De los cuadernos de un soñador (Sept. 1996 ... )

José L. Dasilva N.
Adelante a Abril 1998 ...


I

El agua es el alma del río.
Cuando dos ríos se cruzan
y, en un único caudal
confunden sus aguas
no hay manera de que vuelvan
(aunque luego se dispersen)
en el tiempo a ser los mismos.
Cada uno, en su interior,
lleva la esencia del otro,
condenados a llorarse,
por los siglos de los siglos.

II

Tu camino y mi camino.
Tu sueño y mi sueño.
Tu destino y mi destino.

Dos historias que en el tiempo
sin quererlo se cruzaron
y, en el tiempo, prisioneras
de su tiempo se quedaron.

III

Reconozco que te hice mucho daño;
que tu alma, en mi, encontró la noche
por creer que hacia el día viajaba.

Por seguir una luz que, en la distancia,
parecía tibio sol de madrugada
pero aquel sol no nacía...

¡cruel engaño de tu vista deslumbrada!
aquel sol no nacía, ¡se ocultaba!

presentóse ante ti cual sol naciente:
luz de un día que apenas comenzaba
pero aquella luz no nacía ¡agonizaba!

¡Yo que creí ser la respuesta
a las dudas que amargaban tu existencia!

No pasé de ser el sueño que una noche
floreció en el jardín de tu inocencia
y se durmió allí, al abrigo acogedor
de esa ternura tan tuya:
sin condición, sin reserva, sin medida
bajo un cielo azul nunca tan claro
sobre un nunca tan intenso verde oliva.

¡Yo que creí ser el artista
que podría dibujar sobre tus lienzos!

No fui más que un sueño en la distancia.
Un fantasma, una imagen transparente
una herida que se abre de repente

Una estela en aquel mar infinito,
un velero sin timón, a la deriva.

Como estrella fugaz llegué a tu vida
Como estrella fugaz fue mi presencia

Y aquí estoy ahora:
tratando de sobrevivir
tratando de flotar en estas aguas.

Aquí estoy:
entre la realidad y el sueño
entre las páginas de un cuento...

IV

Entre el rumor de los pinos
aquel quejido de ramas
al que cantaba Pondal
se oye una voz que dice
como un suspiro: ¡estoy aquí!
¡Nunca me he ido!
Aquí estuve, aquí estoy
¡y aquí sigo!
Y estaré eternamente
viviendo, en sueños, contigo.

Aún después de la muerte
mi más postrero suspiro
hará nido en estas ramas
sobre este mismo camino
(sobre esta piedra, testigo
de una tarde de verano)
compañero de mis juegos
compañero y buen amigo.

V

Para algunas personas nada más somos que accidentes del camino.
Una curva cualquiera que por necesidad hay que tomar.
Una nariz que, con gusto o sin él, se lleva a cuestas porque nace pegada al rostro.
Para algunas personas nada cambia si estás o no estás.

VI

Atrás quedaron los tiempos no vividos.
Atrás, los sueños no soñados
y, las palabras nunca dichas
atrás, muy atrás quedaron;
como atrás quedaron también
aquellos versos que, un día
por no econtrar un poeta
en el tintero del tiempo
con la tinta se secaron.

Atrás quedó, muy atrás
la hermandad que no tuvimos
el cuento que no contamos
el amigo que no hicimos.

Atrás, muy atrás quedó
el camino recorrido
y, más atrás aún, quedaron
las tierras que no pisamos.

Atrás quedó lo vivido.
Atrás quedó lo pasado.

VII

...Y a pesar del tiempo
mi pueblo aún es mi pueblo.
Con la cara un poco enjuagada, tal vez
por una breve llovizna de progreso:
alguna nube pasajera que, al llorar sobre los pinos
creó la irreal apariencia de un tiempo irreal
casi de ensueño.

En el fondo, mi pueblo
será siempre aquel pueblo:
el pueblo de mi recuerdo.
Con sus casas de piedra reformadas
con caminos asfaltados y calzadas
con más luz, tal vez; con más faroles
con algo más de pintura en sus fachadas;
pero aquel olor a hierba aún persiste
en el aire que respira la montaña
y, en la brisa que asciende de la ría, aún perdura
aquel soplo de cultura enmohecida
aquel rancio señorial que acompañaba
en su andar, al habitante de la villa.

En el fondo, mi pueblo
será siempre aquel pueblo.

(septiembre/1996)

1997


Se hizo la noche
Tres días de duelo
Se acabó el camino
JESÚS está muerto.

Como un delincuente
clavado a un madero
sufrió y, lentamente
murió EL NAZARENO

¡Se hizo la noche!
¡Tres días de duelo!

Se lamenta la tierra
Lo llora el cielo:
murió el REY DE REYES
el Guía, el Maestro

Tres días pasaron
Tres días de duelo

El sol, un buen día
el día tercero
proyecta su luz
disipa la sombra
acaricia el suelo

La noche, vencida
levanta su velo
se aleja en silencio
y un grito encendido
de vida y esperanza
se abre caminos
ante un mundo incrédulo

¡VIVE! ¡VIVE!

