuestra historia
nuestros cuerpos ajados hablarán de recuerdos.
Nuestras manos callosas serán mudos testigos,
nuestros ojos radiantes contarán nuestro sueño
y nuestra barca entonces mecerá su reposo
sobre las aguas quietas donde al fin anclaremos.
Dejaré mi equipaje abordo y ya liviano
de la carga que el tiempo subió sobre mis hombros
me quedaré contigo descalzo y seré el niño
desprovisto de encajes que un dia llegó a tu puerto.
Gracias amada mía. No me ames demasiado
y si alguna mañana cuando el sol salga triste
derramo alguna lágrima
para lavar mi rostro de tanto sentimiento,
sabrás que es el amor que brota de mis ojos
comprenderás entonces mi infinito silencio.


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