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Días,meses, años compartiendo instantes con alguien: momentos de trabajo, sonrisas, comentarios, observaciones, algún chiste e incluso, alguna disertación filosófica un poco más allá de lo trivial. Notas toda la sensibilidad que desprende y te dices "es mujer... ¿qué tiene de extraño? la rudeza, la insensibilidad -o más bien ese afán porque no se note en público aquello que sale a flote cuando nadie te ve- es cosa que nos está reservada a los hombres, casi diría que como falla de origen; pero, en una mujer, lo extraño sería la falta de sensibilidad". No vas más allá en tu observación y un día, sin más ni más, te sorprende con un escrito que llega y toca lo más profundo -y, acaso también, lo más profano- de tus sentimientos. Lo sorprendente no es que escriba, lo sorprendente es que haciéndolo tan bien, haya sido capaz de ocultarlo durante tanto tiempo ¡qué mezquindad -y esto lo digo con un cariño inmenso- para con este mundo, tan falto y necesitado de que sentimientos tales impregnen la atmósfera que lo recubre!
Anaís Osío
Hojas de diario

Me sacudo de ti como un perro recién bañado.
ahora, tendida bajo el cielo gris
espero algún rayo de luz que tenga la bondad de secarme.




Sábado

Regresé del teatro, la obra me hizo reír hasta reventar, tanto que salí con dolor de estómago. Era una suerte de comedia: tres mujeres treintonas, solas, gobernadas por su reloj biológico y las dementes hormonas haciendo estragos en sus vidas. Estoy de vuelta en la casita, en mi cuarto, limpio y sin olor a cigarrillos…. pufffff y con una soledad tremenda. Hoy está una de esas soledades que invade, se te mete por la boca, te lanza contra la pared, te va llenando como un globo y llega un momento en que crees que vas a reventar ¿Será que exploto?... mejor duermo y dejo que actúen los fulanos esos que en las noches toman tu alma, la lavan, la enjuagan, la secan y la planchan...

