Cartas-1--2--3--4--5-Remansos

Jorge Luís Suarez


Y LLORO MI DOLOR, COBARDEMENTE

Se acumulaba el tiempo lentamente
sobre el recuerdo de tu audaz partida
y la promesa tanto repetida
se perdía en las horas tristemente.

Hoy escucho una voz que, levemente,
roza la herida, reaparece el llanto
y en la noche bañada en desencanto
se desnuda el ayer, muy dulcemente.

La luna se deshace en signos viejos
y hay un sabor de besos renacidos
que me hacen suspirar y en mi embeleso

oigo esa voz de amor que de muy lejos
y de mano con todos los olvidos
inquietamente, anuncia tu regreso.

Florece la ilusión y llega el día
del encuentro, que al fin era inminente
y te veo a mi lado de repente
altiva, rencorosa, dura y fría.

Y el corazón que así lo presentía
emocionado late inquietamente
mis ojos te contemplan noblemente
y mis labios intentan gritar MIA.

Pero el recuerdo de tu adiós ingrato
obliga de mis gestos al desprecio
y así vuelvo mi rumbo indiferente,

pero después, a solas como un necio
tu nombre grito como un insensato
y lloro mi dolor, cobardemente.

MI MADRECITA

Doblada por los años,
ajadas sus facciones,
mi dulce madrecita
solo sabe
de Dios y de oraciones.

Con su sonrisa de ternura inmensa
a flor de labios
su cabecita blanca
su bastón, sus chinelas,
-un conjunto de amor y de dulzura-
va por la vida humilde, satisfecha.

PARA ESTE ANDAR ETERNO SIN CAMINOS

Para mi sombra
sobre la arena oscura
tengo un sueño.
Para mis imposibles
tengo un sueño.
Y un sueño tengo
para mi alma triste
y un sueño para este
loco peregrinaar
sin rumbo cierto.
Para este andar eterno
sin caminos
tengo un sueño.

POEMA DEL REGRESO

Si yo supiera que al rasgar el día
su nuevo manto regresar quisieras,
qué habría de importarme lo que fueras,
solo me imprta que regreses MIA.

Vuelve otra vez si en tu dolor se fía
mi quebrada esperanza. Por qué esperas
a que el tiempo destruya las quimeras
que forjamos los dos? Vuelve, confía.

Deja que tu alma a mi implorar responda
con el deseo que en tu labio ronda
de llamarme a tu lado. Te sé buena.

Atiende ahora esta voz que humilde llama
desde este corazón que aún te reclama
con su voz de perdón, noble y serena.

Y SE MURIO LA ROSA

una fugaz alondra se anidaba
mirando suspicaz como reinaba
en el jardín una fragante rosa.

La alondra ensaya un canto, temerosa...
un despiadado cazador rondaba
y el melodioso trino que escuchaba
segó de un tiro,

y se murió la rosa.

LOS POBRES TAMBIEN SUFREN, TAMBIEN LLORAN

Era un hombre infeliz,
era un beodo...
sin cariños, sin amigos, sin patria,
-pero rico de ensueños
sensible y bondadoso.

Cada vez que un amor ambicionaba
era una nueva pena
un desengaño, una lágrima más.

Hasta que un una noche,
ya cansado
el vino que escanciaba su dolor
desabrochó de inútiles amarras
su pecherín de sueños...

...y se fue hasta la iglesia más cercana
y a la virgen pidió.
Y en sus pupilas
huérfanas de ilusión,
muertas en vida
se prendió una esperanza.

Y aquella noche renació un destino.
Y amaneció una luz en su mirada.
Y aquella noche se durmió una vida
Y nació una esperanza.

Es la oración que nace
de la raíz profunda de las almas
la que disipa
las tinieblas oscuras de la vida
la que redime, purifica y salva.

