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Alejandro Montenegro B.




BONDAD ILUSIONADA

¡Bondad,  bondad!, ¿dónde estás?, te he perdido
Te  he dejado en un sueño de un ebrio molesto
¡He extraviado a mí bondad!

Espero toda una temporada de dudas y creo, que tendré que soportar la inmensa presión de está moneda negra, de este escudo de un cobre hirviendo en mi corazón. Anoche, mientras el frío desgarraba las nubes, y las estrellas inmensas nada tenían que decir; recordé la caída y el golpe en las muertas horas de la madrugada, presencie mi ilustre soporte del encanto sucio del alegre cuadro lleno de colores que en ese momento nada tenían que decir. Me prepare para el festín sucio de mi bondad   extraviada, llenando las venas que vacié, me burle de aquella  materialidad empeñada en creer  poder desarrollar la más clara de mis ideas.

Hoy, en una inusual lejanía  escondida en mí corazón, siento los planetas quietos, y el reflejo de mi espejo roto que solamente me confunde con todos sus trozos desparramados en mis pies. ¿Qué es lo que quiero con mi traje viejo?. oigan calles que no recorrí, lugares de fotos negras debajo de los corredores de mi infancia, creo, que fue hay donde tuve que dejar mi bondad que aún  brilla, ella, aún brilla. Estoy decidido, perderé el juicio de mi estabilidad, la academia de la vida  está probando mi estado de ceguera y el lazarillo sordo solo se ríe. Y yo, y yo, solamente quiero que los pilares invertidos me toquen con su cariño escondido en el tiempo; que el padre brille y la madre me deje beber de ella nuevamente.


LUNA ERIDA

Se encontraba en las calles de su cuidad, de la ciudad de todos los lomos exhaustos de las esquinas iluminadas y contorneadas por sus sombras. Por  millones de ventanas fue atrapada  toda la noche, y miles intentaron detenerla, pero ella, solo dejaba gotas de un rastro herido, solo mostraba  que sangraba por los sueños encerrados en las cosas. Los vagabundos lloraron por lo perdido los ricos excretaron pequeños gritos, se humillaron ante el espejo del mundo. Los peatones acostumbrados no le dieron importancia, las noches ya fueron solo figuras en el cielo frío seco de nuestra vida. Y los niños tuvieron prohibición absoluta de reír por viejos que no se podían explicar. Los niños no podían ir y venir entre los árboles, todos  encerrados en las murallas eternas de los mall. En vitrinas se encerraban mujeres, jóvenes y adultos, todos en la misa desentendida de las cosas.


Tú, pequeña hermosa
Tan grande son tus ojos en mi vida
Que no me atrevo a decir y hacer nada


LLANTO DEL VIENTO

He encontrado cruces en la ciencia, en sus fundamentos, en sus miradas. Incierto, descabezada es, la dirección inexacta de nuestra mente. Yo vivo, existo, ustedes viven, y a la vez, cada instante se une en el mismo torbellino.

Quizá creas o llegues a creer, yo mismo a veces creo que todo es la ilusión de los sentidos, que las caminatas calzadas sobre el concreto no demuestran nada. Que la tristeza, que la alegría, se pierden de la misma manera, y que los pilares solidificados sobre ambiciones son solo sus más insatisfechas necesidades.

¡Todo, eres bello, y tú, nada, eres bella en tu soledad! Te niegas y niego y eres tú con quien yo converso, o soy yo quien te escucha. Creo que he disgustado los estados tranquilos del sersocial, y despertado el ojo adormecido de la existencia. Es un dibujo, un graffiti nuestros esfuerzos. Desde pequeños nos enseñan, después, nosotros, crecemos y criticamos para luego enseñar. Lo irónico icónico es que nada será recordado por su individualidad exacta, más bien, por ser solo una figura, un color, una mancha en el libro la historia, y más frío aún, solo una cifra en la ley y justicia de las estadísticas.

