¿Cuál es la diferencia entre la poesía del poeta adolescente y la de ese mismo poeta que sigue siendo poeta pasada su adolescencia?. Es obvio que el tiempo sobre el camino aporta vivencias y conocimientos -a nivel técnico y de lenguaje estos últimos- que influyen tanto sobre la forma como sobre el fondo del poema escrito (enriqueciendo,por lo general, ambos elementos), pero la esencia del poeta permanece inalterada e inalterable.

Harold Durand me decía, refiriéndose a los poemas escritos en su adolescencia.: «Es poesía ingenua, sobre todo en lo técnico, pero me gusta porque testimonia que los temas de los que hoy mi poesía se ocupa, no son nuevos, repentinos o antojadizos. Ya estaban en el principio.» (mayo, 20 de 1998)

De esa poesía, la "poesía ingenua" del Harold Durand adolescente, quiero compartir con los lectores de PoeSite unos fragmentos que él mismo me envió en un intercambio espontáneo de versos.


De ENSUEÑOS
(1968, Chillán, Chile. Edición artesanal.)

A MODO DE INTRODUCCIÓN
A Carmen

No dirás nada
si esta vez lloro
y mañana canto,
si esta vez desprecio
y mañana imploro.
No dirás nada
si de tu lado me marcho.
Así vaya y beba vino a cántaro
y me enrede con prostitutas.
No dirás nada.
No dirás nada
si me voy por el mundo
en pos de los ensueños.
Así quiera y no quiera,
hoy la lluvia y mañana el sol.
Por mi carácter ligero,
por mi risa y por mi llanto,
no dirás nada.
Por lo que el mundo hace,
por lo que ambos somos,
no digamos nada
y que el mundo de los ensueños
nos dé la razón.

1

Quizás si echara a volar mi alma por el mundo
las cosas que hoy me hablan, callarían entonces.
Vendría un letargo suave, tierno, acariciador
a reposar mi cansado cuerpo. El amanecer
tornaríase turbio, un hastío el ocaso;
un ruiseñor con la lira rota tendido en el pasto,
todo un sol desteñido asomado en los ventanales.
Y mientras ella volara, viento flojo entre los árboles,
el mágico magnetismo de las cosas romperíase,
aislándome en la indiferencia de los días.

2

Soy el sueño que va de estrella a estrella.
Llevo amapolas prendidas en mis cabellos
y una laguna con cisnes en los ojos.
Hablo del amor como quien habla de milagros,
o de un fragmento literario, amoroso y apasionado.
Converso por todas partes con los pájaros.
Un girar de versos en un mundo vasto.
Tarde después acompaño al sol
y platicamos de la vida y geografía…
(desde cualquier parte agito mis lágrimas).
Soy el sueño que se alimenta de poemas y música,
o de granitos de sol disueltos en mar.

3

¡Oh, vida, qué hielo!
La carne mía y los ensueños,
nieve derretida por mis venas.
¡Oh, vida, qué hielo!
Qué lejano el mundo:
chisporrotea en el piélago del universo,
solitario quedo.
Murmullo de viento en el espacio,
añorado beso.
Sabor de luna mi aliento.
¡Oh, vida, qué hielo!
Invierno es el Cielo,
nubes negras y pesadas mi destino,
mi canto, lamento de musgo en la cordillera.
¡Sol disuelto!
¡Polos dormidos estos ojos que fueron siempre tuyos!
¡Oh, vida, qué hielo!
Silencio, frío, nieve, escarcha
cubren la piel y los cabellos
y cada rincón donde tu voz
hizo recodos.
¡Oh, vida mía! ¡Oh, vida, qué hielo!


Harold Durand viene de Chillán, Chile.
Reside en Suecia desde 1984.
Ha obtenido el Premio Poesía 1986, concurso internacional convocado por el semanario Liberación de Malmö, Suecia. Premio Poesía 1993, concurso convocado por Sydförfattaren, Lund, Suecia, por el libro en sueco Flaskposten. Y recientemente, enero de 1998, Primer Premio Concurso Escandinavo de Literatura 1997, organizado por Casa Cultural Chilena y la Embajada de Chile en Noruega para latinoamericanos residentes en los países escandinavos. El premio fue para Diez poemas de amor a Maribel.

Lo más reciente en PoeSite Página principal de PoeSite Volver al principio de la página