LA FUERZA DEL AMOR

Ondulante quimera
es el amor fugaz que se detiene
en la sombra primera. Corriente pasajera
que a fuerza de rodar sin un destino
choca su indecisión de piedra en piedra
y va a morir en la lejana orilla
sin que deje su huella en las arenas.

Huracán poderoso
es la pasión sincera que perdura.
No hay roca ni estructura
que no ceda a su paso portentoso.
Su fuerza refigura tierra y monte
y rompe el esperonte
desbrazando su recia cimentada
sin detener su empeño
hasta quedar grabada
su presencia en la faz del horizonte.
Las débiles quimeras son invierno
son fatuas esperanzas
de un amor que no tiene primaveras.
Son esos huracanes
que simbolizan el amor sincero
los que en su ruta han cincelado el monte
y bordan de cavernas el granito
los que llevan el grito de la vida
fraguado a las entrañas del cariño
hasta la inmensidad de lo infinito.

Amar con esa fuerza poderosa
del huracán violento
es la enseñanza que Jesus al mundo
predicó en su inviolable testamento.
Por obediencia al Hacedor Divino
te amo yo a ti con tal pasión intensa
cual la fuerza violenta
que lleva el huracán en sus entrañas.


CUANDO TENGAS UN HIJO
(A Jorge Luis Dasilva)

Cuando tengas un hijo
dale todo el calor de tu cariño,
ampara su inocencia, no permitas
que crezca ni un momento sin sentirlo
como una fibra atada a tu existencia.
Ten tu voz de consuelo y de ternura
presta siempre a su auxilio,
enseñale a rezar, llevalo a misa,
juega su trompo y vuela su chiringa,
y haz locuras con él como un amigo.

Cuando tengas un hijo,
recuerda,
que es un pedazo vivo de tu alma,
que tu eres como un Dios a quien venera
y que sigue tu ejemplo en su destino.

Cuando tengas un hijo,
escúchalo,
déjalo que te hable de sus cosas,
que aunque a ti te parezca que son simples
para el son importante sus asuntos.
Aplaúdelo, confía en él, ayúdalo,
se parte de sus sueños,
vive sus inquietudes,
ríe y llora con él, dale tu mano,
tu brazo fuerte,
que se sienta seguro,
que te sepa su amigo.

Cuando tengas un hijo,
huye de la palabra ruda,
la frase torpe, la violencia, el grito.
Modela con cariño y con firmeza
su alma, que es barro frágil y divino.

Gánate el tierno abrazo emocionado
de su gigante amor y su cariño.

Cuando tengas un hijo,
recuerda,
es un pedazo de tu propia alma
un encargo de Dios que va contigo.


Mi querido José Luis:

Mi humilde homenaje. No quiero añadir a estos sentimientos otro ropaje que el que llevan mis versos, mensaje sincero que se nutre de la vivencia que me inspira tu poesía que es poesía porque es auténtica y eso la hace portadora de un mensaje genuino que mueve y entusiasma.

Con todo mi cariño,

HOMENAJE

Un día,justamente, alguien dirá: DaSilva
ha de encontrar el agua de aquel río infinito
que cruzaba su espacio con sueños de caminos.
Ha de librarse entonces de aquel fantasma ignoto que rondaba su ruta,
confundiendo la brújula de su frágil barcaza.

Ha de llegar la mano que señale el sendero,
se amansarán las aguas y ha de llegar al puerto.
Y quedarán atrás "los tiempos no vividos,
los sueños no soñados, lo pasado y vivido".
Pero que no se queden los versos que se hicieron
piedra en el corazón, en sangre coagulada,
palabra muda, muerta, sin sentido.

Que no se pierdan, no, todos sabemos,
sus amigos,
aquellos que lo saben cada día
y los que le intuimos por un raro misterio
que hace afín tantas almas, del dedicado empeño
que él ha puesto en sus cosas,
porque es un hombre humano,
porque es un hombre bueno
que sabe de las penas del pobre y del humilde,
que sabe de su pueblo "de la cara enjuagada"
que ha gritado al destino: "ven pronto, haz tu jugada"
que esperó el sol ansioso, que gritó libertad a pecho abierto
y repitió su grito intensamente
hasta que Dios le abriera una ventana.