Nos desilusionan con su ilusión, nos dejamos estar en el movimiento, en la maquina, en sus engranajes vivos, sedientos, los que desapiadan desde que crecemos al ser magnifico. Están sentados sobre las generaciones, y no ven, son ellas mismas las que han demostrado ser la verdadera emperatriz de al historia, su verdugo y confesor. ¡Llora humanidad, nuevamente estas pariendo, nuevamente se escucha el llanto de agonía de tú verdad!. Oh sol as sido el testigo llameante de toda esta metamorfosis-detrás de todos tus ruidos ciudad, aún puedo escucharme-aún escucho el clamor y la alegría depresiva de la gente, de tú gente.

Siento la brisa negra de las maquinas, reclaman por su papel; ellas, no saben que servirán como demostración que la espada se ha transformado en herramienta. ¡Llora, tú, madre eterna de hijos sin sentido de fe, tú, llora por que tu hijo matara a su padre e indicara con el dedo el sol sangrando, llenando su circunferencia exacta. Caerán pájaros platónicos con alas entrenadas, ojos incisivos, desgarradoras garras que cuando tienen su presa devoran sus órganos tiernos, lamen la idea bebe-
¿pero como salvar esa pequeña idea? el talento, como cruz, impide llorar por ella- él tiene la frialdad del más apto- el viene con la inercia de los más fecundos, sin la moral y la visión prejuciosamente fracturada, más bien, con la libertad presa entre sus murallas, libre, entre los espacios desérticos llenos de vida.

Entre teorías, o bajo su inercia, se encuentra las formas hermosas, la búsqueda del verbo por destruir lo cierto e incierto. Miren en los recuerdos de viejos muertos de tinta, ellos sin querer descifrar la forma, encontraban en sueños, en imágenes, las nuevas formas del universo. Es justo decir, que entre más concreto haya más dura será nuestra moral, ya que es ella misma la muralla de nuestro espejo partido, aquel tótem extraviado bajo la dermis occidental; la red inmensa del intelecto del hombre rey esconde las magias de las historias pasadas no escritas. En el circulo detenido, están mal contadas las magias puras de cada época, en su inercia esta intacta la voluntad de querer vivir.

¡fe, eres una nueva idea sacada de la voluntad más vieja!, si escuchan sus vacíos hermosos no teman de sus criaturas, son su experiencia viva que desenvuelve entre las imágenes calmas y los despiadados  demonios de nosotros mismos, de nuestra sombras de nuestro espejo invertido.


CALLA

Escuchaba gritos y clamores, escuchaba tu voz llamándome en todas las esquinas mal iluminadas. Revolvía la tregua de mi corazón, tragando todas las ganas de llamar y saber si realmente estas tan sola con él.

Renuncio en tinta a ti, quiero antes, que quede claro que no es por cobarde ni perezoso, más bien, es la necesidad de intentarlo siempre y tú, eras un muro frío; casi despiadado, casi olvidado.

Ya no veo tu silueta en el mar de todas las cosas, ¿la corriente cambiara y te traerá de regreso?, tonto, calla, tú eres feliz..., existes, calla, tú...

Escuche risas y burlas y saben, no importa, ellos quieren establecer la frontera seca de mis sueños, quieren que mi deseo sea el delirio corporativo de las industrias en celo, en las tecnificadas miradas de una fría estadística. Ellos se burlan de mi deseo de estar en tú tierra, de cabalgar en  mi voluntad hacia la inmensa posibilidad de reprimir las más dulces mentiras.


EL EVANGELIO DE LOS SUEÑOS

En el crepúsculo del senil mundo, espíritus se apiadan de las ultimas siluetas de los sueños, aclaman ligeros pájaros en madrugadas las creencias ciegas de la nueva fe.

Ha crecido en un parto de miles de años, el evangelio de los poetas muertos.

La humanidad exhausta, a debido sacrificar es su historia su virginidad, ha incrustado clavos en su estado materno.

Escuchen el llanto de las viejas albas.

Ustedes, vacíos de todo, llenen sus vasijas en el licor invisible del sendero, ensucien sus cabellos con el polvo del tiempo, y ya extasiados dentro de la nueva fe, prediquen en sus mentes el delirio de los sueños.

Alejandro Montenegro B.
mamifero@vtr.net

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