Hernán Iriarte


Sangrando despertó con ira ante el día,
sangrando como muerto, pero con vida,
sangrando ante la vida misma,
sangrando por la vida,
sangrando ante vos,
despertó mi amor,
despertó por vos, mi amor.

Solo con vos,
solo con vos y conmigo,
estamos solos,
solos los dos,
solos y somos todos,
somos todos estando solos...

Mi nuevo amor despertó de la nada,
para hacer con ella una nueva cara
a mi vieja alma, a mi vieja vida,
para hacer tiras la agonía de estar despierto,
la agonía de estar vivo en un mundo muerto.

Estamos solos y somos todos,
te amo y es todo lo que tengo,
te amo y es todo lo que siento.


Que tan enamorado...

y yo acá sentado, mi amor, y vos mirate,
dormida tranquila acostada en mi cama,
y yo acá sentado sintiendo,
mi vida,
sintiendo por dentro que me quema la alegría,
por tenerte mi vida,
porque sos mía,
sos mía mi vida,
me quema la alegría porque sos mi vida...

y te tengo y te escucho,
y te siento y te amo,
y yo acá sentado,
mi vida,
qué voy a hacer con mis caricias,
que me dicen: hermano,
vamos a hacer de su piel la mía,
de su piel dormida,
de su piel tan mía...
mi amor,
como quema el amor,
mi vida,
como queman tus caricias,
que junto a las mías,
esperan sentadas su turno,
su turno impaciente,
mi vida,
su turno de decirnos,
lo que cada uno siente,
y es que siento alegría,
porque sos como nunca mía...

Y que cada segundo que pasa,
y que cada mirada de brasas,
y que cada beso,
mi vida,
es un sello de vida,
y es un sello en la vida,
que se pasa,
mi vida,
se pasa callada y sellada y aquí: nuestras vidas
porque mi amor es mi vida,
y es que sos parte mía...
sos mi amor, mi alegría,
sos todo lo que siento en vida...
y sos vos,
mi vida,
la que me quema de alegría...

Y estas a mi lado,
durmiendo a mi lado,
y yo acá sentado mi vida,
que perdida de tiempo la mía,
y te miro durmiendo y me derrito,
mi vida,
me derrito y no puedo decir lo que siento,
porque estas dormida.
Y es que acá mis caricias,
mandan sus saludos
y dejando mis brazos de ellas desnudos,
se retiran preciando el segundo de cuando despiertes,
mi vida,
y vistan de nuevo mis manos,
y vistan tus manos,
y mueran realizadas de amor sobre tus enamorados brazos,
mi amor,
y mueran realizadas de amor en abrazos...

Y yo acá sentado...
El perro bosteza aburrido,
señal de que ya no es tiempo mío
y espero sentado sombrío a tu regreso,
al momento con que un beso
me de señal que estas de nuevo conmigo,
mi amor,
el teléfono,
algún ruido,
y ya es tiempo mío,
estas despierta a mi lado,
y yo acá sentado...


Manos libres de venganza


Manos libres de venganza,
manos suaves y atrapantes,
esa mirada tan expectante
y esos brazos que me abrazan,
en tu cuerpo esta mi calma,
mi alma y mi vida,
en tu cara mi sonrrisa,
que no sale sin la tuya,
y esa lucha cotidiana
contra el fracaso y el destierro,
esa lucha que es la tuya y la mia,
a favor de esta hermosa vida
que es hermosa pero obscura,
y es gracias a tus caderas,
a tu panza a tus sentimientos,
a tus caricias y a tus besos
que mi vista acepta verla.


Que mas que vos?

Amor, mi amor,
qué más importa?;
en este gran mundo
que a cada segundo
explota;
en esta vida, mi vida,
que es cada día
más corta,
amor, mi amor,
qué más que vos importa?.


Hoy es día de venganza


Y que dicen los penares de la gloria de este dia,
que dicen de mi vida
y que dicen de mi amor,
que les cuentan a sus superiores los rencores,
que les dicen a sus segudores los malditos temerarios,
y es que el dia de hoy es un gran dia,
y es que hoy es como agua fria que despierta mis sentires,
y es que el dia de la vida hoy comienza en año nuevo,
es que hoy como un gran dia
se despiertan esas cosas estancadas
que me dicen que no pare,
que me dicen que siga,
y es esa la alegria de tenerte en mis brazos,
de estar enamorado y sentirte que te amo,
es esa la alegria de tener en esta tierra los pesares acorralados,
es la dicha de la vida que hace grandes nuestros pasos,
y es el amor la que los guia,
y es la vida que cansada se deteiene en una silla a descansar,
y es la muerte que ilumina nuestro paso haciendo del descanso un lugar para
anidar...

Simplemente hoy es el ardiente dia de venganza,
de estropear con una carta o un abrazo o un te amo
toda la gloria de la muerte
y la avalancha que desatan los pesares
y esa gran calma
y esa estupida parada que nos dice que sigamos,
que nos queda mucho, muchisimo camino
y nos esconde que es divino
el hecho de caminar,
a aguantar, a aguantar
que camina el que mas quiere
y que corre el que ama,
y entonces el que descansa
es que siente que no puede
sacar espinas a la tierra de tanto caminar...


Uno va con su armadura,
el cañón, tan temido,
suena estruendoso,
el golpe doloroso
saca tus pies de la tierra

Uno se levanta y ya no importa
si el cañón atravesó la potente armadura,
la herida hará que la muerte llegue sola,
¿para que mirar? ¿para llamarla?

Si la bala dió, y no pasó la coraza,
entonces uno esta seguro,
no hace falta ver la espalda,
la muerte avisará en un segundo o en mil años su llegada.

Mientras pienso esto miro el sol, la poniente.
y como frutas de las sierras,
en el pasto estoy sentado y disfruto lo que veo
qué me importa en este tiempo
si mi muerte me contempla

Recuerdos que quedan colgando, esa es la gracia de estar juntos, pues el presente es solo un segundo, te miro y te veo y te guardo al mismo tiempo y después cuando me acuerdo me siento bien; no sé que pasó, no se que dijiste o que dije, no se si salió bien o mal, si me gustó o no, pero lo que si sé es que ahora, viéndolo del futuro me siento feliz, no sé si en el momento, no se cuando, si hace mil años o recién, lo único que realmente sé es que te amo.

Hay cosas buenas y malas,
Hay rachas buenas y malas,
Hay espinas y cardos,
Pero hay momentos que no se comparan.

Tus ojos en una mirada,
que dura un segundo,
el tiempo que tardo en darme cuenta de su belleza;
entonces esta se acaba,
pero queda gravada en mis recuerdos.
Y es en ese momento que me siento feliz,
pues el presente pasa,
pero el pasado es eterno,
y ahí esta tu mirada, que me ve,
que todavía me mira en su inmortal eternidad;
                (pues hay cosas eternas que están muertas)
y es presente la felicidad que me dá recordarla.

Hernán Iriarte
Exilax@impsat1.com.ar


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