De los cuadernos de un soñador


A Mary Carmen Golán Lamas

José L. Dasilva N.
Un canto en once sonetos y otros poemas de amor

Los Sonetos

ENTRE EL OCASO Y EL AMANECER

-UN CANTO EN ONCE SONETOS-

I

(la noche)

Mañana es otro día, mi buen amor.
La noche, ahora, duerme sobre nosotros.
La noche pide a gritos nuestro descanso.
Mañana es otro día, pequeña flor.

La noche cubre nuestros cansados cuerpos:
ciñe, con chal de nada, nuestro pensar.
Duerme la luz del mundo sobre los bosques
que alguna vez quisimos poder soñar.

Mañana es otro día, mi buen amor.
Queda aún mucho camino por andar
aún quedan muchos sueños por soñar.

Mañana es otro día, pequeña flor
para abrazar con tus pétalos al sol
en espera de una nueva oscuridad.

II

(el amor)

Me adentro sigiloso entre la noche.
La sombra ciñe, sobre ti, su manto:
su exótico tejido de pasión.
Agoniza la luz sobre tu cuerpo.

Me adentro sigiloso entre la noche.
La voz de tu sentir, llama al misterio.
Grita, sorda, la voz de tu inocencia.
El calor de tu piel, llama al amor.

Me adentro sigiloso entre la noche.
Busco la paz del infinito en ti.
Recorren mis sentidos, los caminos,

de ese mundo hechicero que es tu cuerpo.
Me adentro sigiloso entre la noche.
Me adentro sigiloso, voy a ti.

III

(la calma)

Canta una estrella su filtrada luz
en el cálido rincón que habitamos,
proyectando, en el sueño que soñamos,
a través de algún punto transparente,

una estela invisible de ilusión:
los versos que, en silencio, voy leyendo,
la mano que, en la noche, va tejiendo,
un remanso de paz, una canción.

Canta una estrella su filtrada luz
ilumina tus ojos de doncella
y se pierde entre el mar de tu mirada.

Canta una estrella sobre ti su luz.
Por esconderse, temerosa y bella,
tu eterna timidez, busca la nada.

IV

El canto de tu piel es como el canto
con que al viento festeja el ruiseñor.
El canto es, melodioso y arrullador,
del tórtolo bajo el celeste manto.

El canto de tu piel es fantasía que
penetrando mi imaginación
veloz me lleva a un mundo de ficción:
la noche se aleja, regresa el día.

El canto de tu piel es fantasía.
Es un sueño fugaz de medianoche
en cuyo mar, mi río desemboca.

Es como el fresco rocío que toca
el pétalo naciente, con derroche
de una audaz y extasiante poesía.

V

(el silencio)

Hay tan solo, entre un sueño y tu mirada
una clara y firme contradicción:
aunque esta semeja el cantar del hada
es verdad, mientras aquel, es ficción.

Es tu mirada como el sol naciente
que, tímido, saluda a la mañana
y, con su luz, penetra la ventana
que protege mi sueño aún durmiente.

Es tu mirada como el agua calma
de un río cristalino y transparente
cuyo cauce está en el fondo de mi alma.

Como luz de infinito entre la nada.
Como un canto surgido de repente
como un arma de amor: filosa espada.

VI
(más amor)

Me adentro sigiloso entre la noche.
Tus vivos ojos buscan mi mirada.
Tus manos con las mías se entrelazan
al infinito voy desde la nada.

Me adentro sigiloso entre la noche.
Tu cuerpo me regala su frescura
me invade, cual jardín, con su fragancia.
Nuestras almas acortan su distancia.

Me adentro sigiloso entre la noche.
Entre sombras que esconden tu presencia
se cubre de misterio tu figura.

Me adentro sigiloso entre la noche.
Tú, yo y la oscuridad: un solo canto.
Tú, yo, la oscuridad y nuestra esencia.

VII

Qué‚ decir para hablar de tu belleza?
que de orgullo me llena el ser su dueño?
que al mirarte creo estar viviendo un sueño
y el temor a despertar es mi tristeza?

Qué‚ decir, para hablar de tu belleza?
No es acaso, tu cuerpo, artesanía
que deleita la vista del que envía
su mirar hacia la naturaleza?

Qué‚ decir para hablar de tu belleza!
No eres tú, la que adoro con certeza,
de todas las mujeres en la tierra?

Qué‚ decir, si eres pétalo de rosa
blanca estrella, arrogante y primorosa
azucena silvestre de la sierra?

VIII

Donde muere el color del arcoiris
nace un mundo de amor que nos espera
donde el cielo es eterna primavera
y es la tierra labrada por Osiris.

Donde nacen tus besos muere el llanto
de mis ojos ya cansados de soñar.
Donde vaya tu mirar, va mi mirar
y es que yo, vida mía, te amo tanto!

Donde nace la vida, muere el frío.
Donde nace tu amor, muere el misterio
y se exalta la voz del amor mío.

Donde nace tu amor muere la nada.
Donde nace tu amor surge un imperio
que domina mi pasión desenfrenada.