JESÚS está aquí

Este es el CRISTO
el REDENTOR que ha vuelto
para guiar nuestros pasos
hacia la paz de su REINO.

Marzo, 1997

 

Beso que el cielo a la tierra
en color de aurora ofrece
tras un sueño que se cierra
y una noche que amanece.

Fruta del árbol prohibido:
la que pasiones enciende.
Oasis en tierra ardiente.
Rosa en jardín de espinos.

Entre el hoy y el ayer...
tan sólo un sueño distante!
entre el hoy y el mañana...
ríos de amor infinito
nunca un poema fue escrito
a una estrella tan brillante.


(En un tren, rumbo a Madrid)

La vida pasa como sin prisa
por llegar a algún lugar
¡y yo la veo pasar!

Desde algún lugar sin dimensión
desde un espacio irreal
desde un remanso del tiempo
¡veo la vida pasar!

Espero
como si mi objetivo fuese esperar.
Miro a mi alrededor:
las gentes vienen y van
cada cual con su propio pensamiento
prisioneros del camino que siguen.

Yo también soy prisionero.
Un ser común, lleno de preguntas.
Un ser común en busca de respuestas.

(febrero/1997)


¡Libertad!
El ser humano es esclavo
de su propio pensamiento
y su pensamiento está condicionado
por el pensamiento de otros seres humanos
ya sea porque lo acepta y lo asimila
o porque se revela y lo rechaza.

El ser humano no crea:
descubre, modifica y construye nuevos elementos
a partir de elementos ya existentes...

¿Cómo llegaron los elementos originales?
¿Somos células del universo?
¿Elementos, tal vez?

(febrero/1997)


I
(la visión)

Un camino entre montañas,
altas montañas: cual volcanes hoy durmientes
que despiertan a la vida
cuando la vida despierta
y hacen erupción cuando en llanto
estalla la primavera
(signo inequívoco de la vida nueva).

Sobre sus cumbres, pintados
de un claro café, se alzan
dos picos que al cielo apuntan
erguidos como dos lanzas.

Ante sus faldas se extiende
la inmensidad del desierto
blanca piel de tierra ardiente:
arena suave y caliente
cálida y tenue
como luz de sol naciente.

Y al final
aquel bosque tropical, húmedo y seco
por donde el río, con fuerza, se asoma hacia la cascada.

Un oasis que el desierto al viajero regala
después de un largo camino... desde las altas montañas.

Aguas abajo, entre montes
el río fluye al vacío, cae a la nada.
Aguas arriba, el río se interna hacia parajes ocultos
buscando la esencia de la vida misma
buscando el origen de la propia existencia.




II
(el camino)

Con sus dunas tu cuerpo me convida
a cruzar las arenas del desierto
que separa tus labios de aquel huerto
donde brota la fuente de la vida.
Peregrino hacia tierra prometida
voy, al compás de tus labios en concierto
buscando la gruta en que está, de cierto
la flor de mis deseos escondida.
Despacio. No tiene prisa el amor.
El calor de tu piel es mi delirio
y en sus pliegues sutiles me detengo.
Arriba está el volcán de donde vengo
abajo, en un oasis, aquel lirio
que se abre ante mis ojos, tentador.

Y hacia allí me dirijo con la calma
de saber que estoy solo en el camino
que no tienen, para otro peregrino,
más espacio los senderos de tu alma.

Seguiré, de tu arroyo, la vertiente,
nadaré hasta el cansancio; ya rendido,
con hebras de tu pelo me haré un nido
y allí descansaré plácidamente.
De tu sueño y mi sueño, la simiente,
crecerá en otro sueño compartido
a la sombra del árbol prohibido
cuyo fruto me cedes complaciente.
Si, más que una ilusión, esto que digo
encuentra su verdad, lugar e instante
yo seré compañero, amante, amigo
tu serás compañera, amiga, amante
y, a un tiempo, cual verdugos y castigo
y, a un tiempo, cual camino y caminante.



III
(el sueño)

Anoche me encontré vagando las soledades de tu cuerpo.
Anoche me encontré caminando por ese desierto hermoso que algún día, en sueños, describí. Y escalé aquellas montañas para divisar a lo lejos el camino prohibido; la ruta del nómada hacia el oasis perdido. Y toqué el diamante de sus picos y en sus glaciares bebí. Y bajé después, caminante, peregrino, a donde nace el río de la vida. Me dejé llevar por la corriente. Caí en sus aguas y en sus aguas me perdí.

1998



...Y el sueño toca a su fin.
No podía ser de otra manera.
Al fin y al cabo, un sueño era...
Ilusión vana.
Tormenta
que los sentidos desgrana.
Quimera
que se gesta de una idea
que de idea se alimenta
y se convierte en idea...
...Y así, -el sueño-
con tan solemne vestido
va trastocando el sentido
y envolviendo el pensamiento.