Domingo

El cielo está despejado, con un frío hijo de puta me paro directo a la cafetera, el Ávila está allí imponente, haciéndome un guiño y regalándome una enorme sonrisa cómplice… Ya la cafetera emite su señal, el café está listo, el olor impregna el ambiente. Decido cuál taza es la apropiada para la ocasión, definitivamente para hoy lo mejor es el Gres, esa sensación del frío del barro en los labios que luego de sorber se transforma en calor y en semilla tostada. En la casa de al lado una mujer recibe el día con alaridos, reclama a sus hijos que no se dan prisa para salir, las ondas de su voz viajan por el aire descomponiéndose. Mis oídos reciben una señal de desespero, de mujer, de madre, de ama de casa, de esposa, de profesional, todas ellas en una, todas muy cansadas ¿Tanto puede decir el viento, Pablo?. Bueno, basta ya de tantas cavilaciones, tengo tanto trabajo que podría sentarme y no pararme en al menos cuatro días. La ceremonia de inicio ha dado comienzo: audífonos a la mano, cenicero a los dedos, cajetilla de cigarros bien llena, encendedor, agua, café y un suetercito porque una vez sentada el frío vuelve. Listo. Busco a la Liliana Monter, hoy voy a conocerla, pensar que Colombia está en guerra, y el mundo sin conmoverse, total el encantador mago de vidrio se encarga de matizar las verdades y aplacar sensibilidades. La verdad, la más verdad que intuyo es que te extraño. Me descubro narrándote mi día para traerte de vuelta, ¿Acaso te fuiste?, ahora lo más verdad que intuyo es que te quedaste. No sé cuál extraño evento caótico que depende de tantas cosas te trajo aquí. Ni la menor idea, pero sí sé que aquí estás, hoy me di cuenta de que estás en la franela-remera de Bob, pero también estás en mi almohada, en mi pijama y en el bolso que uso todos los días para el trabajo, ¡vaya manera explosiva de penetrar!. Pablo, ¿se dan las gracias cuando el intercambio es mutuo?, tampoco lo sé… en última instancia te quiero contar lo hermoso que le has hecho a mi vida. Desde niña he percibido al mundo como un cuento, de hecho, he invertido grandes esfuerzos en que así sea. Mi padre también trabajó duro para ello, me daba luces con las historias y dejaba que mi imaginación volara, así terminábamos buscando estacas para hacer un huerto de 1 m x 1 m detrás de un estacionamiento repleto de autos. Recuerdo, aquel club de niños -del que me autonombré presidenta-, destinado a rescatar a los sapos de las piedras y cuyo período no duró mas que el entrar por vez primera al local construido con escombros y quedar tapiada por ellos. Una vez, a los 11 años, realicé una "intervención cultural" (así es como creo que tú la llamarías), había descubierto al amor, tomé un estuche de 36 marcadores, es que la cantidad nunca la olvido, e hice muchos, muchos, muchos corazones en las paredes de mármol de la entrada del edificio donde vivía, quería gritarle al mundo que estaba enamorada. El mundo no me entendió, la junta de condominio en acuerdo con mis padres decidió castigarme, balde de agua en mano, cepillo y detergente, escarnio público. Por fortuna, para este caso, mi memoria es principalmente selectiva, descarté el castigo y continué viviendo con la pared beige de mármol llena de corazones de muchos colores, se veía bellísima. Uhyyyyyy, tanto que quisiera contarte. Con el pasar del tiempo los sueños se transforman, se alimentan de vivencias, se engrandecen en sensibilidades y un día te descubres con tantos, tan matizados, tan personalizados, que da susto, ese tipo de susto que hace que se te contraiga la barriga. A veces ese susto te deja sin aliento, pero tienes que respirar de lo contrario mueres. Las estrategias para devolverle al respiro su condición de acto voluntario son muy variadas. Entre ellas hay una bien sencilla: se toman los sentimientos, se doblan haciendo coincidir sus puntas, (mientras mayores sean los dobleces es mas efectivo), se abre el cajón que todos tenemos donde se guardan las cosas que no tienen un puesto y debajo de todo eso, al fondo a la derecha, se depositan los sentimientos simétricamente doblados. Así se puede vivir un tiempo, hay garantías de que ese susto no regresa (te lo juro que es efectivo), todo va a depender de la resistencia propia de cada ser a los efectos colaterales de la estrategia curativa. A mí por ejemplo me invadió la tristeza, ya nada te lastima, ya nada te deja sin aliento, ya nada te seduce, ya nada crees…. Ya nada sientes…. Por suerte ese encantamiento de cuento que lleva mi vida nunca abandona. Aquí es donde entra la historia mágica de estos últimos años. Cuando la revolución era un cuentito chino en nuestras cabezas (y aquí hablo por todos nosotros), todos con nuestras ideas trasnochadas y superlativamente utópicas, la vida nos sacudió y de bofetada nos descubrió al frente de una realidad parecida al sueño e indefinible, ahora la distinción es estéril, la revolución es un hecho y con certeza lo continuará siendo. Alta sobredosis de ilusión. Entonces, el primer corrientazo ocurre, te recarga, revitaliza. Luego aparecen los enviados divinos, ciertamente es como dicen muchos, Dios de la mano del azar manifestándose en un rostro, en palabras, en paisajes, en música, en personas, en ti. En ti para recordarme que no estoy sola, que ese aura mágica de la vida, o las ondas del radar que se perciben en el aire están compuestas de la energía que emana de muchos, que encontrarnos es un delicioso placer, que juntarnos, abrazarnos y amarnos lo es más, lo contrario: estupidez de la más pura. Quedo con la sensación de querer que estés cerca siempre, no importa a cuantos kilómetros. Sospecho, intuyo que mientras mayor sea la distancia física que nos separa más nos nutriremos de la cercanía espiritual. Quiero pensar que mañana cuando nos volvamos a ver no será en el regreso. Regreso, para mi, implica la espera para el uno y vuelta al punto de origen para el otro. Prefiero verte en el encuentro, ya sea casual o en el tiempo donde nos reencontremos. Es aquí donde te agradezco haber venido a mi templo a jugar mi loco juego de esperar cualquier cosa de la vida (la caja de Pandora) y regalarle a cambio, todo cuanto somos capaces de soñar para pintarla y hacerla más bonita. Te comento que el cuadro nos quedó, algo así, como una pintura ingenua de alguna islita caribeña. Bueno Pablo, con tantos sentimientos materializados en palabras te podrás imaginar como van las presentaciones para el congreso, esas que te conté que debo tener para mañana. Liliana Monter se acabó hace ya mucho rato, el tango se instaló. Decir te amo generalmente compromete muchísimo, es como si te descubrieran con cierto sentimiento pecaminoso y que abraza con compromisos al que lo escucha, a mi me ruboriza y me da el tipo de susto que te estremece y te eriza la piel de pies a cabeza. Es un susto que luego de que pasa te libera y te eleva. Te quiero Pablo, libre, alegre, fugaz, distante pero muy presente, te quiero de la única forma en que he reaprendido a querer y por eso lo celebro y sin penita lo comparto contigo…..este es el beso de despedida que quise darte y que por algo no lo hice, espero que al menos convertido en letras llegue. Nos volveremos a ver….


