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Miguel Fernando Rodríguez Sánchez




Fuera de Juego

Esta noche hace frío, mucho frío.
La noche dormida pareciera no hacer daño.
Sales desnuda cubierta de abrigos
a danzarle a la luna
y ésta te cubre en tan solo segundos,
de escarcha, de besos, de plateado baño,
de abrazos, más besos, de risas, de engaños.

Esta noche hace frío, mucho frío
y mi cama y mi almohada parecen de hielo
y la cobija que toca mi piel
un manto de nieve
preservando mi cuerpo cansado de males mayores.
¿dónde está tu sonrisa vencedora de inviernos?
¿dónde tus manos, que ardientes me quitaban el sueño?
¿y tu tenue caricia que gritaba ¡mi dueño!?

Esta noche hace frío, mucho frío,
pero no tanto.
Estos cálidos quince grados Celsius bajo cero
no hubiesen servido para adornar un campo en Siberia,
ni para secar sesenta millones de ojos que aún de lejos me miran,
tristes, angustiados, desesperados, desesperanzados, resignados, apagados.
Tampoco servirán para acusar a aquellos que nos dieron muerte por agua
y enfermedad por sustento,
ni serán tan fríos, como el frío aquel
de una glaciación jugando posición adelantada.



Claro que te Conozco

Yo te he visto antes, estoy seguro.
Te he visto en los ojos de la mujer que
con su niño barrigón de cara sucia
pedía limosna a la sombra de edificios y en medio de carros,
de trenes, de gente apurada, indiferente.
Yo te he visto antes estoy seguro,
te he visto triste, vencida, abatida, transparente.
Fea tú y tu niño,
feas tus manos y tu cara,
tu presencia y tu andar de estatua milenaria,
hasta que me acerqué y te toqué
y sentí como un corrientazo tu tristeza, tu hambre, tu vergüenza injustificada.

Yo te he visto antes, lo sé.
Te he visto antes, porque tú eres ella y ella y él, que soy yo
y él es mis hijos, nuestros hijos,
que ya no piden limosnas,
ni tristes, ni vencidos, ni abatidos, ni transparentes,
sino bella tú y tu niño,
bellas tus manos, tu cara,
tu presencia y tu andar de pueblo liberado.

Yo te he visto antes, estoy seguro.
Yo te visto antes ¡lo juro!



El hombre

Troncada escultura de ceniza y agua
incompleta,
elucubra vómitos,
descuartizados los pájaros
resisten,
despegan amorfos.
Carrusel infinito,
mezcla gruesa,
incesante.
la vista se cubre
con la primera plaga
y también los pulmones.
Baja el mercurio,
se seca el algodón
y dos ojos clavados en el techo
miran fijamente
lo que queda:
reos,
pronombres personales,
infortunio,
amenazas,
desechos.


El trueno

Retumba el cielo
vibrante,
tronante,
acusa el eco
seco,
de estruendo.
Te rindes de miedo,
te abrazo.
Te duermes de sueño,
te amo.


Ronda

Ronda
morena,
calcula cuántos son
los ojos que sacaron
anoche
los garfios,
cuántas las cuencas vacías
desde que dejé de verte.
Ronda de cerca,
lanza brazos
camina a pasos desproporcionados,
juguemos
a que estamos vivos,
¡viva la tierra que nos cubre!

Miguel Fernando Rodríguez Sánchez
Jessarmi@hotmail.com

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