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Aixa Prados




EL QUE VENGA

Quienquiera que sea el que venga
ojalá traiga flores en la mano,
un libro bajo el brazo
y una sonrisa maligna
como la de un fauno emboscado.
Ojalá traiga una pizca de espanto,
mucho sol, un traje amarillo y un dardo,
y una sarta de poesías y baratijas
en las cornisas de los labios.
Ojalá venga un poco cansado,
un poco como una luz colgando del pecho,
una promesa amarrada en cada barco,
y un poco de pimienta, comino y anís,
salvia, coriandro, orégano, ajo y perejil.
Que venga pronto y se vaya rápido
como el mar, las tormentas y los tornados.
Que me arrase, me parta y me deje sangrando
porque al menos así tendré algo
y no ya este estío, este desierto quemando,
esta luna apagada y estas lágrimas sin llanto.



"...grita que algo se fue para siempre"
Alejandra Pizarnik

Constante sorpresa
la de hallarme
donde no me busco.

Solitaria, errante,
esas imágenes.

Gastadas, perdidas,
renovadas
con cada alba,
en cada sima.

Ay de mí
del que amo
del que ya no amaré.

Una brújula
quizás un mapa
no más para este viaje
¿cierto?

Cálidos aromas que regresan.
Soles hundiéndose.
El mar es siempre uno.

Corolario de un ascenso peligroso:
¿dónde estabas cuando pedí auxilio?

Trasiego sombras y mundanales anhelos.
Si sólo pudiera desprenderme,
descolgarme, salir.

Mejor no hables.
Mejor yo también callo.

Pido sólo una cosa:
... sí, esto.

Sabía que era el fin.
No había por qué decirlo.



LA BOCA

La boca del amante,
sereno palacio de aguas salobres y movedizas
bóveda insana, roja, perlada
minutísima riqueza del amado sediento
corrompible sólo con vocablos desmedidos y depreciados
hermoseable con sólo ser buscada
inútil si está lejos y olvidada
a otra boca prendada,
única posesión deseable en todo el mundo del amor y sus parajes
única posesión digna de ser infinitamente admirada...
Locura del amante y del amado,
bífida cuando hace daño
celestial y afrodisíaca con su canto
fría si se vuelve tras algún extraño
mía, sólo mía, si se une a la mía
la boca
con sus paisajes de fruta madura y jazmines del Cabo
sus aires cargados de canela, anís, menta, benjuí...
trasegando sabiduría en forma de saliva
-angélica y demoníaca-
la boca del amante
es el manjar más ansiado
la fruta más codiciada
el postre más anhelado
la boca del amante
-como sus ojos-
nada más importa
nada más que valga la pena amar
ninguna otra cosa por la que morir y matar.



LO QUE SE ACERCA

Lo que se acerca no sé cómo es:
sé que será un potente sol junto a mi vida,
una miríada de estrellas flotando en mi senda.
Sé que tiene alas en lugar de piernas,
un largo rabo en lugar de cola
y orejas puntiagudas como un trasgo.
Lo que se acerca no sé cómo es:
sé que es profético, cruel y descarado,
sé que muerde, rasguña, araña y con reservas, abraza;
sé que le teme a todo, que huye de todos,
y que se esconde con su sombra en un inmenso prado.
Sé que me tiene miedo pero también lo atraigo
y finalmente, vencerá el más desesperado.
Lo que se acerca no sé cómo es:
sé que para mí será hermoso mientras otros lo consideran
un horrible monstruo, pestilente y encorvado;
sé que sus pasos resuenan y advierten, los que algo saben,
que su rastro sólo se sigue en el aire de las cavernas,
que la vista de su faz puede traer algunas jaquecas,
y que la pelambre que lo corona no es tal, sino piedras.
Lo que se acerca no sé cómo es:
sé que lleva un collar de perlas colgando de su extrema,
que le llueven guijarros cada tanto y que los junta
en un balde de cera; que se lava con miel y menta
y que no hace nada, salvo esperarme, y que yo viajo hacia él
sin apenas darme cuenta...
Lo que se acerca no sé cómo es
pero sí sé una cosa, una cosa horrenda;
sé su nombre y su dulce canción:
“el amor asoma su horrible cabeza...”
(1998)



ARQUEOLOGÍA

En tus huesos
hubiera querido quedar impregnada
y ser hallada
por asombrados arqueólogos
a la vuelta de las eras
montones de tierra
enormes piedras
manchas, cavidades,
tejidos, arenas...
(2000)



SOMBRAS Y BIOMBOS

Si yo hubiera sabido que tras
las sombras y los biombos
las cortinas de humo,
las llamas,
las sonrisas sin dientes,
el ancho de mi piel,
la sangre de las heridas,
las manos enmohecidas,
si yo hubiera sabido que tras
las sombras y los biombos
había estas metáforas, estos tropos,
había dolor con gozo,
había aire aún en el lodo,
y fuego, y brisa,
y el canto de mí misma,
y su nombre en mi ventana,
y esta hoguera que me encarna,
y este estado que me embarga...
(2000)

Aixa Prados
drenka_balich@yahoo.com.ar

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