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Fragores
Poema Épico de la restauración
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La secuencia de los textos responde únicamente al orden de publicación.
  1. Bolívar, Aquí Estamos
  2. La Espada De Los Césares
  3. El arrozal
  4. Paisaje Bucólico
  5. Hora De Indecisión
  6. Signos
  7. Primaveral
  8. Verdad
  9. Hazme Una Cuna Carpintero
  10. Flores De Cacto
  11. Elogio Al Verso
  12. Soneto A Bolívar
  13. Bolívar: Eras Tú El Esperado
  14. El Alma
  15. Canto a Bolívar
  16. El Trabajo
  17. A la Poesía
  18. La Espiga Vana
  19. La Novia del Alma
  20. Este Siglo Vigésimo
  21. Fueran Cristianas
  22. A mis Amigos
  23. Lo que basta

Juan de Jesús Reyes



Lo que Basta

Matemos el deseo de saber lo imposible.
En la serena y honda omnisciencia divina
radia la eterna cumbre,la cumbre inaccesible
que todo lo domina.

La inteligencia humana en vano se festina
y lucha sin cesar ante lo inconocible,
mas siempre, abstrusa y ciega,dando tumbos camina
cada vez más oscura, cada vez más falible.

Basta que el hombre tenga,latido tras latido,
prelibación sutil de lo desconocido,
y no que le consuma la indagación terrible...

Basta que el hombre diga:-Yo quiero ser mas bueno,
que mi alma sea la rosa que perfuma mi cieno...
Matemos el deseo de saber lo imposible.



A mis Amigos.

Cuando esta crisálida que siento
a miserable poste asegurada,
estremeciendo las paredes, sea
mariposa de luz que al cielo vaya,
no vayáis al lugar de mis despojos
a derramar entristecidas lágrimas;
no me lloréis en brazos de la muerte:
¡cantad, mejor, la libertad de mi alma!



Fueran Cristianas...

Fueran cristianas todas las naciones:
Así tendrían la religión más santa;
Así avanzando al porvenir la planta,
Florecieran de paz y bendiciones.

Así mas firmes civilizaciones
Vieran que el bien humano se agiganta;
Que el cristianismo como el sol levanta
El estandarte de las redenciones.

Así daría la tierra de improviso,
La esplendida visión de un paraiso
En fruto del presente y del futuro.

¿Y ya saciado todo noble anhelo!
¿Fuera dichoso nuestro verde suelo!
¿Fuera el mundo moral de ambiente puro!



Este Siglo Vigésimo.

Este siglo mecánico, destructor y salvaje,
Pone espanto en las almas que nutre el Critianismo:
Ved el montón de escombros que su hórrido coraje
Deja en sus irrupciones que son de cataclismo.

Esta centuria es trágica, y su fatal cinismo,
Rojos de sangre y llamas dibuja en su ropaje;
Sus máquinas de guerra vuelan sobre el abismo
Y hacen temblar la tierra, postrada ante el ultraje.

Esta centuria es madre de las desolaciones,
Es la moderna Equiona ¿Su prole? Es de Vestiglos
De impías, amorales, torpes generaciones,

Impías, crudas, cerreras, portadoras de males,
Todos terribles, todos al humano fatales
Así como lo fueron en los pasados siglos.



La novia del alma

El cristal de mi gloria ella sigila
Con sus labios dulcísimos de fresa,
Con su voz de calandria mañanera,
Con su mirar que siempre me ilumina.

Flor de fragancias deliciosas, Ella,
Las alegrías de su vivir me inspira,
Y en sus ojos, parece que se mira
Hecha dos puntos, una mansa estrella.

Ella en mi vida, es dulce luz, es aire,
Es alba, es flor, es iris, es diamante,
O es una virgen del celeste plano.

Me la figuro a veces, intangible,
Dicha que siendo humana es imposible,
¿Y creo que si la toco, la profano!.



La Espiga Vana

Pasa el corrompedor y corrompido
Expresando en la faz y en el talante
Que es un poseso, que es un arrogante;
Y así, tal ente queda conocido.

