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Germán Hess




QUE BUENO SERÍA QUE VENGAS

Qué bueno sería que vengas,
que el atardecer se prolongue,
que las dudas se transformen en certezas.
Cuántas sábanas negras cambiarían su color,
Cuantos aforismos romperíamos de tanto amor.
Que bueno sería que vengas,
que camines lento, que te detengas.
Sólo por hoy, sólo por que te alcance.
Dejarme de amaneceres violentos,
de cervezas y de cuentos.
Olvidarme en tus abrazos hasta que el sol nos alerte.
Qué bueno sería que vengas,
que permanezcas, que te pares rígida
y te detengas en mí.

II

Conjunciones

Yo, tú él.
Nosotros, vosotros, ellos.
Aquellos, los nuestros
Esos, los olvidados,
ese, el desprejuiciado.
Aquel que nunca olvida,
Este que aun ama.
Ese otro que pese a todo intenta.

III

Un pedacito de recuerdo

La lluvia de Alberdi no es igual a la del centro.
La lluvia de Alberdi es más ancha,
con mayor espacio para la tristeza.
Es una lluvia llena de aroma a nostalgia.

IV

Cien años de soledad,
trescientos más allá de Aracataca.
Un amor desierto en la Pampa alta,
mientras Melquíades regala peces de oro a los paseantes.
Y aquí yo, jugando a las escondidas al destino,
caminando vías olvidadas,
repitiendo frases encontradas, robando amores en los jardines.
Tirando los jirones de la soledad, bajo el embrujo de tus ojos.

V

Tu pullover

Un pullover rojo,
tu falda.
Mí mano desinformada,
la copa rota y el gato.
La canción sad old red.
Una llovizna tenue y nuevamente tu falda en mí mano.
Y tus pechos ansiosos de cálida saliva que reclaman.
Increíble situación que tu pullover rojo desata.

VI

Tal vez podría

Palabras, silencios angustiosos,
ansiedades, vos, tus labios y mis ganas.
Diez frases originales y ninguna advertencia.
No puedo, no podré.
Mudo de sensaciones con una garganta abierta al desconsuelo.
La obviedad y vos sin darte cuenta, sin prestar oídos a mis gestos.

VII

Aeropuerto

Recuerdo la primera vez.
Venía del cielo y me estrellé en tus labios.
Sabía que caía en picada hacia vos.
Conocía tus secretos.
Fueron momentos, solo eso.
Ahora que pasó el espanto,
que el recuerdo es una puerta abierta,
ahora que no nos hace falta nada,
ni armamos esqueletos de otros,
ahora si es hora de tu vuelo.

VIII

Paralelo 54

Caminé al sur,
hacia la quinta esencia del amor.
Ella por allí me llamaba,
como grito de respuesta al grito de búsqueda que profería.
Nos encontramos.
Ella conmigo y yo con la magia del lugar y de ella.
A fuerzas de distancias y tristezas/
realicé conjuros contra la soledad.
Caminé al sur.
Nos encontramos.
Y a fuerza de soledades y tristezas fui feliz.

IX

Caricias

Detrás de la pared/
una mañana cualquiera/
debajo de tu pollera/
la obediente caricia/
la húmeda repetición de tu lengua.

Caricias II

Un whisky y un cigarro/
las medias negras rotas de desesperanza/
de abrazos y brazos, de manos que tiemblan.
Las piernas que huyen despacio y retornan/
el pecho sobre tu pecho y las manos.
¡Ah las manos! Que entienden de lugares/
que surcan los pliegues de la pasión/
que cosen la piel herida en pedazos.

X

Sendero

Marqué con piedras el sendero/
grite contra el viento el misterio de tu prisa/
abracé las noches y los llantos/
castigue al insomnio con olvidos/
reforeste el silencio de tu almohada/
y pese a todo no encontré el regreso.

Calabazas

Es bueno acariciarte algunos amaneceres/
Sin que huyas/ sin que te desvanezcas/
sin esperar la calabaza que deje de ser carroza.
Es bueno besar tus labios/
ser cómplice de tu lengua/
amigo de tus saliva/
testaferro de tus pechos/
y enemigo acérrimo de tu soledad.
Es bueno acariciarte algunos amaneceres/
Sin que huyas/ sin que te desvanezcas/
sin esperar la calabaza que deje de ser carroza/
Amontonar almohadones sobre tu espalda/
dejar jugar tus dedos en la mía/
y que recorran e intuyan placeres/
Tan poco y tanto es bueno/
que una sola noche que permita vislumbrar algún amanecer alcanza.



Un poema que se cayo de mi libreta,
una tarde de agosto en los jardines de Claudio.


Apenas tan poco tiempo,
lo que ocurriera debía ocurrir.
Todas las miradas estaban puestas fuera de aquí.

Apenas tan poco tiempo,
la pasión extrema, la inquietud.
La escena de un tango mal bailado por los dos.

Apenas tan poco tiempo,
llegando con los trenes a deshora,
caminando entre las hojas,
del no saber y el querer.

Apenas tan poco tiempo,
de infinitas noches en vela,
del insomnio que es un sueño/
de tus besos que no son.

Apenas tan poco tiempo,
desnudando esqueletos vivos,
vagando entre los retazos /
de tu cuerpo desconocido.

Apenas tan poco tiempo,
de deshojar margaritas/
de encontrar la excusa justa/
por las palabras no dichas.

Apenas tan poco tiempo,
que te fuiste de mis manos/
patas cortas a la mentira/
trancos largos al desengaño.

Germán Hess

joldan
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