los otros poetas... la otra poesía

Lenguaje, lectura y escritura
por Oscar Portela

El abordaje al tema de la lectura ofrece múltiples perspectivas. La que elijo, por convicciones personales y estrictos defectos de formación, es la específicamente filosófica.

Desde el punto de vista epistemológico, las ciencias pueden y deben responder – y, obviamente, lo hacen acertadamente - acerca de lo que constituye, o constituyó, el medio de comunicación y reflexión por excelencia del proceso civilizador y de humanización que elevó al hombre sobre la mera animalidad.

En realidad, las formas más antiguas de la escritura, que establecieron el puente hombre - mundo desde lo especular, nos remiten al instante en el que el hombre se separa vergonzosamente del mundo animal para buscar, en el largo proceso de los interdictos, el camino que lo conduciría finalmente a una forma profana de "escritura". Pero no se trata sólo, como podríamos estar tentados a creer, de una forma sintáctica e idiomática de escritura sino del viraje abrupto en que el hombre es lanzado al "mundo" como horizonte de sentido (el mundo no es, dice Heidegger en "La esencia del fundamento", sino que "mundea", está en Lascaux, como nos lo hizo notar, entre otros, Blanchot).

Lo primero que debemos preguntarnos es ¿por qué estamos reunidos acá?, ¿existe un auténtico llamado que nos re-una en torno a un diálogo necesario, en un mundo en que el saber se torna día a día sólo información, y el sujeto de la información, pasivo receptor de ésta? El saber acá – la auténtica doxa, es decir el saber que sabemos, - ocupa en este mundo demasiado lugar.

Hablamos de la lectura, pero no sabemos a ciencia cierta qué significa leer…..

¿Acaso puede disipar este enigma un trabajo filológico sobre la etimología de la lengua, y menos de la esencia del lenguaje? ….

Los filósofos modernos no creen en una grafía originaria, fondo y esencia de la lengua, que nos diera el sentido de un texto; ergo, nunca leemos un mismo libro, nunca vemos un mismo cuadro, ni escuchamos una misma melodía, pero desde el texto emerge un llamado que hoy tiende a ser ocluido, cerrado por la información..., y, sin embargo, desde aquéllo que se deja leer, nos llega un llamado. Leer, como la “religatio” religiosa, - desatar, abrir -, es inversamente, según Cicerón, “leegere”: reunir, juntar, poner tal vez algo en cierto orden.

¿Hemos avanzado un paso en la pregunta?, ustedes juzgarán.

Luego, al paso, y sólo al paso, hablaremos, diremos algo de la desaparición del libro, no como objeto obviamente. “Biblos”, libro, significa totalidad de sentido. La Biblia, el Libro, como espejo y sentido del mundo frente a una multiplicación del sentido del texto, a lo que Jacques Derridá llama “diseminación” en lugar de inseminación/ fragmentación de ese centro de sentido que era el libro, del mismo modo que nosotros como sujetos, entramos con el texto en diversas relaciones.

¿Hemos avanzado el segundo paso? También deben decirlo ustedes.

En tercer lugar, no sólo debemos ponernos en guardia sobre lo que Ivonne Bordelois afirmaba - el mensaje del medio oculto detrás del mensaje - sino sobre la imposición de las necesidades y modelos de lectura. (Baudrillar quiso decirnos “la guerra del Golfo no existió”, fue percibida y vivida por el televidente como si fuera un film).

En fin, tengamos en cuenta que siempre estamos leyendo porque siempre estamos interpretando, y que una gramática no es sino una astilla de las infinitas combinaciones de la escritura.

Gorodischer hablaba ayer de los sistemas que nos permiten leer la edad de una momia, y ésa es otra forma de escritura que debemos tener en cuenta siempre al relacionarnos con los medios técnicos, asumiendo que la mano que habla dirija al Mouse, y no el Mouse a la mano en la que comienza el lenguaje.