De su saber infuso poseído
Como diciendo, en su interior, ¡avante!
Cual una majestad, el ignorante
Pasa inflado, en ademán erguido.

Pasa el virtuoso: Apenas se percibe,
Apenas se da cuenta de que vive,
Y pasa el sabio, y de ignorar se espanta,

Y humilde y manso por doquier camina....
La espiga vana no es la que se inclina,
Es la que más soberbia se levanta.



El Trabajo.

El incesante trabajo
sudoroso,atronador,
es el gran palafranero
del honor.

Es el creador incesante
en perenne devenir,
el que glorioso conquista
la dicha del porvenir...

Su música es himno fuerte
o es plegaria,
ya labore en el cerebro,
ya cruja en la maquinaria.



A La Poesía.

Desde la cumbre del pensamiento
vas derramando ricas esencias,
lluvias de flores,alborescencias
de sentimientos del corazón.
Y te circundan claros de luna,
átomos de oro de la alborada,
tules y gasas de luz rosada,
nébulas tenues de la ilusión.

Tu canto es beso para la vida,
gorgogear ameno de blanca cuna,
sonrisa dulce de la fortuna,
tierno suspiro que exhala el bien.
Y tu alma ungida de amor del cielo,
de la hermosura goza las galas,
y ávida siempre mueve las alas
hacia una nueva Jerulalén.

Tu le señalas a la inocencia
el borde negro del negro abismo,
llenas la historia de iluminismo
y así el presente y el porvenir.
Tabor parece donde la idea
en luz de lirio se transfigura,
y, como ansiando región más pura,
sube hasta cielo de oro zafir.

Flores que un rico polen fecunda,
fresco rocío, girar del astro,
éter, atmosfera,luciente rastro
que al cielo imprime la exhalación,
íntimos goces, todo lo brindas,
todo lo abarcas, todo, en la esfera
del alma, en donde la primavera
es una eterna resurrección.

Bendita seas tú la que sube
hasta el empireo y entre alboradas
de luces puras aurirrosadas,
mueves las alas y das tu voz.
Benditas seas, hija del cielo,
tú,la que arrullas como paloma
mientras modulas el puro idioma
conque los angeles hablan a Dios.



CANTO A BOLÍVAR

Unido por los mismos ideales
de gloria que refleja en sus cristales
más nítidos, la diosa libertad!
Confederado para la defensa
en una sola patria, patria inmensa,
y así, también, de inmensa potestad!

Por trillas de zigzag y por rodeos,
a un palmo de vertientes y de abismo,
irán otros bizarros prometeos
con la fe de su causa y de sí mismos,
turbarán sus continuos fantaseos
los más anonadantes visualismos,
Tal vez no cristalicen sus deseos
de triunfos y de locos heroísmos!
Tal vez poniendo la mirada en alto,
verán gigantes moles de basalto
amenazar sus cráneos de valientes
Tal vez, tras la pisada no medida,
habrán de ir los héroes con su vida
al abismo en que mujen los torrentes!
Tal vez con hambre, los desfiladeros
sus fauces abrirán desmesuradas
por devorar los bravos caballeros
del porvenir, que ceñirán espadas
para que tengan libertad y fueros
de naciones, las tierras postergadas
que no miran radiante de luceros
la esfera de sus noches enlutadas!
Tal vez pesados bloques de pedruscos
las mandarán fieros picachos bruscos
y pedazos de selva atronadores!
Tal vez los volarán los huracanes!
Tal vez lluvia de lava, los volcanes
darán para los bravos redentores!
Mas, no! lejos fantasmas! duros ceños
del hado, suspended tanta fiereza!
Serán los paladines muy pequeños
ante la colosal naturaleza!...
Mas, por el alma en floración de sueños,
es mayor que los andes su grandeza!
No esgrimirán sus armas poderosas
las viejas cordilleras portentosas
sobre aquellos indómitos varones!
Ellas están los héroes aguardando!
Ellas, a voces, los están llamando!
Ellas, del triunfo, les darán lecciones!

