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¡Dejar de fumar! Si yo pude...

De una página de internet extraigo el siguiente texto:

Si alguna vez ha tratado de dejar de fumar, ya sabe lo difícil que esto puede ser. Es difícil debido a que la nicotina es una droga muy adictiva. Para algunas personas, puede ser tan adictiva como la heroína o la cocaína.

Mis respetos para quienes publicaron ese texto y también para aquellos a quienes les ha resultado o les está resultando difícil dejar de fumar. Yo no puedo hablar acerca de lo difícil que me fue dejar de fumar porque en realidad no me fue difícil. Sólo podemos hacer afirmaciones relativas a la propia experiencia y mi experiencia es totalmente contraria a aquellos que hablan de "sídrome de abstinencia", ansiedad, irritabilidad, desarrollo repentino del apetito cuya consecuencia inmediata es el aumento de peso y talla, entre otras cosas asociadas a dejar de fumar.

Fumé el primer cigarrillo a los 14 años de edad y después de 31 años, el 24 de diciembre de 2004 fumé el último; y digo el último no porque haya muerto (cosa que explicaría -sin más- el por qué no me fue difícil dejar de fumar) sino porque hasta el sol de este día en que escribo, 11 meses después, no he vuelto a fumar y confieso que de haber sabido que me resultaría tan fácil, lo habría dejado ya hace años: sin ansiedad, sin dejar de tomar café, ni de asistir a reuniones de amigos, nadie tuvo que sufrir por mi irritabilidad o mi mal humor, no tuve más apetito del que tenía cuando fumaba y mi talla sigue siendo la misma que tenía 20 años atrás.

No hicieron falta medicamentos ni sesiones de terapia o hipnósis, ni ir dejando de fumar paulatinamente. No hizo falta que nadie vigilara mis pasos, ni ayuda adicional. Tampoco dejé de fumar -como dicen por ahí que hay que hacerlo-: de golpe, de una vez, haciendo gala de una "voluntad de hierro" que pocos tenemos cuando del cigarrillo se trata. Bien es cierto que en un acto de convicción -del cual no estaba totalmente convencido al principio-, y siguiendo las recomendaciones de un amigo que, de la misma manera, había dejado de fumar años atrás, dije: "no fumo más", pero fue (yo planeé que así sería) siete u ocho meses antes de que tal cosa sucediera efectivamente (durante los cuales seguí fumando a ritmo normal). Al día siguiente (y hubiera podido ser al minuto siguiente) de haber dejado definitivamente el cigarrillo -aquel 24 de diciembre-, me reunía, con clientes y amigos que literalmente "encienden un cigarrillo nuevo con el que se les está acabando", sin sentir la más mínima molestia ni el más mínimo deseo de fumar. He seguido tomando la misma cantidad de café que tomaba cuando fumaba y he demostrado que aquello de que "el café llama al cigarrillo", es todo un mito.

Si yo pude hacerlo, del mismo modo puede hacerlo cualquiera. Eso sí, es imprescindible partir de una afirmación (que nada tiene que ver con la "voluntad" para llevarlo a cabo, sino que es la simple y pura manifestación de un deseo): "quiero dejar de fumar" y plantearlo (o pensar en ello) como si fuera un hecho ya consumado: "¡voy a dejar de fumar!" -del mismo modo en que, para mi, en este momento, es un hecho consumado que "cuando termine de escribir este texto lo publicaré en el web"-.

La última vez que le dije a alguien "si yo pude,tú también puedes", la respuesta fue "entre tú y yo hay una diferencia: tú querías dejar de fumar, tal vez porque sentiste la necesidad de hacerlo; yo no estoy interesado todavía". Bien, en ese caso no hay nada que hacer. Es como que alguien pretenda que vayas al cine cuando no te apetece ir al cine: vas a disgusto y si puedes evitarlo, no vas. Si no te apetece dejar de fumar, ¿para qué intentarlo siquiera? Ahora, si quieres dejar de fumar, comienza por decir "yo voy a dejar de fumar" y convéncete de que puedes hacerlo; a partir de ahí, podemos seguir conversando. ¿Qué puedes perder?

No importa las veces que lo hayas intentado sin éxito: tal vez estabas yendo por la ruta equivocada o tenías las razones equivocadas. Tal vez en realidad no eras tú quien quería dejar de fumar sino que tu intención estaba ifluenciada por los demás y era el deseo de los demás lo que estabas intentando lograr. No importa los motivos por los cuales hayas fracasado cientos de veces. Olvídate de que alguna vez lo has intentado y, si realmente sale de ti el deseo de dejar de fumar, cree que puedes lograrlo y reafírmate en tu convicción: "yo voy a dejar de fumar", aunque al tiempo que lo dices pase por tu cabeza la posibilidad de no lograrlo (de eso ya nos ocuparemos luego).

¿Piensas que todo este texto es una tontería? Bien, puede serlo; sin embargo, yo soy el mejor ejemplo de que esta tontería funciona. No me creas si no quieres pero, hasta ahora no te ha hecho daño alguno y está resultando una tontería bastante más económica que cualquier tratamiento con parches, atomizadores, inhaladores o goma de mascar de nicotina. ¡Ah!, y no tienes que decirle a nadie que estás dejando de fumar; mientras más personal te lo tomes, mientras menos público lo hagas, mejor porque no se trata de una decisión comunitaria ni de ser blanco de observación o de apuestas porque estás intentando dejar de fumar ni tampoco de ser reconocido como un héroe cuando lo logres. Se trata de algo personal que tú decidiste lograr, de modo que esto debe quedar, en principio, entre tú y tú (bueno... y yo, si decides entrar en la conversación).

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o, si te interesa, escribeme ¿qué puedes perder?
José L. Dasilva (jldasilva@arrakis.es)

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