Finalmente, podríamos preguntarnos igualmente si el sistema chino de escritura, que sólo Leibnitzs se atrevió a desentrañar con profundo respeto, no constituye el antecedente de los modernos medios cibernéticos de "comunicación", de investigación, e incluso de los sistemas maquínicos de investigación, de lo que los griegos llamaron "Phycis" - presencia-, y los modernos, naturaleza.

Podemos ir más lejos aún y decir que un pentagrama es el antecedente matemático y físico de una forma de escritura, propia sólo de Occidente. La potencia fáustica por excelencia.

Si bien la "lectura" de las vísceras de las aves para formular profecías ha pasado, en pleno siglo XXI para la medicina no ortodoxa existen modos de lectura de síntomas en las que el cuerpo es un texto que debe ser descifrado para poder ser curado.

Esto significa que lo que llamamos lectura no se limita, de ningún modo, a lo que la tradición occidental ha interpretado como un sistema de desciframiento de dialectos, idiolectos, idiomas estructurados en formas sintácticas y gramaticales, que nos han proporcionado cierta percepción especifica del tiempo físico y fenomenológico, sino sólo una de las tantas formas de "estar en el mundo", e inter-actuar con las distintas formas de presencia que constituyen la esencia de la temporalidad.

Es de hacer notar que en la cima del logos griego y de las formas idiomáticas, gramaticales y sintácticas aceptadas, Hegel profesó un profundo desprecio hacia lo que acabamos de llamar "escritura china". No obstante, en medio de distintas formas de lectura iconográfica, devenidas de la revolución cibernética, esencialmente acústica y visual, que han ganado hoy la batalla de lo que durante milenios llamamos el lenguaje de la escritura gramatical, esa lengua fue una adelantada.

De cualquier modo, para un presunto sujeto, - sujeto hoy programado por las técnicas físico químicas -, el "mundo" sigue siendo un texto, hoy cuasi -virtual, que debe ser "interpretado" velozmente - cuanto más velozmente mejor (este es el desafío según Virilio), sea merced a juegos electrónicos, o a nuevas formas de gramática, impuestas por la mutación de la esencia del lenguaje, que Heidegger profetizara. En lugar de cinematógrafo, cine; en lugar de padre, “pá” y hoy, merced al Chat, tres palabras reducidas a una codificación.

Todo esto nos permite pensar que el lenguaje - la lengua - nos está rehusando pertinazmente el habla.

¿Con cuántas palabras de un solo idioma se maneja un joven hoy? Esta es la pregunta que debemos formularnos; pues el mundo como "horizonte de sentido" se estrecha, se convierte en un túnel. (Debemos también decir que la revolución de los medios informáticos puede ser benéfica, en tanto no sean utilizados como nuevas formas de neo-colonización cultural, en las que se imponen modelos acústicos y visuales que nos conducen a la reflexología de Pavlov, en mitad de un "mundo" que ya no mundea, sino que se convierte en una pequeña pelotita al alcance de cualquier "Mouse").

¿Cómo volver a despertar el deseo?, ¿cómo trabajar el deseo de lo imaginario, - tanto en el sentido deleuziano como en el de Castoriadis- ¿qué es lo que constituye el núcleo de lo imaginario colectivo, es decir, la posibilidad de una comunidad cultural?

Tarea ímproba que necesita de una nueva “paideia" política que recree la necesidad del sentido anidado en el deseo, como motor de la creación en todos sus aspectos. Lo demás es sólo reciclaje de una época epigonal que ya no puede prometer, si consideramos la frase de Nietzsche "El hombre es el animal que puede prometer". De ahí que de los "géneros literarios" producidos y mercadeados por la industria editorial, sea la poesía, - y la poesía de la poesía como afirmaría Badiou-, la que ha pasado definitivamente. Leer, ha sido para nosotros durante siglos poder, merced a la interpretación de un texto, hacer "mundear un mundo", extenderlo a lo imaginario, y desde ahí interactuar con una realidad, que difiere de la "imaginación autista y pasiva en el extremo del término.