Verdes gramíneas de la pampa, un día
seréis un rojo mar de llamaradas!
Recios picachos, brava serranía,
soberbios Andes, sentiréis pisadas
de titanidas, todos energía!
A Bolívar veréis con sus brigadas!

Brazos de mar en donde el cielo fía
el rastro de sus luces bienamadas,
veréis aquel arranque soberano
del pelotón que nada, la una mano
por remo bajo el agua bullidora,
y, por el aire, la potente diestra,
y en ella dando irradiación siniestra,
el arma liberal y vengadora!...
Ah, los ríos! Amenos, cristalinos,
brillan, rumoran, siguen sus caminos.
No se cansan los viejos peregrinos
de escuchar a los pájaros cantores,
de robar a las albas sus colores,
ni de robar los rojos vespertinos!
Ah, los ríos agrandan su volumen,
salen de madre, inundan en resumen
dejan todo el trayecto destrozado!
Pero dan limo, dan fecundo lodo
para otra siembra! Asimismo es todo
pueblo que un ideal ha desbordado!
Oh, valles! Oh, montañas! Aguardad
arrojos de Bolívar batallones
de la tierra de heráldicos leones,
¡siempre alerta! ¡Las armas preparad!
No confiéis en los días de tempestad,
de lluvias y de negros nubarrones!

Desconfiad de los sórdidos crespones
de la noche, ¡la negra majestad!
Desconfiad de la valla de los ríos!
Bolívar, siempre llevará sus bríos
y su espada maestra siempre en alto!
Irá Bolívar bajo la tormenta,
o esbozado en la noche soñolienta,
a sembrar los terrones del asalto!

Desarraigando montes y heredades
darán los terremotos su fragor!
Infundirán lecciones de pavor
monumentos que alzaron las edades
azotando con palma de crueldades
a los humildes hijos del dolor.
Rugirán las andinas tempestades
con prepotente impulso destructor!
Rodarán los enormes ventisqueros
de la cumbre que besan los luceros
con persistente y muda claridad!
Derramarán su copa los volcanes,
y avanzarán así, los Capitanes
en nombre de la magna libertad.
A veces la vetusta Cordillera
con sus lamentos roncos y profundos
hará temblar la diamantina esfera
donde gravitan luminosos mundos.

Será que el Héroe contará segundos
largos cual siglos de dolientes espera!
O sentirá deseos sitibundos
de ver con él la humanidad entera!
Será que herido por dragones rojos,
el genio irá por selvas y matojos
refugiando su vida y sus pendones!
mas, volverá la frente en su trayecto,
y mostrará un magnífico proyecto:
el de crear y refundir naciones!
Estremeceos, enérgicos centauros,
del recio Páez bizarros compañeros!
soñad con dianas épicas y lauros
y banderas, indómitos llaneros!
Soñad con los ataques, oh lanceros,
para rendir a duros Minotauros!
Soñad en vuestras manos los aceros
por titanes blandidos, no por lauros!
Soñad, soñad vuestra jornada homérica
suelo fecundo y pródigo de América,
dale tus primaveras milagrosas
al genio de Bolívar! Claro cielo,
para Bolívar, pon sobre tu velo
Azul, tus alboradas, como rosas!

Volad, volad con alegría suprema!
id, águilas y cóndores, al cielo
lleno de azul, en majestuoso vuelo,
y seréis las estrofas de un poema
para Bolívar! A la vista gema
del sol, interrogad con noble anhelo
para que rasgue el misterioso velo
encubridor de la futura yema!
Más allá de las nubes de alabastro,
id, águilas y cóndores al astro,
al sol, interrogadle: qué varones,
por sus grandes proezas y su fama,
remontarán al núcleo de tu llama,
como Bolívar, Padre de Naciones?
Sacudid vuestras orinas galopando,
¡oh, potros de las pampas! Regios Andes,
¡estremeceos! os vendrá escalando
el más sublime de los genios grandes!
Oh, Chimborazo, que la vista expandes
paisajes y horizontes contemplando!
Mientras que gozos de lo azul demandes,
sigue a tu genio tutelar llamando!
Campos de Carabobo y de Junín,
soñad, soñad con dianas de clarín
al loco frenesí de la victoria;
Oh, Nuevo Mundo, guarda bendiciones
y el saludo filial de tus pendones
para el más alto genio de tu gloria!

