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Gustavo Marcelo Galliano.

Escritor. Nacido en Gödeken y residente en Rosario. Es Docente e Investigador Universitario. Ha sido seleccionado para participar en numerosas Antologías Literarias y sus escritos se han publicado en prestigiosas revistas literarias nacionales e internacionales. En formato digital está incluido en una gran cantidad de revistas, llegando a más de veinte países, recibiendo muy buenas críticas, que elogian su particular estilo de escritura. Ha obtenido importantes premios literarios internacionales, tanto en género Poesía, como en Narrativa y Cuento Breve.

Gustavo Galliano

| El Autor |



CARTA DE UN CYRANO A LA MÁS DULCE DAMA

..."Amor invencible en la batalla,
Amor que dominas a las bestias
y reposas en las suaves mejillas de una joven;
tú frecuentas el ponto y los rústicos refugios.
Ninguno de los dioses ni de los hombres,
que viven un día, se ve libre de tí,
y el que te lleva consigo enloquece."...
"Antígona", de SOFOCLES.-

Permita Usted que me atreva,
de cometer en un acto
dos pecados tan terribles,
que duelen de explicitar.
El uno, lastimar por siempre
la pureza de ésta página,
con la tinta de una pluma
que cual daga he de guiar.
En la odisea que muten
pensamientos en palabras,
que mis labios hoy resecos
no se atreven a pronunciar;
El otro, aún más grave,
el pretender me dedique
un instante de su tiempo
y su más clara atención.
Concédame Usted la gracia
que me presente de pronto
pues tan solo soy Cyrano,
de algún mundo... algún lugar.
¡Clama el pétreo destino
reservado a los Cyranos!
que de presencias efímeras
nadie ha intentado salvar.
Pero deje que le explique, aquí,
en breves momentos,
la razón de mis pesares
y el porqué de mi obrar.
Le conocí a Usted hace tiempo,
en aquella sala pagana,
y entre mutuas timideces,
ni atinamos conversar.
Era Usted aún muy joven,
pero ello no fue muralla,
para que el esplendor de su rostro
me llegara a cautivar.
Pero... era yo un Cyrano...
de los que ha nadie interesa,
sin tener huella ni rastro,
sin siquiera molestar.
Y luego... seguí sus pasos,
vi a la niña transformarse
y convertirse en la Venus
que Afrodita ha de envidiar.
Y aún traté de ir más cerca,
de compartir aprehenderes,
en sabiduría de aquellos
que tratamos de alcanzar.
Y compartí sus momentos,
en silencio y a la escucha,
aunque Usted muy bien sabe:
le contemplé... y le adoré.
Es que resulta imposible
abstraerse de su esencia
y es por ello que mis sentidos
le siguieron por doquier.
Ruego a Usted me perdone
si incomodan mis relatos,
pero permita que siga,
sin mofarse de mi ser.
Tan solo soy un Cyrano,
de los que a nadie interesa,
a los que nadie ha de amarlos,
ni a nadie importa perder.
Ya han pasado algunos años,
su amistad me ha distinguido,
pero estimo imperioso
me permita continuar.
Este ha sido un cruel verano,
y el no verla mi condena,
y le juro sin falacias
que solo pensé en Usted.
En su voz como caricia,
en su rostro y su nombre,
en sus ojos y su risa,
en su cabello y su andar.
En el vuelo de sus manos,
su cadencia... su fragancia...
en cómo cambia la noche
cuando le veo parpadear.
He venerado esos instantes,
de pequeñas actitudes,
el verla ruborizarse...
y por momentos dudar.
En su tímida sonrisa,
en su piel, manto de seda,
y ese hablar en bajo tono,
destilando complicidad.
Del fulgor y el torbellino,
de omnipresencia, de clase,
y ese tenue desparpajo
al construir la verdad.
Pero a pesar de su brillo,
radiante, cual pulcra estrella,
brota en su alma gran pena...
que intenta siempre ocultar.
Sepa que usted me ha honrado
al entregarme su tiempo
para leer estas notas
que sé no le cautivarán;
Pero es que soy un Cyrano,
castigado por destino,
y al pretender no ser necio...
olvidé la felicidad.
Por eso deme otro lapso
y terminar mi relato,
pues ya es demasiado tarde
para tratar de callar.
Sé muy bien, mi dulce dama,
que por todo lo expresado
mi conclusión es sin dudas:
Usted me invadió de Amor.
Pero que nada le altere
ni entristezca, ni obnubile,
pues tan solo soy Cyrano...
imposible de amar.
Que luego de todo lo dicho
no querría morir en sueños,
pero tampoco en la aurora
maldecir el despertar.
Por ello es que agradezco
al Dios que habita los Cielos
por haberla conocido,
a Usted, mi dama sin par;
Pues bien, tan solo resta
me despida con recato
y reiterar mis disculpas
por mi impropio proceder.
Ruego a Dios siempre la guíe,
y en la vida le proteja,
y sepa bien.. siempre, siempre...
éste simple Cyrano le amará.
Posdata: Nada ha de ser tan valioso,
ni oro, diamante o plata,
como el roce de sus labios,
o la expresión de sus ojos... al finalizar ésta carta.-
Un Cyrano
Algún Marzo
Superado el Año 2000
Después de Nuestro Señor Jesucristo.-



REINA GRIS EN CIUDAD CREPÚSCULO

Reina Gris gobierna,
Ciudad Crepúsculo observa,
la miel, la mies, la piel,
todo ofrendado a ella.
Baila Reina Gris,
baila decadencia,
que hoy tu infiel estirpe
al fin ya no procrea.
Ríe Reina Gris,
sin bufones ni Corte,
la suciedad de tu reino
sentenciando te absorbe.
Ríe Reina Gris,
ríe y alecciona,
que en tu reír bastardo,
la urbe no da loas.
Jadea Reina Gris,
revuélcate en tu odio,
que el carrusel del olvido
no gravará tu historia.
Estalla Reina Gris,
propagadora del mal,
en tu paso pestilente,
de catadora seminal.
Solloza Reina Gris,
nosotros lo imploramos,
esclavos de tu lujuria,
esclavos por debilidad.
Resígnate Reina Gris,
sin súbditos ni huestes,
nosotros, tus burlados,
reiremos de tu suerte.-



POEMA DE POEMAS

Al poema de mi vida le han robado
una estrofa… y no acaricia bien,
mi reloj biológico ha invertido tiempos
y al ritmo del biorritmo… ya no más.
Al poema de mi dicha le han robado
una estrofa… y no sonríe bien,
el espejo de mi alma ha sido apedreado
y confundiendo memorias… ya no más.
Al poema de mis pasos le han robado
una estrofa… y no retumban bien,
el asfalto luctuoso me absorbe con prisa
y abruma el silencio… ya mismo… ya no más.
Al poema de mi amanecer le han robado
una estrofa… y no despierta bien,
las mismas palabras muerden mis poros
y aniquilando tabúes… ya no más.
Al poema de mis dudas le han robado
una estrofa y le sienta muy bien,
en códigos vetustos de costumbres futuras
y es sentencia divina… ya no más.
Al poema de mis noches le han robado
una estrofa… y no seduce bien,
he intentado elevarme hacia el destino
y la clave se niega… ya no más.
Al poema más puro que jamás haya creado
he poblado de estrofas que acaricien bien,
proyectando el fulgor de tus ojos ansiosos
y con rimas de ensueño… he vuelto a creer.-

Gustavo Galliano

joldan


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