Sin ese proyecto político que trabaje específicamente sobre la deconstrucción de las huellas de la tradición occidental, llevar a los jóvenes nuevamente a la lectura - al tiempo de la lectura –(acá debemos pedir el milagro de lo que en filosofía llamamos “dar el tiempo”, no existe el tiempo sino como don o como gracia), se hace una tarea ímproba, difícil.

Continúa, sin embargo, siendo el mayor desafío de los tiempos que corren. Si ello no se logra, la esencia del lenguaje, como los manantiales, puede secarse; en este caso, el mundo se quedaría sin mortales y los mortales sin el sentido de la historicidad y de la muerte, que son tal vez los soportes de la escritura, en tanto el mundo sigue siendo un texto (un poema, una sinfonía, un cuadro, una narración ) que debe ser interpretado. Pero antes que nada, debemos tal vez hablar sobre la necesidad de aprehender y transmitir conocimientos, y eso está por ahora en manos de quienes tienen alma de maestros, en el sentido búdico de aquél que indica y abre los senderos en las abras del bosque.

Oscar Pórtela
Corrientes, 2005


Marosa di Giorgio (Salto, 1932 - Montevideo, 2004): la furtiva magia del mundo.

Esteban Moore, Buenos Aires, 2005.

En la década de los setenta, uno de los integrantes, no recuerdo cuál, de la mesa que compartíamos los lunes por la tarde en el café Las palmas, nos comentó que había adquirido en la Librería Hernández 1 un ejemplar de Los papeles salvajes 2 de Marosa di Giorgio. El volumen de tapas anaranjadas luego circularía de mano en mano, y, en más de una ocasión, alguno de los que allí nos reuníamos leyó sus poemas en voz alta. De aquella época me ha quedado grabado en la memoria: "Cuando llueve mucho los ángeles se alinean en el jardín como pequeños druidas, juntan un poco las puntas rosadas (los caballos al verlos, huyen despavoridos... " .3

En 1991, durante el transcurso de Tráfico Poético, un encuentro uruguayo-argentino de poetas organizado en Montevideo por Horacio Verzi (revista Graffiti) y Luis Bravo (Ediciones de Uno), tuve la oportunidad de escuchar a Marosa leer sus textos en La Cumparsita, un café-bar cercano a Facultad de Humanidades y Ciencias del Uruguay. Su voz, como el temblor remoto de un trueno lejano, atravesó el local; de su boca las palabras salían imantadas en busca del aire, danzando al compás de un ritmo que es la propia música de nuestra lengua, introduciendo en la tibia noche montevideana "visiones, terrores, alucinaciones, en un mundo donde las condicionantes reales pasan definitivamente a un segundo plano. Logrando "... En la conjunción de lo féerico y lo fantástico [...] un cruce que a nuestro entender es el que le calza más ajustadamente: lo maravilloso negro. En esa subcategoría del género -donde transitan sin ataduras lo horrible, lo exótico-erótico y lo sobrenatural- las figuras mitológicas (el Diablo, Dios, los ángeles, las santas) no son fantásticas por sí mismas sino porque encarnan con plenitud pagana, lo salvaje y sus instintos. En lo maravilloso negro de di Giorgio lo "monstruoso" representa, o pone en juego, la dicotomía del inconsciente, haciendo real el deseo oculto (inefable), activándose así una poderosa carga de horror y atracción simultáneas." 4

El corpus poético de di Giorgio es el territorio donde se dan cita y se funden en una voz singular los mundos de los hermanos Jacob y Wilhelm Grimm, Lewis Carroll, el folklore y los mitos populares europeos, Edgar A. Poe, Dylan Thomas, Horacio Quiroga y Delmira Agustini. Respecto de ésta última, Amir Hamed señala que: "Si Delmira tiene hambre de leones o buitres, Marosa juega a repartir la voracidad en un ambiente de cultura, como la cocina. Es la madre o la abuela que han guisado, lo que es decir, es una Delmira la que hizo la primera cocción" 5

Marosa di Giorgio nació en la zona agraria de Salto, y vivió en dicha ciudad hasta que en 1978 se trasladó a Montevideo, donde falleció el 17 de agosto de 2004. La zona chacarera de Salto en donde la medida del tiempo tenía una directa relación con las cosechas y la parición del ganado, es el escenario en el que inscribe sus textos, producto de una poética visceral, plena de animismo que vitaliza y humaniza ese paisaje.