(Enero 1998)


Etereo
como bruma en el mar cuando amanece.
Difuso
como el sueño que entre sueños te estremece
-y dejando sensación de haber soñado
del recuerdo, sin más, desaparece-
el pensamiento va y viene
entre este mundo real que lo limita
y el universo sin fin del que proviene.
Allí el pensamiento es libre
y con toda libertad se multiplica
descansa, se renueva y se devuelve
a enfrentarse a las murallas nuevamente...
y otra vez se va
y otra vez vuelve...

... el pensamiento va y viene
y ya no sé qué hacer con el caudal
de pensamientos que atraviesa por mi mente
ni con esta sensación de ambigüedad
de navegar inútilmente.

Miro hacia atrás
veo el camino andado
largo en tiempo, lleno en proyectos
vacío de resultados;
largo en vida, corto en hechos
vacío en huellas y legados.

"Al andar se hace camino"
-va mi recuerdo a Machado-
siempre y cuando no se siga
un camino ya pisado.

Hay quien abre caminos en el tiempo.
Hay quien sólo sigue los senderos
que el tiempo, como guía, va marcando.

Cada día que amanece
salgo a buscar un camino.
No es el andar lo que agota
sino el esfuerzo sin tino:
este caminar sin rumbo
este dar vueltas continuo
esta maraña de ideas
este inmenso laberinto.
¡No agota tanto el andar
como el no tener destino!
(...)

Una puerta que se abría
-curioso yo, e imprudente-
crucé sin pensar ¡cuán necio!
aquella puerta llevaba
a un camino sin regreso.
¡La temeridad se paga
y, a veces, tiene alto precio!


(Poema finalista en la Primera Marathon Electrónica de Poesía
organizada por la Fundación de Poetas de Mar del Plata)

He visto mi nombre escrito
entre los nombres de aquellos
cuyo nombre no se nombra
y mi rostro moldeado
con tierra gris ¡yo lo he visto!
como se iba alejando
por la noche, hacia la sombra.
(y no sé si es que soñaba
o sueño ahora que escribo
pero lo cierto es que he visto
que alguien sembraba mi cuerpo
como se siembran recuerdos
para cosechar olvidos)

Flores de otoño en un lecho
oscuro, frío y estrecho
lleno de horas sin tiempo
-de soledad y silencio-
de sol y lunas vacío,
en un terreno baldío
donde no crece el helecho
ni el clavel, la rosa o el lirio;
donde se siega el recuerdo
para sembrar el olvido.

Réquiem por la hoja caída
ensaya el viento a lo lejos.

(Días solitarios...
Noches solitarias...)

En un pequeño agujero
-como quien siembra maíz-
alguien siembra su pasado.

(... en el Camposanto ...)

Réquiem por la hoja caída
entona un coro de abetos.

(...donde descansan
los humanos restos.)


Yo que nunca fui un asiduo visitante
de la tenue claridad que hay en tu templo.
Yo que en mi condición de practicante
pobre modelo soy y un mal ejemplo;

yo que a veces cuestiono desafiante
-cuando miserias y dolor contemplo-
tu existencia; camino vacilante
la senda de mi fe y me destiemplo

no sé si aún merezca tu consuelo
¿qué derecho me asiste al reclamarte
un lugar para mi alma en ese cielo

del que soñé algún día formar parte
cuando mi alma portando tu estandarte
hacia el reino prometido alzase vuelo?

Yo, que pregono ir siguiendo tu camino
y cada vez de tu camino estoy más lejos.
Yo, que te busco por libar tu dulce vino
pero antepongo a tu mensaje mis complejos

que cuando hay tempestad acudo al pergamino
de tu ley, libro que guardo entre libros viejos
y tanto y tanto habré juzgado a mi vecino
por igual mancha que reflejan mis espejos

no sé si pueda hoy pedir, pero te pido
que me ayudes a vencer este letargo
en que mi vida y pensamiento se han sumido.

En mitad de no sé dónde estoy perdido;
no siento el peso de mi cruz y sin embargo
no consigo avanzar. Me he detenido.

He perdido el ritmo de mis pasos.
No consigo avanzar.
En mitad de no sé dónde estoy perdido.


... Y aún así voy cantando
porque el cantar me sostiene:
me ayuda a vencer el miedo
cuando el miedo sobreviene
y a mantenerme en la calma
cuando el viento sopla fuerte.
... Y aún así voy soñando
porque el soñar me mantiene
con mi norte hacia el futuro.
El futuro no se compra.
El futuro no se vende.
El camino hacia el mañana
sólo lo trunca la muerte!

Febrero 1998


Sálenme sombras al paso
por donde quiera que ando.
Traen recuerdos ambiguos
de historias que no he vivido
y sueños que no he soñado.

A mi camino la sombra
es como la luz al blanco.

Al paso sálenme sombras
por donde quiera que ando
pero aunque sea entre sombras
yo seguiré caminando. Abril 1998...


Extraño aquellos momentos
en que al abrir mi ventana
venía a mi el colibrí
y aquel turpial me cantaba
mientras la brisa traía
de alguna tierra lejana
olor a hierba y jardín
olor a rosa temprana.


JOsé L. DAsilva N. (E-mail: jldasilva@arrakis.es)

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Abril 1998 ...