IX

(el despertar)

Rasgando con su luz el horizonte,
entra el sol nuevamente a nuestra vida
ya se aleja la negra sombra herida
y agoniza la noche sobre el monte.

Ya ilumina, los prados, la alegría
de una luz que se antoja cristalina.
ya al mirar a lo lejos se adivina
que amanece, sutil, un nuevo día.

Ya tus párpados se abren lentamente.
Me regalan, tus ojos, su mirada.
Un beso dejo yo sobre tu frente.

De tus labios en flor, rosa encarnada
escapa una sonrisa, de repente
por venir a mi encuentro, enamorada.

X

(el nuevo día)

Amanece. Que bien sienta a tu piel
el opaco color de la alborada.
Ella viene, te besa enamorada
y se acuesta, después, en tu vergel.

Ya penetra la luz bajo el dintel
ya se aleja la noche, extenuada.
Corta enérgica, el cielo, una bandada
de pájaros que vuelan en tropel.

Va cantando la aurora a la armonía
que contiene, en el trazo, tu figura
moldeada con tibia luz de día.

Va imprimiendo, su canto, a la escultura
esa obra de fina artesanía
un toque misterioso de ternura.

XI

(epílogo)

Entre el ocaso y el amanecer,
hay un sueño de amor que, placentero
postrado cual andante caballero
descansa ante tu imagen de mujer.

Un sueño hay en tu piel, queriendo ser
bien presente y no solo un bien soñado
cuando duerme tu cuerpo, extenuado
entre el ocaso y el amanecer.

Entre el ocaso y el nacer del día
duerme un sueño callado ante el remanso
de tus ojos cerrados, alma mía.

El vivo susurrar de un río manso
entrégate su clara sinfonía
y arrulla, dulcemente, tu descanso.

NOTA DEL AUTOR

No digan, por favor, que no es soneto
lo que hay en estas páginas escrito.
A no meterse en ello los invito
si en las cosas de nadie yo me meto.

No importa que lo piensen, soy escueto:
su certera opinión, no necesito
más diré: razón tienen, es sonito!
si pretenden decir que no es soneto.

Cualquiera de ambas cosas es lo mismo:
ni me da más calor ni me da frío
cambiar "profundidades" por "abismo".

Si Unamuno, "Nivola", con gran brío
bautizó su trabajo ante el cinismo
yo bautizo "sonito", ahora, el mío.


Los otros poemas de amor


Por qué hoy
que quisiera decir tantas cosas
enmudece mi pluma
y se torna pasiva
mi mano impulsiva
sobre el papel?

Por qué hoy
que tantas ideas quisiera expresar
se me cierran las puertas
de la poesía
y se niegan las musas
conmigo, a cantar?

Es tan grande la vida!
Es tan grande el amor!
No encuentro palabras
prefiero callar!


Quiero ser hoy

Quiero ser hoy
aquel que nunca había sido
aquel que iba escondido
entre la brisa y el sol
aquel que sólo empezaba
a germinar en tu huerto
aquel que, estando despierto
soñaba ser el eterno
compás fuerte en tu canción.

Quiero ser hoy
aquel que nunca había sido
pero que siempre ha existido
entre el amor y el dolor;
aquel que, en noches de insomnio
creía verte entre sombras
caminando en las alfombras
del arrullo celestial
y pretendía buscarte
en las paredes vacías
de la alcoba de sus días:
llena de sueño y deseo
llena de amor y pasión.

Quiero ser hoy y para siempre
la piel que tu cuerpo viste
el hombre que descubriste
entre palabras ambiguas
y pretensiones absurdas
entre aquellas frases burdas
más eco de soledad
de sueños no vividos
y frustradas ilusiones
que de una mente
apagada y vacía
en busca del vano aplauso
de un mundo al que no entendía.

Quiero ser hoy, no más
el gorrión que canta en tus ojos
aquel que duerme en tus sueños
y arrulla tu primavera
oculto entre los laureles
de la verdad y la quimera
aquel que besa la luz
cuando en tu piel se refleja
y busca la noche oscura
para escribirte un soneto
o dedicarle a tus ojos
llenos de paz y ternura
el dulce arrullo de su trinar inquieto.

Aquel que abraza la flor
que nace de tu fresco pecho
y bebe el licor ardiente
de tus labios infinitos.

Quiero ser hoy en ti
y para siempre!
mañana y tarde
día y noche
luz y sombra
el canto de la alondra
el sueño que se pierde
cuando se borra el recuerdo
de aquel clavel hoy marchito.


La vida es así
qué puedo yo hacer
si al ser tiempo en el tiempo
ya eres tiempo en mí

La noche pasó.
El día está aquí
y en el viento las hojas caídas
vuelan a su encuentro
y en lecho de rosas
despierta el amor.
Florece el amor!.

Despierta el amor
y entre claras sombras
sus manos enlazan
mis manos tendidas.
Su mirada inquieta
busca la mía,
un beso, un te quiero
la calle vacía
se llena de sol;
de un sol que mi alcoba
penetra y me abraza
a la luz de sus ojos.
En lecho de rosas
despierta el amor!