Oh, Magdalena, que de asombro pasmas
cuando se mira en ti la Primavera,
cuando palmas, y bosques, y pradera,
y luz del sol, y azul de cielo plasmas!
Cómo rumora, cómo te entusiasmas
cuando copias la flor de una bandera!
La misma que la grande Cordillera
viera erguida por brazos de fantasmas!
Sí, de fantasmas! de varones de esos
que llevan lava entre los duros huesos
y el radio inextinguible del afán!
De los que voz de "Excelsior" en las bocas,
ya fundan rayos, a sus pies, las rocas,
ya desgaje la selva el huracán!...
Veréis, oh, regias cumbres, oh castillo,
oh, selva, oh, mar, oh, verdecido alcor,
en los dos contendientes gran valor,
y, en sus grandes poemas, grande brillo!
En un momento asaz conmovedor,
en noble acto por demás sencillo,
se abrazarán Bolívar y Morillo.
Oh, abrazo de la Gloria y del Honor!
sentirán cerca, en ti, sus corazones
Bolívar y Morillo! Cada entraña,
al tiempo y al espacio indefinidos,
hablará con proféticos latidos
de un abrazo de América y de España!...

Bolívar, soñador! Oh, visionario!
oh, gran Libertador y liberal!
Sobre la comba azul de tu sagrario,
tu genio es una aurora tropical!
Y atalaya, glorioso, el escenario
de toda una extensión continental!
Y en un interrogante cuestionario
dialoga con el sol del ideal!
Surge tu genio, y callan los asombros
creyendo ver que cuelga de tus hombros
un iris sus diamantes, bajo el sol.
O se imaginan la más alta cumbre
que levanta la andina reciedumbre
bajo el manto real de un arrebol…
Con un arrebatado paroxismo,
atronador, y regio al Tequendama
arrojase, magnífico, al abismo
y en diamantinas curvas se derrama.
Entre la orilla y el abismo, es fama
que alza un peñón informe su mutismo,
esa mole parece que te llama
por sentir, otra vez, tu dinamismo.
Desde ella el abismo contemplaste,
y, mirando el abismo, no temblaste
y no tuviste un vértigo fatal!

Saltando así el abismo de la muerte,
el nombre tuyo, cada vez más fuerte,
huella moles de gloria perennal!
Rige, Bolívar, rige los destinos
y el alma rige de los continentes!
¡Oye! Te nombran siempre los torrentes
y te nombran los cóndores andinos!
Te dan los puros cielos diamantinos
del Nuevo Mundo, auroras sorprendentes,
y arrebatados, ciegos y trementes,
los aludes te dan sus torbellinos
horrísonos. ¡Bolívar! Los aludes
fueron sólo mutismos y quietudes,
y un sueño de tremenda potestad
fueron los moles de sus nieves puras!
Tú, como ellos, bajaste desde alturas
donde sueña su bien la humanidad!

Dilo con tus clamores, Océano!
tú lo dirás, andino vendabal!
"Benefactor, Bolívar soberano,
Alma de luz de bendición astral!
Ni caraqueño, ni venezolano,
ni de un continente: ¡Eres mundial
Revelación del ideal humano!
¡Estás en la conciencia universal!
Y dilo tú, Bolívar, "¡Pueblos míos,
solidaridad, unión y bríos
son el tesoro de los pueblos grandes!"