Su mirada, nacida de "ojos soñadores de maravillas", como los de Alicia, difiere de la de sus contemporáneos; su voz se corresponde con la de Lewis Carroll en el poema del prólogo de Alicia a través del espejo: "no tocaré con el aliento de la tristeza la delicia de nuestro cuento de hadas". 6

Esta mirada y el deseo de habitar eternamente el universo de la inocencia, la que nunca se permitirá perder, la guían en un proceso de resemantización de ese paisaje agreste y salvaje. Ella lo poblará de brujas, lobos, cipreses, magníficas flores que irisadas adoptan colores casi fantásticos, ángeles, druidas, gallinas que ponen huevos de un oro intenso, liebres de ojos granates, lechuzas con sobretodos oscuros, hongos confitados, cirios danzantes, vegetales animados, diablos ocultos, ángeles que todavía conservan un resto de eternidad, figuras beatíficas, monjas y unicornios sagrados, entre otras cosas. Los nombres de sus personajes: el joven Van, las doncellas Beryl y Aralda y el señor Yeats, aluden indirectamente al folklore de lejanos pueblos germánicos, al cristianismo de raíces paganas de los primeros celtas.

En una entrevista confiesa: "Yo era un testigo, las cosas pasaban, yo las miraba en profundidad, con una atención extrema y dolorosa [...] las cosas siguen saliendo, vuelven, se van, vuelven, ¿por qué las voy a desechar?" - se preguntaba -. Esta actitud que asume no es la de una simple observadora; ella nombra los hechos cotidianos, los objetos y las cosas, y lo hace de modo tal que éstos cobran ante nuestros ojos una nueva perspectiva: " Las flores de zapallo corren por el aire y por la tierra como una enredadera de bengalas; mi madre las siega, las pone en el cesto; de pronto, se estremece, se queda inmóvil; pero; huye hacia la casa; y pronto un aroma a óleo y a almuerzo recorre la casa. Estoy sentada en el comedor, trazo mis deberes -tendré que cruzar el campo, que ir a la escuela- , los platitos y las tacitas se alinean como calaveras de niñas recién nacidas. Surge un diablo; se para a mi lado. Mi madre -desde allá- nota que hay algo extraño entre las paredes; acude; él se oculta; ella va hacia el jardín, dice algo para disimular; luego se arriesga: -Creo que aquéllos están otra vez; hoy vi uno en el zapallar."

Este universo familiar, cuyo centro es una chacra de Salto, donde la furtiva magia del mundo tiene una presencia real, no es un lugar seguro, se halla en constante peligro. Sobrevivirá, parece susurrarnos al oído Marosa di Giorgio, en tanto la ambición del hombre no se obstine en secularizar lo absoluto y sobrenatural.

  1. El viejo local de la Avenida Corrientes 1580.
  2. Los papeles salvajes, Arce, Montevideo, 1971.
  3. Poema N° 4 de Magnolia, Los papeles Salvajes, Arca, Montevideo, 1971.
  4. Luis Bravo, Cuadernos de Marcha (AñoXII, Nº129, julio 1997).
  5. Amir Hamed, Uruguay a través de su poesía, Siglo XX, Editorial Graffiti, Montevideo, 1996.
  6. The Annotated Alice- Lewis Carroll, ed. Martin Gardner, Penguin, 1965.

Poema X (de Magnolia)

Este melón es una rosa,
este perfuma como una rosa,
adentro debe tener un ángel
con el corazón y la cintura siempre en llamas.
Este es un santo,
vuelve de oro y de perfume
todo lo que toca;
posee todas las virtudes, ningún defecto,
Yo le rezo,
después lo voy a festejar en un poema.
ahora, sólo digo lo que él es:
un relámpago,
un perfume,
el hijo varón de las rosas.