Tiempo en el tiempo:
la vida y la muerte,
la noche y el día,
el dolor y el amor.

Tiempo en el tiempo:
el sueño perdido,
el cantar prohibido,
la tonta ilusión.

Tiempo en el tiempo tú
Tiempo en el tiempo yo!


Con el pasar del tiempo

Poema publicado en la antología
"Las caras del amor", Grupo Editorial Versal,
Canada, 1998

Si la marca de mi pie sobre el camino
se borrara con el paso del tiempo
quedaría mi recuerdo en tu memoria
y en el viento, la sonrisa de un niño.
Quedaría mi piel sobre tu cuerpo
esparcida como gotas de rocío.

Si la fuente de mis versos se secara
por el sol, con la llegada del estío
quedarían en tus manos los poemas
de un poeta que navega hacia el olvido.
Quedaría el verso azul sobre tu frente
y en tus labios, la humedad que hay en los míos.

Quedarían tantos sueños no vividos!
Tantas horas compartiendo el mismo nido!
Quedaría, en las noches, un momento para amar
y en el día, un sol para soñar.

Quedaría la imagen transparente
de algún tiempo en que el amor fue prohibido.
Quedaría, en el silencio, una voz para cantar
al calor del leño ardiendo en el hogar.


Alguien, un día

Alguien, un día
buscando la luz
surgirá de tu cuerpo
y esparciendo en el aire
su llanto primero
tal vez pensará:
-por darme la vida
te quiero mamá!-

Alguien, un día
vendrá a despertarte
en la noche callada
y extendiendo sus brazos
con voz de poesía
tal vez te dirá:
-me asusta la noche
te quiero mamá!-

Alguien, un día
tomará tus manos
Tan llenas de paz!
y al buscar tu rostro
para darte un beso
tal vez te dirá:
-por ser la más linda
te quiero mamá!-

Alguien, un día
con el rostro encendido de felicidad
vendrá a tu encuentro
y con fuerte abrazo
tal vez te dirá:
-mucho ya te quería.
Hoy que soy madre
te quiero aún más!


Fruto de ti, fruto de mi

Fruto de ti
fruto de mi
es ese ser
que en tus entrañas crece.

Fruto de ti
fruto de mi:
de este humilde hombre
que sembró tu vientre
el que tu elegiste
para compañero eterno
para protegerte
para amarte siempre.

Fruto de ti
fruto de mi:
de un amor puro
y siempre creciente
de una palabra
dicha en silencio
en algún lugar de los tiempos
con luz ausente.

Fruto de ti
fruto de mi:
sangre y carne
carne y sangre
de la unión de nuestros cuerpos
de la fusión de tu alma y mi alma
en un solo grito al cielo
de una noche de paz y ternura
de jazmín y terciopelo.

Fruto de ti
fruto de mi
fruto de Dios
que, en tus entrañas
puso un jardín verde y floreciente
que, al nacer tú, mujer
ese tu cuerpo llenó
(como a los campos)
de tierra fértil.

Fruto de ti
fruto de mi:
ambos en uno solo
cual complemento perfecto
como mar y río
como hierba y suelo
como raíz y tierra
como rama y hoja
como rostro y velo.

Tu y yo:
el complemento perfecto
para dar flor a las ramas
y, al árbol, un fruto nuevo.


Unidos. Siempre unidos
como el árbol a la tierra
como el arrollo a la sierra
como el polvo a los caminos.

Unidos, tú y yo, mujer.
Hasta el fin, siempre unidos.
pero, el fin es tan ambiguo!
El fin, es la muerte
y la muerte es el principio
Solo el principio!

Unidos, siempre unidos.
Unidos en el abrazo
a la luz del sol naciente.
Unidos en el ocaso
o en la medianoche ardiente.
Unidos en la mirada
como está el agua a la fuente.
Unidos en la palabra:
como en un verso se unen
dos vocales no acentuadas

Unidos por el destino.
Por el tiempo, por la vida.
"Unidos hasta la muerte"
hasta que la inercia invada
totalmente nuestros cuerpos.

Unidos hasta ese fin
y, aún después, unidos
en los prados, en los montes
en el aire
ese aire que hoy respiras!
ese aire que hoy respiro!

Unidos. Hasta ese fin:
unidos físicamente.
Mas, aún después, unidos
en las cosas invisibles:
unidos tácitamente.

Unidos por el beso en la mañana.
Unidos por la unión de nuestros cuerpos.
Unidos en el tiempo y la distancia
unidos por la voz del pensamiento.

Unidos por los lazos del pasado.
Unidos por el sentir del momento.
Unidos por la red que teje el viento
que nos ata y nos envuelve en un abrazo.

Unidos por el verso aún no escrito.
Unidos por la frase aún no pensada.
Unidos por las férreas cadenas
de un sentir que nace y vive en el silencio
de un sentir que nace y crece entre la nada.

Unidos, tu y yo, mujer.
Por siempre, hasta el fin, unidos.
Mas, dónde comienza el fin?
Dónde se acaba el principio?
Tal vez ambos se unan en uno solo
muy cerca del infinito.


E-mail: jldasilva@arrakis.es

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