¡Mirad! desde sus moles de granito,
las águilas volando al infinito,
parecen las ideas de los Andes!
Torrentes, cataratas, ventisqueros,
truenos profundos, recios vendavales!
Habláis de libertades y de fueros
con persistentes voces eternales!
Habláis de recios bloques altaneros
suspensos, en las cumbres, días enteros
y noches de negruras abismales,
como las armas de la democracia
sobre la frente de la plutocracia!
Armas que atisban en constante espera!
aludes, cataratas, rayos, vientos!
Sois los Pegasos de los pensamientos,
Sois las palabras de la Cordillera!
Libertador, varón iluminado!
El Ande tiene un punto culminante,
deslumbrador, y tú lo más remontado.
El horizonte, allí, siempre es radiante,
y el panorama está magnificado
por todo el gran conjunto circundante
donde la Providencia ha derramado
lo más bello, sublime y arrogante.
Y hay en la historia una serena cumbre
que el sol de la verdad llena de lumbre,
adonde sólo alcanza tu renombre.
¡Libertador, vidente sin segundo:
tal vez un día se pregunte el mundo
si fuiste un semidios, o fuiste un hombre!



El Alma

el alma jamás teme que la encierre un ataud,
jamás teme a los martirios, jamás teme a la cruz.

el alma ante la muerte ve alboradas en lo azul,
y es cual gota de rocío al beso de la luz.



BOLÍVAR:
¡Eras Tú el Esperado!

(1885)

Para tronchar a filo de Segur
En nombre del derecho sacrosanto,
¡América del Sur!
Tenía, era de sombras en que agonizabas,
¡Tenía que venir el que esperabas:
El Redentor, el Héroe!...
Mientras tanto:
La diestra de virreyes refractarios
Fustigaba, iracundo, día tras día,
En nombre de lejana monarquía...
Pero, en tus pobres hijos tributarios
Incubaba sangrienta rebeldía
El sol de redentores idearios....

¡Ellos veían, gloriosas, por la altura,
Las águilas volar, y en la llanura,
Los potros en frenéticos galopes
Dejando atrás el soplo de los vientos!

¡Y abrigaron, entonces, pensamientos,
Como banderas sobre firmes topes!

¡Los potros, con las crines volanderas,
Y con, súbitos ritmos, siempre iguales,
Seguían devorando las praderas!

¡Ganaban siempre azul las águilas reales,
Con sed de auroras y de primaveras!
¿Símbolos eran, libres y triunfales,
Sobre las pampas y las cordilleras?

¡Al fin, los que cadenas arrastraron,
Un día, se preguntaron,
Y en el trágico ambiente
De una región valiente,
En las preguntas, la respuesta hallaron!

¿Qué pasa que sus médulas de rocas
Tienen hoy los volcanes más ardientes,
Y el Orinoco lleva sus corrientes
En su ramal de cristalinas bocas,
Con una risa de sirenas locas?

¿Qué pasa, que rompiendo las vertientes,
Avanzan con más furias los torrentes,
Más, con penachos con blancor de tocas?
¿Qué pasa? ¿Flota el verbo de la vida?
¿Qué pasa? ¿Está el sol más encendido?
¿Es que América, toda estremecida,
El flámeo de la guerra se ha ceñido,
La libertad por celestial égida?
¿Es que el héroe de América ha surgido?

Todos ciñeron vengadora espada,
Todos en tal homérica jornada,
Con Bolívar gritaron:
¡Fuera, fuera virreyes!
Esta región ubérrima y sagrada,
¡Ha de regirse por sus propias leyes!



SONETO
A Simón Bolívar

(1887)

Amante de sublimes panoramas,
Contemplador sereno del abismo,
Paladín que sorprende en ti mismo
La visión de radiantes oriflamas.

Bizarro capitán a quien ni llamas
Ni torrentes causan terrorismo,
Rival perenne del absolutismo,
Genio que santa libertad proclamas.

Domador del fracaso prominente
Sin conocer en Dios un adversario,
Libertador y liberal vidente:

Sueñas con el poder eleccionario,
Sueñas confederar un continente:
¿Quién puede ser más grande visionario?


ELOGIO AL VERSO
(1885)

Señor: en eso de subir escalas
Aspiras a una altura cenital,
Para ver tus Brasiles y Bengalas
Resplandecientes de blancura astral.