Esteban Moore


EL CICLOPE QUE NO PUEDE MORIR
MIGUEL DE UNAMUNO EN EL SIGLO XXI
(A JOSÉ BLANCO ALBORES Y ALEJANDRO PETROFF)

Voy a escribir algunas -pocas- líneas sobre don Miguel de Unamuno y Jugo de la Raza (¡perdón!). ¿Cómo hacerlo, cuando ya (auque no suficientes) sutiles ingenios se han adentrado en los laberintos atormentados de la obra del genio más Universal que ha dado la legua castellana, sangre de la raza hispana, en las primeras décadas del siniestro y apocalíptico siglo que dejamos? ¿Cómo me atrevería, empero, a dejar de escuchar los llamados de un corazón, que se forjó a golpes de martillos, con la recia prosa del inmenso pensador-artista, visionando sus sueños dramáticos (El Otro, Fedra), sus "nivolas",( "La tía Tula"), sus ensayos nerviosos y encrespados (ver: "Que es la fe"), sus inmortales y sólo poéticos (por ello visionarios), "El sentimiento trágico de la vida", "La agonía del Cristianismo", "Vida de Don Quijote y Sancho", y sobre todo, sobre todo, como lo presintió Rubén Darío antes que nadie, sus poemas que arden aún como vivacs en el desierto y desprecian los preciosismos literarios, -sin que por ello don Miguel se negara a dialogar y dejarse influir incluso, por los más jóvenes, tal el caso de Jorge Guillen y la recepción de su obra, en su años maduros , los que traen las vibraciones de su alma en estado de desnudez trágica?.

¿Qué es la fe, se dice- creer lo que no vimos? ¿No? Crear lo que no vemos, y recrearlo, y volverlo a crear", (cito de memoria). Y ya está todo dicho, no hay reposo para quien juega a los dados de la vida. Y por si fuera poco, el heterodoxo repite: "Dios, ayuda mi incredulidad!", herencia herética de Port Royal; Pascal y Loyola.

Pronto Claudel se dirige a Gide para declararlo fuera de ley. Es que Don Miguel pertenecía - y esto no podía intuirlo Claudel, !que sí dudaba, como lo demuestra sutilmente Blanchot!-, al primitivo cristianismo, al cristianismo que se debatía en la agonía de "ser o no ser".

"¿Qué es tu vida alma mía? / ¿cuál tu pago? / ¡Lluvia en el lago!. / ¿Qué es tu vida alma mía?, ¿tu costumbre? / ¡Viento en la cumbre! / ¿Como tu vida, mi alma, se renueva? / ¡Sombra en la cueva! / ¡Lluvia en el lago!/ ¡Viento en la cumbre! / ! Sombra en la cueva! / Lágrimas es la lluvia desde el cielo, / y él es el viento sollozo sin partida, / pesar la sombra sin ningún consuelo, / y lluvia y viento, y sombra hacen la vida". (Hendaya 1926)

Ni elegía ni oda -a pesar de su formación clásica-. Don Miguel no tenía tiempo para los estados mediunicos que permiten al poeta esbozar grandes cantos, llevado por las imágenes a las grandes ideaciones poéticas ¡Proeza sí, y en esto abunda Don Miguel, en definir su concepto agónico del pneuma que nos anima, en forma seca, escueta, y magnifica!. ¿Debíamos esperar acaso que Sartre nos dijera que la vida era tan sólo una pasión inútil?: Paradojal, Don Miguel diría, inútil no, mientras la tea de una voz agonizante le permita al hombre crear: poeta civil, como Dante, como Carducci -a quien mucho quería-, no poeta, o menos literato comprometido, su lid por la "intrahistoria contra la simple corriente de la historia", lo llevó al exilio y la cárcel en dos oportunidades: no importaba, no importaba perder hijos, que ya eran hijos de la Eternidad, porque al lado estaba su Concha - su mujer-, que todo soportaba.