Día gris

Hoy es un día gris. En pleno verano, un día frío, nublado y gris. Miro por la ventana y no encuentro un mejor símil que describa como me siento: fría, nublada, gris. Desde hace ya varios días, una extraña melancolía mezclada con compasión, tristeza y llanto me acompaña. Siempre que me asalta este sentimiento, pienso en mi gente y me siento acompañada; tristemente, ya nadie levanta el ánimo de nadie. Algún refrán popular señala por allí que la tristeza no mata. Comienzo a pensar que pese a la sabiduría popular la tristeza sí es capaz de matarte sólo que tus órganos continúan funcionando y aquellas tareas para las cuales has sido programada continúan realizándose. En fin, nada que socialmente pueda resultar un gran problema para el aparataje económico y productivo del país; mucho menos para la economía de consumo. De hecho los grandes mercaderes han asumido las tristezas con gran interés. Existen recetas y protocolos bien establecidos para que te cures de tristeza. Si los sigues al pie de la letra te darás cuenta de que rápidamente puedes pasar de un estado melancólico a un estado de absoluta euforia. Tome las llaves de su auto y gaste su sustanciosa quincena en un centro comercial, los resultados son inmediatos. Ahora, si usted lo que quiere es un placer más perdurable, entonces haga un buen análisis de las siliconas, liposucciones, terapias reductoras, escoja una nariz nueva, tíñase el cabello y frente a la calvicie hágase un injerto. Le garantizamos que esa nueva apariencia causará impacto y recibirá alabanzas generalizadas. Excelente estrategia para la subida de autoestima. Si el problema es la falta de dinero, pues no se angustie, encontrará créditos por todas partes con intereses razonables (para todo master card).

"Estimada amiga, ¿Tuvo éxito?, lamentamos informarle que tras un gran estudio de mercado publicado en revistas prestigiosas usted no logrará su cometido si no se cerciora de tener una vida plena, de condolerse con el dolor ajeno, de conmoverse con las pequeñas cosas, de mirarse en el espejo y sentirse mujer, de saber que la aceptación de los otros no ocurre hasta tanto no nos hallamos… descubierto. Sentimos mucho las molestias ocasionadas, cualquier reclamo dirijase a nuestras oficinas ubicadas en Nadalandia y no olvide consumir nuestros productos.
Atentamente
La Empresa"


Persecución

Hoy pasé el día persiguiendo a mi alma. No sé qué le sucede, pero la muy atrevida, sin el menor pudor, ha decidido burlarme. Tengo que realizar grandes esfuerzos por atraparla. Cuando lo logro, ella me mira sonriente como si yo estuviese loca. Cualquier intento por persuadirla de su comportamiento pareciera carecer de sentido. Estoy exhausta, me tiene agotada. Cuando creo que por fin desistió de su locura, salta de mí y baila. Está completamente loca, baila salsa aún sabiendo que yo no sé bailar salsa. Baila tambores, se cansa, se sienta y se llena de melancolía con el tango. Se recupera, se para y baila al son de un blues, para terminar triste por New Orleáns. Me mira la barriga, se ríe y me invita a comer. Quiere que le regale al Sr. de la bodega una flor, para decirle que le queremos mucho. Quiere que decoremos el lugar de trabajo. Quiere tragarse al mundo y yo le digo que es muy chica. Quiere gritar las injusticias y yo le digo que no tiene voz. Quiere llorar por tanto horror y yo le digo que no tiene lágrimas. Lo estoy logrando, se está cansando. Si insisto un poco más probablemente logre agotarla por un buen rato. Ella me pregunta por qué no la quise acompañar. Yo aún no lo sé, porque, de a ratos, me sorprendo mirándola con nostalgia.


Anaís Osío
anais_osio@hotmail.com

joldan
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