Lleva raros perfumes en las alas
El ave de la selva tropical;
Así, tú llevas milagrosas galas
De artes y ciencias en tu manto real.

Adonde llegas abren los palacios
Sus puertas de zafiros y topacios
Con tintas y con visos de arrebol;

Y se abren las cabañas jubilosas
Como al beso de un hálito de rosas
Con las caricias del naciente sol.



"FLORES DE CACTO"
(1960)

En mi jardín hay flores todavía...
Verdad: han muerto mis claveles rojos,
Incendio de las almas y los ojos,
Y mis rosas de fresca lozanía.

He derrochado por la senda mía,
Mis nardos sobre lívidos enojos,
Mis lirios sobre pérfidos abrojos,
Y mis violetas a la felonía.

Pero después de mi fatal derroche,
Tengo flores del reino de la noche
Que dan perfume a la sombra fría.

¡Son flores a la luz de las estrellas,
Flores de Cacto!; si te gustan ellas,
En mi jardín hay flores todavía.



HAZME UNA CUNA CARPINTERO
(1885)

Carpintero: Hazme una cuna
Toda de fragante cedro.
¡Hazla, primorosamente
Carpintero!

¡Hazla, que parezca un nido!
¡Píntala de azul de cielo
Y de margaritas de oro,
Carpintero!

¡Como un caracol marino
Ha de tener pulimento!
¡Ha de ser como una perla,
Carpintero!

¡Hazla, pensando en la gloria!
¡Hazla, pensando en el cielo!
Oye: si tienes un hijo
Ya sabes como has de hacerla,
Carpintero.



VERDAD.
(1885)

Verdad: No sube a la estrella
El lirio que al campo ríe,
Pero sube su fragancia
Que en el aire se deslíe.

Corazón, lirio sagrado:
¡Hasta el rey de la creación
Puedes ir, si te levantan
Auras de veneración!



PRIMAVERAL.
(1915)

Cambió el otero el traje gris ceniza
Por otro de color de la esmeralda;
Doquier hay flores. La canción del nido
Ondula dulce en las fragantes auras.

El corazón ansioso, estremecido,
Oye doquiera voces, que le llaman;
Las tardes ciñen púrpuras gloriosas
Y tules de oro y rosa las mañanas.

¡Es que otra primavera ya insinúa
Sus efluvios de amor y de esperanza,
Y besa y acaricia en nuestro pecho
Como la estrella en el cristal del agua.



SIGNOS.
(1905)

En la tierra, en la mar, en lo infinito
Doquiera veo unos signos
Serenos, eternales, mudos y retadores
Que no puedo leer.

Las músicas sutiles que brinda el universo
Encuentran imperfectos y sordos mis oídos.

En vano, pretenciosa cual icaro, se lanza
A Dios la inteligencia: ¡La grandeza no mira!
No sabe sus designios, no sabe sus arcanos.

Siempre veo jeroglíficos
Retando en las edades del intelecto humano
Siempre veo jeroglíficos, que,
Impenetrables, fríos,
Y serenos y mudos,
Rebotan los millares de ideas pretenciosas
De los días sin historia
Cuando empezó la ruta
La humanidad, en frente,
De tantos enemigos que tenía que vencer,
Cuando empezó la ruta hacia el futuro,
Quizás con una piedra, o con un palo,
Como armas defensoras o de ataque



HORA DE INDECISIÓN.
(1901)

¡Perdóname, Dios mío!
A veces yo no quiero obedecer
La ley universal del movimiento;
A veces me sustraigo de todo cuanto existe,
Y hundido en el quietismo,
No actúo, ni quiero nada!

¡Perdóname Dios mío! ¡Tengo miedo
De mirar en el tiempo y el espacio
La multiparidad inmensa
De cada idea que surge como flor invisible
Del árbol de la vida
Dejando las cenizas de un incendio de células.

¡Perdóname Dios mío!
¡Tengo miedo Señor de la fecunda
Vivisección de cada acción humana!
El acto, que fue idea antes de ser acto,
¡Que inmensa prole formará en su marcha
De concatenaciones por el tiempo!
¿Lleva a la dicha o lleva a la desgracia?
¿Lleva hacia el bien, o nos sumerge en males?