"(España! ¿A alzar su voz nadie se atreve? / Va a arrastrarte el alud de la mentira; / Tu voz presta a mi voz ardores de ira.../ "Sacúdete mi España".../ No se mueve.../ ¡España, España! / Blanca, fría, nieve.../ Tenebrosos los ojos más no mira..../ Un espejo a la boca... No respira/ No oís el vuelo de su sombra leve/ Pero han de henchirte la pupila leve / Aquí, con tu cabeza en mi regazo, / mis lágrimas de hastío y de rechazo/ regar la mano que te cuelga yerta,/ mientras te abre la mía de un portazo/ el bronce cruel de la visión desierta".

También en esto se distancia Don Miguel, de otros grandes de la época, los militantes políticos a la manera de Aragón, Neruda, Hernández, Maiakovsky, entre otros, y aquellos que se mantienen distantes y adoptan ante la realidad, solo una actitud de religatio a través de la imagen poética, tal el caso de Eliot, Rilke, George, Molinari. No, para quien responde "que no soy partido, que soy entero", le estaba reservada una bala en acto oficial y público, (caso Millan de Astray), no secreto como el frío asesinato de Lorca. Don Miguel enfrentaba de igual a igual - léanse sus discursos-, a quienes desde el poder pretendían regir los destinos de España.

Enorme Don Miguel de Unamuno y Jugo de la Raza, ¡permitídmelo! Una vez más sus modelos eran el Dante perseguido, y más cerca nuestro, su amado Carducci.

FRENTE A LA VEJEZ

Dudas, dudas, dudas, la sombra de la muerte, fiel muerte, ("vendrá como se fue, como se ha ido/ suena a la noche el fatal ladrido" y la infancia que vuelve: "hijos de mis hijos ahora/ y sin masculinidad/ siento surgir en mi pecho/ maternal virginidad": Don José Ortega, Miguel, te reprochaba no haber tenido en cuenta el sentido "deportivo de la vida"- el exceso diría Bataille- (lo dionisiaco : Nietzsche), que conduce, si siguiéramos fielmente ésta lógica a la guerra, al sacrificio ritual, y a todas las formas de la tragedia. !Pero cuan lejos hoy estamos de los Dioses de la tragedia! Hoy el hombre huye de la muerte - hoy como ayer inventa paraísos artificiales, ayudado por la magia de la técnica, hoy escapa del tiempo, de la memoria oscura escondida en los laberintos de la lengua, hoy existen prótesis para el amor y para el sueño-, porque Pan ha muerto "in ilore tempo", y es posible que auque no simpatizaras con la pagana "siringa agreste"( Darío), menos aún lo harías con nuestras máquinas parlantes, que ofician de Pitias, simulacros virtuales que nos conducen nuevamente a la caverna platónica, a la cueva donde la vida es sólo un opaco fluir hacia la nada nadeante, errancia metafísica donde crece el desierto, porque muerta la fuente de vida, lo que alimenta el mundo suprasensible y da sentido a éste, sólo queda el horror de lo vacuo, lo trivial, la libertad negativa, la pobreza del alma, y por fin el suicidio de jóvenes que no saben ya para que viven: "Y tú. Cristo del Cielo,/ redímenos del Cristo de la tierra", dejaste escrito en el poema más intenso y trágico escrito en lengua castellana", ("El Cristo Yacente de Santa Clara de Palencia"): empero esa tierra que es el símbolo de la nada, tarde o temprano engendrará uno de los poemarios más importantes del siglo XX: "EL Cristo de Velásquez": Que los oficiantes de la poesía actual lo ignoren, ¿que significa? ¿Acaso ignorar a Esquilo significa algo?