Porque él ha restañado otros destinos:
su voz ha despejado las tiniebla
porque su hacer fecundo
tiene un saldo envidiable
en el libro de logros de la vida,
en la lucha del hombre
por compartir la angustia de los necesitados.


Usted, como yo sabe que no estoy alabando
a quien no lo merece. O debiera saberlo si ha leido el cuaderno
de un soñador errante que holló tantos caminos de piedras y de zarzas.
Dígame si hay justicia cuando se niega a un hombre
que se ha sacrificado
el genuino homenaje que ha de premiar su gesta,
la aventura atrevida de escribir unos versos
de buscar una página en la red cibernética
y abrirla para todos, y acoger los que sueñan, los que aman, los que sufren:
-esos son los poetas- y darnos el cariño de su palabra sabia, de su palabra inquieta.
Es como si quisiera encontrar al abuelo,
que volviera a la vida ese amigo de infancia
y le diera el abrazo que se da al que se afana, que hace patria y destino,
que hace que la esperanza florezca, que se riegue
se haga destino, huella, surco, amor, añoranza.
José creció en los prados donde todos son niños
y hay que inventar los sueños.
Jugando en la montaña, en el valle,
inventando caminos
por todas las veredas.
Allí la vieja casa, la casa del cariño,
la del fogón, que era donde rondaba la soñada princesa
hacia feliz al niño que atesoraba entonces las imágenes vivas
que han de hacer un poeta.

Atrás quedó áquel hombre codicioso, soberbio, cansado y abatido,
aquel que convocaba tantas almas gemelas
y le clamaba a Dios para ser redimido,
aquel que "estaba ciego" pero encontró la luz en su camino.
Y así, rompiendo muros, derribando barreras,
disipando el abismo,
abrió sus brazos nuevos y el Dios omnipotente
derramó bendiciones en sus manos desnudas,
y abrió su corazón a la palabra
y dejó que el capullo fuera rosa
y allí hizo nido el ruiseñor del alma
que tenía
sepultado sus trinos,
y cantó la alabanza que le llevó a los brazos del Divino
y al abrazo fraterno de las razas.
Y el agua limpia y libre
inundó las corrientes de su alma.
Esperó con paciencia que la noche,
la noche de su vida destemplada
dejara atrás su negro y triste manto
y que el amanecer por fin llegara,
y recobró la brújula perdida
y agarró su timón tan fuertemente
que su velero
ya no estará jamás a la deriva.

Y así en su voz, poeta redimido
"se quedó atrás la palabra nunca dicha,
los sueños no soñados, el verso dicho al viento,
el que no fue un amigo, el cuento no contado,
lo vivido y pasado".

Y entra a su nuevo mundo,
invoca su niñez,
mueve su arado,
va aflorando el tesoro de recuerdos dormidos
y vuelve el hombre a ser el hombre estrella,
el hombre libre,
sin ataduras que corten su palabra
sin falsos cargamentos materiales
que interrumpan su vida y su camino.

EPILOGO

Yo no sé que palabras decirte amigo mío
que te demuestren como cala tu hacer, tu brega intensa,
tu labor excelente de noble apostolado
entre los que sabemos
que hay cosas que no pueden decirse sin sentirlas
como hay otras que nunca se saben sin soñarlas.
Y esto que ahora yo digo lo siento intensamente
porque leí el cuaderno de un soñador errante,
por eso esta palabra se ha hecho en mi sentimiento
porque conozco un hombre que cruzó los caminos
de la vida, del vino, de la noche rondada,
luego tomó en su boca la hostia que redime
y una palabra nueva se repite en sus labios.


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