¡Perdóname, Dios mío! ¡Mi corazón es santo!
¡Mi voluntad es santa!
Siento el bien, quiero el bien,
Y yo no sé que fuerza me impulsa, y arrebata
Y se me impone, y me arrastra y me eleva en la fila
Con los viciosos y los malos, y soy uno de ellos.

Pero con todo esto -
En el fatídico antro
Donde se enroscan frías deploraciones,
¡Desde mi alma remontan hacia Dios mis plegarias,
O lampos diamantes, bajan y la iluminan.



PAISAJE BUCÓLICO
(1920)

De la vida noroestana al medio día
El sol, radiante cíclope del cielo,
Manda los besos de su amor lejano
A la tierra, la esposa que en desvelo
Siente en la entraña el fuego del verano.

En cielo azul, con sostenido vuelo,
La penetrante vista sobre el llano,
Un silencioso gerifalte insano
Atisba presas con voraz anhelo.

Hacia las frondas ya, por vías diversas,
En fuga van torcaces y palomas
Como flechas veloces y dispersas,

Pero, un zunzún de tornasol brillante,
Va hacia él rapaz, lo arremete, y al instante,
Lo pone en fuga hacia intrincadas lomas.



EL ARROZAL
(1916)

El arrozal, bajo la paz del cielo,
Con uniforme placidez se pierde
Pidiendo a la memoria que recuerde
Las voces del trabajo y del anhelo.

La vista da, por la extensión, un vuelo,
Y con nada tropieza que discuerde,
Y lo contempla, como a un lago verde
Que remontara de la faz del suelo.

Sobre ese lago de verdores francos
Las garzas vuelan con sutil blancura;
Y, atrás tendidos los morenos zancos,

Se van por los cristales de la altura,
Como si fueran pensamientos blancos
De la tierra bañada de hermosura.



LA ESPADA DE LOS CÉSARES
(Dedicado a todos los Nerones del mundo)

La espada de los Césares
No corta en dos el agua;
La espada de los Césares, señor, no puede tanto.
¡Puede teñirse en sangre de mártires, y puede
Mientras se halla ante el pecho,
Doblegar voluntades,
Imponer los mandatos del autócrata César,
Y dar la paz siniestra de las tumbas. Empero,
Esa mísera espada no resiste
El soplo de las grandes ideas que se agitan
En torno; y esa espada
No mata las costumbres, ni la fe de los pueblos,
Ni vale lo que valen las instituciones...

¡La espada de los Césares no corta en dos el agua!
¡Jamás divide aquello que para siempre aduna
Alguna ley universal!
¡La espada de los Césares
No da su brillo trágico donde no hay servilismo!
¡Donde los pechos nobles
Arden en santa ira,
Si profanados miran derecho y libertades,
La espada de los Césares no da su brillo trágico!

Este poema es parte de un conjunto de poesías, escritas por el
poeta, durante los ocho años de ocupación norteamericana a
República Dominicana (1916-1924)





VOZ DE LOS PUEBLOS LIBRES DE AMÉRICA

Bolívar: ¡Aquí estamos!

Bolívar: aquí estamos. Somos los pueblos libres
de América, Bolívar. Apreciamos tu nombre
y te pedimos llenos de altruismo y ardentía,
que por tiempos y tiempos, en tus doctrinas, vibres
para que entre nosotros, los derechos del hombre
espiguen en los predios que abrió su autonomía.

Bolívar: aquí estamos alzando tus banderas,
somos nietos de aquellos que se fueron contigo,
con el sol de los libres por tórrido testigo
sobre las pampas y las cordilleras.

Bolívar: aquí estamos, donde la democracia
defiende tus doctrinas y a Cristo alza los ojos
y así, no está soñando con sangrientos despojos
Ni en levantar sus glorias sobre ajena desgracia.



 

Juan de Jesús Reyes

joldan
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