EL PROBLEMA DEL YO

¿Quién podría gritar hoy "mi yo, que me arrancan mi yo", cuando el yo desde Nietzsche hasta la forclusión lacaniana, constituye sólo un simulacro de la gramática? ¿Pero de qué escritura, preguntaría acaso don Miguel, de la del "verbo", que es nada, porque si fuese algo, no sería más que una máscara de carnaval? Y el yo de Don Miguel surgirá más allá, junto a los suyos, pues de lo contrario con Senacour habría que decir, "si lo que nos está reservado es la nada, hagamos que ello sea una injusticia": (" Oberman").... Qué lejos hoy, pobrecitos, de esta lucha entre sentido de eternidad y tiempo: "lumbrera de misterio,/ perla de luz en sangre/ cuantos días de Dios viste a la tierra mota de polvo,/ rodar por los vacíos?": "Aldebarán".

Es probable que la justicia y el devenir no se avengan a una paz justiciera, pero para usted Don Miguel, en el corazón del hombre, donde también se libra la batalla, habría que intentarlo. "Que es tu vida, alma mía/ cual tu pago?": ¿ No nos preguntamos eso todos los días los que, insertos en la finitud heideggeriana, sabemos que los castigos y premios, las guirnaldas y glorias, el poder volitivo y las maquinaciones fáusticas de la técnica, no son sino fútiles tentaciones de lidiar como ayer con la grandeza de los Dioses? Luego de que don Miguel, como Prometeo fuese ultimado por el Rayo de Zeus ("Oh Dios, no te olvides de España"), fueron muchos los que enriquecieron el acervo de la cultura hispana, sin duda alguna, pero es lícito preguntarse, casi un siglo después de su desaparición, si alguien lo superó en rango intelectual y creativo; si la suerte de la literatura Española hubiese sido la misma sin su presencia, ("verdad maestro Unamuno: A. Machado"): si, presintiendo algo de acerca de que lo Universal no tiene nada que ver con la globalización, el escribirá: "el mundo entero es un Bilbao más grande".

Celta que amaba Castilla ("tu me levantas tierra de Castilla en la rugosa palma de tu mano/ al cielo que te enciende y te refresca/ al cielo/ tu amo"). Celta que amaba más que la música de la dulce Francia, los fragores alemanes e ingleses (irlandeses, escoceses), Swiburne, Browning u tantos otros. Por éstas venas también corren lavas de sangre vascuence, allí los Arrióla o Arreóla, y acaso por ello sienta que, con los años en fuga, y a pesar de mi lejana juventud sacudida por el viento unamuniano, ya nada podrá hacer que parte de mi visión del mundo y de la vida no advengan de su aura y de su magia.

SU INMENSA ACTUALIDAD

La actualidad de la obra de Unamuno, su esfuerzo por encontrar la síntesis de eternidad y tiempo en la inmortalidad de un Yo quizá imposible, están expresadas con claridad por Saint John Perse, cuando decía que la tragedia del hombre contemporáneo consistía en la creciente separación de sentido entre eternidad y tiempo, algo de lo cual nadie parece verdaderamente consciente hoy.

En gran medida no perder el sentido trágico de la vida pueda conducimos a reencontrar esa "paz en la guerra", que tanto buscara "nuestro señor Don Miguel de Unamuno", - puente entre eternidad y tiempo-: siempre que estemos preparados para sentir como la flecha de éste y tantos otros versos verdaderos, puedan herimos el alma: "El ángel negro el corazón me toca/ con sus alas llamándome del sueño/ en que me finjo con carrera loca/ romper el cielo en grupa a Clavileño".

Oscar Pórtela
Corrientes, enero 2005


Murió el gran poeta Argentino Juan José Folguera
por Oscar Portela


Oscar Portela y Juan José Folguerá en Sevilla

Era uno de los cinco o seis poetas más importantes de Corrientes y en la historia de la lírica correntina, probablemente uno de los más exigentes de los que paso a enumerar..

Este criterio es personal y nace de mis 40 años de estudio de la literatura mundial y el hecho, en este momento, de estar reemplazando a los que ya se fueron.

Primero, ese inmenso reconocimiento que le debemos todos al maestro que fue y fundador de la lírica correntina Juan Carlos Gordiola Niella "Cancho", tan poco recordado y a quien debería rendirsele públicamente un homenaje, habitual en los países adelantados y civilizados del mundo.

Luego de Gordiola una de las voces mas puras de la lírica argentina, porque acá se trata de romper con el aislamiento que impone el esquema Corrientes - País - Mundo, el compoblano de Carlos Gordiola Niella, David Martínez, cuyo oficio de gran elegíaco de la poesía argentina de la decada del '50, lo elevo a la categoría de un clásico: su carrera como la de otros poetas correntinos transcurrió desde muy joven en Buenos Aires y fundamentalmente en la redaccion del diario La Nacion: estoy hablando de una epoca brillante de la poesía argentina.

En la decada del ´60 Corrientes da a Latino America un rayo fulgurante que rompe con la tradición de la poesía que se venía escribiendo en la Argentina de las decadas anteriores, que es la figura de Francisco Madariaga, oriundo de la zona de Concepción, Saladas, en donde sus ancestros tenían grandes extensiones de campo y donde transcurrió su vida hasta los 16 años. Luego se traslada a Buenos Aires y en pocos años pasa a formar parte de lo que se llamaría mas tarde el movimiento surrealista argentino liderado por Aldo Pellegrini que incluye figuras axiales como Molina, Orozco, Bailey, en el historial breve de su desenvolvimiento.

Y finalmente, y en esto siguiendo mi criterio de selección, voy a ser absolutamente exigente, siguiendo mi particular visión en este tema, aparece en Corrientes como luz joven de los poetas, un grupo que tal vez no haya logrado ni el consenso, ni culminar una obra poética, del cual la figura más joven y que ya en sus inicios aparece como un maestro del poema, siguiendo estrictas normas de métrica clásica, quien acaba, para duelo de la cultura correntina, de abandonarnos, y que se llamó Juan José Folguerá: él me decía en Sevilla donde vivió casi 20 años, que en realidad su apellido era Folgueras y que el trasladado de su abuelo paterno a la Argentina transformó ese apellido en Folguerá.

Minucioso hasta la obsesión con la construcción del poema, ya sea el soneto en el cual disputa primacías con los clásicos españoles como con el poema de métrica libre. Juan José realizó a lo largo de cuatro décadas una obra que se demoró un tanto en aparecer y en obtener el lugar que le corresponde ya no dentro de la historia de la poesía argentina sino de la poesía castellana.

Manejó el idioma castellano con tal virtuosismo técnico que se convierte por momentos en una especie de arquitecto del poema.

Pocos saben además, y nuestra legislatura debería prontamente rendirle un homenaje, que se hace hoy imprescindible para reivindicar el tema de la lengua, "como sangre de la raza" (Unamuno), un reconocimiento trascendente, pues aunque por los designios del azar su obra no haya trascendido como merecía, en "Digo los nombres", "Saberse río", "Las Espuelas", "Los Dados", "Regresos", deja al futuro de Corrientes, un camino de reencuentro sobre la base de la identidad y diferencia del correntino con su pasado y su relación interactiva con otras culturas.

Finalmente Juanjo no solo realizó esta monumental tarea que debería ser incorporada a los manuales de los colegios secundarios y de la EGB 3 de nuestra provincia sino que sumaba a esta ímproba tarea la de traductor magistral de los más grandes poetas ingleses del siglo XX: tal el caso de una de las obras más dificiles del idioma de la poesia inglesa del siglo XX como los "Cuatro cuartetos" de T. S. Eliot, premio Nobel de literatura, multiplemente traducido al castellano , pero que en Juanjo encontró un espejo incomparable que nos permite decir a los correntinos, hemos tenido un poeta viajero (Mejico, España, Bs As), que de ningún modo se ha ido -yo ya no tengo edad para despedirme de nadie- sino que está y estará presente entre nosotros durante el tiempo histórico que le toque transcurrir a la vida artística de nuestro pueblo.

Oscar Portela / diciembre, 2004

 

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